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- Redacción

Test de rallye para los alumnos de Monlau

Los alumnos de primero de Mecánica de Automovilismo de Competición de Monlau Repsol participaron en una intensa sesión en el circuito barcelonés de La Codina, donde pusieron a prueba a dos Seat Ibiza Grupo N.

Los coches fueron revisados y mejorados por los estudiantes de la escuela. El casi medio centenar de alumnos de los turnos de mañana y tarde vieron como los dos Ibiza Grupo N con los que llevan trabajando a lo largo de todo el curso rodaban a un gran nivel y sin ningún problema técnico en el test, idéntico al de cualquier equipo oficial, que les acercó un poco más al futuro profesional que les aguarda cuando completen sus estudios dentro de un año.

Además de las tareas técnicas habituales en un rallye, también pudieron vivir en primera persona las intensas sensaciones que experimenta un copiloto, durante una pasada completa al tramo. Los responsables de pilotar los Ibiza Grupo N fueron Jaime Serrano (Director General de Monlau Repsol Technical School) y José Luis García, CEO de Al Kamel Systems y piloto en activo, cuya experiencia resultó de gran valor docente, al combinar esta temporada el campeonato de España de Rallyes Todo Terreno con el de Asfalto.

Repartidos en grupos de cinco integrantes, todos los estudiantes realizaron una asistencia limitada a 20 minutos y participaron en la puesta a punto de los vehículos, condicionada en esta ocasión por un invitado inesperado: la lluvia intermitente que cayó durante el test. Tocó pues revisar constantemente los reglajes para adaptarlos a las variables condiciones meteorológicas.

Los resultados fueron muy satisfactorios y, al final del día, ambos Ibiza Grupo N completaron el centenar de vueltas programadas sin ningún contratiempo mecánico. Los eficaces trabajos realizados en el parque de asistencia estuvieron supervisados en todo momento por Marc Ribas, Francisco Martínez y Mario Domínguez, profesores del área de automovilismo de Monlau Repsol que atesoran una gran experiencia en la exigente modalidad de rallyes.

Esta práctica representó el colofón al curso académico y aportó un gran valor a los alumnos porque fue calcada a un test de verdad. La única diferencia fue que el copiloto cambió en cada salida a tramo y subió un alumno en el asiento de la derecha para poder percibir en primera persona el resultado de su trabajo. También sirvió para aprender a gestionar el tiempo y priorizar las tareas determinadas en una asistencia limitada por reglamentación, que obliga a trabajar bajo presión como en cualquier rallye oficial”, valoraba el profesor Marc Ribas.