WRC

- Kevin Muñoz

Derecha larga, atención vaca en el interior

¿Qué más se le podría pedir al Tour de Corse, prueba mítica del WRC, conocido como el ‘Rallye de las 10.000 curvas’? Ni agua, ni hielo, ni nieve… ¡unas vacas!

En sus clásicas y exigentes carreteras de montaña se han forjado leyendas a base de golpe de acelerador y frenadas al límite. Sin descanso para pilotos y copilotos, los tramos del Tour de Corse son una sucesión sinfín de curvas, donde el recorrido entre el punto A y el B nunca es correspondido con una clara y sencilla recta.

Sus especiales son únicas, para muchos de los pilotos del Campeonato del Mundo de Rallyes, las mejores para disfrutar de la esencia de la competición sobre el asfalto que recorre su accidentada orografía. Todos los competidores coinciden: “En Córcega no te puedes relajar ni un segundo”. En muchas ocasiones, el clima también proporciona su dosis de desafío extra a los equipos que compiten en la isla francesa, haciendo todavía más difícil el correr bajo un espeso manto de niebla o la lluvia torrencial.

A todos estos elementos se les une una variable todavía más compleja e imprevisible en la ecuación: las vacas. Sí, estos entrañables, tranquilos y grandes mamíferos, pastan a sus anchas por las montañas de Córcega y esto se traduce en un peligro más que añadir al misticismo del Tour de Corse.

Precisamente, fue en la edición de 1997 cuando el cuádruple campeón del mundo Tommi Mäkinen impactó a toda velocidad contra una de las cientos de vacas de la isla gala. El accidente provocó graves daños al Mitsubishi Lancer del finlandés, lo que le obligó a abandonar la prueba.

Este trágico suceso sigue muy presente entre la familia del Campeonato del Mundo de Rallyes, y muchos de ellos recuerdan, con cariño, cómo lo narró el compañero Martí Trilla, enviado especial de Catalunya Radio: “Tommi Mäkinen ha tenido que abandonar en la segunda jornada del Tour de Corse tras sufrir un fuerte accidente al chocar contra una vaca…”, terminado su crónica con un clarificador: “La vaca, ha muerto”.

Esperemos que en la edición de 2016 que arranca en unos minutos no tengamos que lamentar pérdidas y que todos, pilotos, copilotos y vacas, puedan disfrutar de lo que ofrece Córcega, que no es poco.