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- Redacción

Iona Hernández, “No debemos creernos inferiores”

La mecánico de Monlau Repsol Technical School es una de las pocas mujeres que desarrollan este trabajo, en el que ha demostrado que no es menos que los demás.

Seguramente muchos hemos escuchado alguna vez la pregunta, ¿qué quieres ser cuando seas mayor?, a lo que suele ser común responder con profesiones en las que probablemente nos hemos visto inmersos gracias a nuestros familiares, cómo por ejemplo médico, ingeniero, periodista; algunos quizás contestan astronauta, veterinario… ¿Pero qué pasa cuando tu padre es piloto de motos y es el mundo en el que has crecido? ¿cuál sería tu respuesta?

Pues esa ha sido la realidad de Iona Hernández, una joven de tan solo 19 años, que desde pequeña supo que el mundo de la competición la acompañaría, quizás, por siempre. “Estoy ligada a este mundo desde muy pequeñita, pues mi padre corría las 24 Horas de motos y siempre le acompañaba a los circuitos, yo supe desde muy temprano que a esto era a lo que me quería dedicar, es lo que realmente me llena”.

Barcelonesa de pura cepa, Iona comienza sus estudios en Monlau Repsol Technical School en 2017, específicamente en el curso de ‘Iniciación Autos’, actualmente cursa Primero Auto, y desde el primer trimestre destaca por sus notas y por su AVN (actitud, valores, normas), lo que hizo que aún con poca experiencia entrara a formar parte del equipo RC2 Júnior Team, equipo que le ha dado la oportunidad de irse formando, y en el que actualmente desarrolla funciones como mecánico en prácticas de una piloto de Karting, y un poco más adelante en Turismos, como segunda mecánico.

La joven barcelonesa es mecánico en prácticas de un piloto de karting. | Monlau

 

Una chica entre tantos chicos, ¿qué se siente?

Yo creo que a más de una chica le gusta esta profesión, estoy convencida de ello, pero quizás por miedo, vergüenza o muchas veces porque se creen inferiores a los chicos, dejan de hacer algo que realmente les apasiona. Es como si un chico se hiciera bailarín. El problema lo tenemos nosotras mismas creyéndonos inferiores, ¿quién dice que las chicas no podemos ser mecánico?, si al final trabajar con ellos es genial, terminan tratándote como uno más, porque lo somos, y eso es gratificante”.

¿Por qué mecánico y no piloto?

Yo creo que muchos mecánicos, incluso yo, tenemos el sueño de ser piloto alguna vez, pero muchas veces el tema económico te lo impide, este no es un deporte especialmente asequible. Yo encontré en esta profesión la mejor manera de esta vinculada al mundo de las carreras, siempre en contacto con el coche, llenarme las manos de grasa, el sonido del motor, ¡me encanta!”.

¿Cuáles son tus aspiraciones en el futuro?
“Este es mi primer año en prácticas dentro del equipo, y estoy súper contenta de estar haciendo lo que hago en este momento, cada vez que estoy en contacto con el coche se que es a esto a lo que me quiero dedicar siempre. También hago Karting y me gustaría mucho probar otra disciplina en algún momento, pero realmente turismos y circuitos es lo que más me gusta”.

¿Y el equipo?

En el equipo me siento muy cómoda, muy a gusto y estoy contenta de la acogida que me dieron desde el primer momento. RC2 Júnior Team fue quien me dio mi primera oportunidad y siempre voy a estar agradecida con ellos. Estoy bien, feliz. Con los chicos me llevo genial, la primera vez fue raro, porque te ven como la única chica y no se acaban de fiar de ti, pero cuando ven tu trabajo y lo haces bien, generas confianza, y siempre están para mi, así como yo para ellos”.

Marc Ribas, máximo responsable del equipo RC2 Júnior Team, comenta sus impresiones acerca de Iona: Mi intención era formar una jefe de equipo en un par de años, pero fue ella misma después de unos meses, quien decide formar parte del equipo de mecánicos. Actualmente gestiona una piloto de Karting como mecánica, con brillantes resultados en dos campeonatos, y en el apartado de Turismos desempeña la función de segundo mecánico con un Cupra TCR de nuestro equipo. Quiero destacar su tenacidad y voluntad para poder conseguir hacerse sitio en este difícil mundo de la competición. Si todo sigue según lo previsto, y aprovecha clase a clase la experiencia que la Escuela Monlau pone en sus manos, creo que en un par de años podemos estar delante de una verdadera profesional del mundo de la Competición. Solo quiero desearle que siga aprendiendo como ahora, ¡y mucha suerte!”.