WRC

- Claudio Luna

Montecarlo 1990; Sainz, Auriol y el turbo

El Rallye de Montecarlo siempre ha sido un rallye difícil por las imprevisiones climatológicas, pero también por las complicadas decisiones que tomar.

Carlos Sainz y Luis Moya no olvidarán fácilmente el Rallye de Montecarlo de 1990, cuando en un intenso final, Didier Auriol les ganaba después de un más que discutible cambio del turbo en el Lancia Integrale 16v del francés.

Era la segunda vez que Sainz y Moya se enfrentaban a esta prueba tan especial, la primera fue en 1989 con abandono, y le tenían el respeto que se merecía. También a sus rivales, entre ellos toda la armada Lancia con Auriol, Biasion, Cerrato y Kankkunen, casi nada. Pero ellos con su flamante Toyota Celica salieron a por todas y a demostrar que las carreras había que ganarlas pisando a fondo el acerlerador.

Así, los españoles llegaron al primer tramo y lograron el scratch. También en el 4º y en el 5º, pero acaban la primera etapa 14” por detrás de Didier Auriol y Bernard Ocelli. Por delante quedaban nada menos que 22 tramos y tres etapas más, lo normal que era antes en los rallyes.

El segundo día comenzó de nuevo con Sainz mandando, y se imponía en otros dos tramos más, liderando la carrera en algunos momentos de la misma. Sin embargo, de nuevo al término de la jornada, Auriol iba por delante con 16” de ventaja. Biasion, Cerrato, Schwarz, etc, ya se perdían de vista, por lo que el rallye sería cosa de dos desde entonces.

La siguiente jornada, más de lo mismo, Sainz y Moya al frente en el primer tramo y en otros tres más, desesperando a Lombardi, jefe de equipo de Lancia, y al propio Auriol, quien mantenía el tipo por 4” al término de la etapa.

Quedaba por delante el último día de competición, con la famosa noche del Turini, y ahí se debían jugar la victoria Auriol y Sainz, Lancia y Toyota. Sainz no se amilanaba en el terreno galo, y con 10” de ventaja pasaba a lidera el rallye. Auriol desenfrenado se lanzaba a por todas, ganaba los dos tramos siguientes y empataba al segundo con el madrileño en la clasificación a falta de 6 tramos para el final y una asistencia antes de ellos.

Entonces fue cuando en Toyota se limitaban a “lavar” el coche, y en Lancia cambiaban el turbo. Dicen que los precintos del Integrale no eran lo adecuados, que eran pintados en vez de ,… el caso es que a partir de ahí a Auriol no se le “vio el pelo”. Ganó tres de los tramos, en todos con diferencias apreciables y tiempos estratosféricos, uno de ellos bajando 27” su anterior pasada ¿?

Lógicamente Auriol-Ocelli ganaban en su casa, 52” por delante de Sainz-Moya y Toyota, que presentaba una reclamación que ni siquiera era tomada en cuenta por los comisarios.

Carlos Sainz se desquitaría en 1991, con su primera victoria en el Montecarlo, que lo haría con el Toyota Celica GT4. Después vendrían dos triunfos más, en 1995 con un Subaru Impreza y en 1998, con un Toyota Corolla WRC, en todos los casos con su inseparable Luis Moya de acompañante.