Nacional de Asfalto

- Josep Autet

Pep Bassas-Josep Autet, 1987. Empieza la relación

Pocos días antes de que yo cumpliera 29 años, a principios de febrero de 1987 –lo recuerdo perfectamente–, nos citamos Pep y yo en su casa, en Seva. Delante de la puerta un 325 de entrenamiento y sobre el capó del mismo el fotógrafo de El 9 Nou, Jordi Puig, nos hizo la primera fotografía juntos. 

Fue el día del comienzo, la primera jornada de entrenamiento y de acoplamiento piloto-copiloto. Recuerdo que aprovechamos notas que había utilizado con Pili, pero al final las hicimos nuevas, puesto que decidimos que lo ayudara a hacer un tipo de nomenclatura más completa y adecuada al nuevo coche que se estaba esperando para más adelante, el BMW M3.

Los entrenamientos del Rally Costa Brava fueron bien y sirvieron para que Pep fuera cogiendo confianza con aquel recién llegado que era yo. Entrenamos bastante y recuerdo que un día, en Cladells, de noche y con una niebla intensísima, nos salimos a poca velocidad a una cuneta algo profunda y tuvimos que llamar para que nos recogieran. Evidentemente no había móviles, alguien que pasaba por allí nos llevó a Sant Hilari y fue Pili la que tuvo que montar todo el operativo de rescate. Salvando esta anécdota, el resto muy bien y el rally un éxito, hicimos terceros con el BMW 325i del año anterior y además tras una carrera difícil en la que nevó a ras de playa y las carreteras estaban fatal. Si analizamos nuestro Costa Brava es fácilmente comprobable que por lo general no marcamos buenos tiempos, principalmente en la tierra donde nuestros rivales nos sacaban bastante, pero en algunas especiales de asfalto sí lo hicimos especialmente bien.

Recuerdo que marcamos un scratch en Els Àngels y globalmente media docena de cronos entre los cuatro primeros, pero ni las carreteras ni la calidad de la competencia nos permitieron ir más rápidos. Yo intenté concentrarme al máximo para poder ayudarlo, calmándolo en lugares realmente delicados y animándolo en zonas donde atacar era más factible. Creo con sinceridad que logramos un buen acoplamiento, estoy orgulloso de ello y puedo decir con sinceridad que Pep Bassas lo hizo muy bien en aquel Costa Brava tan difícil.

“Pasando” de Carlos Sainz

Todavía tengo bien presente en la memoria cuando en la primera pasada por El Subirà nos encontramos a Carlos Sainz parado con el autoblocante roto y con Antonio Boto, su copiloto, erguido sobre el capó trasero y haciendo señales para que paráramos a ayudarlo. Mía Bardolet, que nos precedía en la clasificación y en la carretera, ya estaba detenido y por un momento Pep hizo el gesto como de pararse también: ¡Carlos Sainz imponía! Pero había un espacio en la parte izquierda de la pista para poder pasar, aquello no era un accidente y nosotros no teníamos porque ayudar a un rival sobre todo teniendo en cuenta que la situación se producía a la salida de una paella, helada y con subida, y nadie nos garantizaba que nosotros pudiéramos arrancar después. “¡Pasa por allá!” Pep obedeció y superamos a los dos coches, hicimos terceros en el tramo y también terceros en el rally, ¡Bardolet hizo cuarto! Después de aquel rally fui aceptado por casi todos y me consta que Pep comentó a su entorno que se había encontrado muy a gusto en los tramos y que yo lo había ayudado bastante, lo cual cómo es de suponer me satisfizo enormemente. Pili me corroboró este punto.

La siguiente carrera fue también en casa, en Platja d’Aro, donde de nuevo hicimos un buen resultado, segundos, posición que también nos mantuvo en segundo lugar del campeonato, detrás de Salvador Servià, que cómo en el Costa Brava ganó. En esta carrera, con las carreteras perfectas, asomamos más a menudo la cabeza en las posiciones delanteras, marcamos cuatro scratch aunque Serviá nos mantuvo a raya y su victoria fue justa.

En el Sierra Morena volvimos a hacer segundos, en una carrera con un calor impresionante que nos agotó, pero volvíamos a estar montados en el podio y ya quedaba poco para que llegara el M3. Y, además, tras el Sierra Morena nos pusimos líderes del campeonato. Tres carreras seguidas en el podio y líderes del nacional con el 325, ¡nadie se lo hubiera imaginado un par de meses antes! En Córdoba ganó Moratal y su 205, que como Serviá en el rally anterior controló siempre la situación, en especial tras la retirada de Barreras-Moya y su R-11 Turbo oficial.