Reportajes

- Rafa J. Cid

Los nazis no querían el circuito de Nürburgring

Acusaron a su creador, Otto Creutz, de dilapidar fondos, y este acabó suicidándose.

El circuito alemán de Nürburgring es una de las Mecas del automovilismo internacional. Único en el mundo por sus 22 kilómetros de longitud, que discurren entre frondosas montañas –de ahí su nombre, el Infierno Verde–, fue escenario de mil batallas, entre ellas, el accidente de Niki Lauda que abrasó su rostro. Hoy día es el lugar preferido de las firmas automovilísticas para poner a punto sus coches más deportivos y miles de fans llevan allí los suyos para rodar.

Hemos de remontarnos a los años 20 del siglo pasado para encontrar sus orígenes. Su principal instigador fue el Doctor Otto Creutz, entonces máximo representante del distrito de Eiffel, región que acoge al trazado. Creutz convenció a Konran Adenauer, del gobierno central, para que apoyase el proyecto, que costó 15 millones de marcos.

"El 19 de junio de 1927, a las 10 horas y 23 minutos" –cuenta Alfred Neubauer, Director de Competición de Mercedes en la época– "rugen por primera vez los compresores sobre el Nürburgring. Los vecinos de Adenau no salen de su asombro: cuentan hasta 28.360 vehículos a motor apiñados en los aparcamientos, 150.000 visitantes llegados de todas partes. El presidente de la provincia del Rhin elogia al Dr. Creutz por su iniciativa. Rudolf Caracciola domina la carrera inaugural de principio a fin".

Entonces los nazis llegan al poder. Y no pueden soportar el éxito de algo que no es suyo, ni a un político, Creutz, que no comulga con sus consignas. "Con calumnias tales como malversación y fraude le acosan sin misericordia: afirman que el proyecto ha sido demasiado costoso, y que ha gastado mucho dinero en invitar a periodistas extranjeros o en traer a pilotos famosos. Los nazis quieren que desaparezca. Y no cejan. Años después, resucitan las críticas... y Creutz se suicida de un tiro en la cabeza".

Afortunadamente, los nazis dejaron hace mucho de ser una pesadilla, y Nürburgring es una cima automovilística más viva que nunca casi un siglo después. Gracias, Dr. Otto Creutz.