Nacional de Asfalto

- Josep Autet

Pep Bassas-Josep Autet, 1987. Llega el primer BMW M3

El M3 hacía falta tenerlo cuanto antes y llegó justo para correr el Cajalicante. Para el estreno del BMW M3-Prodrive vino David Richards en persona, ya que en realidad el coche que dispusimos no era el nuestro definitivo, sino uno que nos alquiló Prodrive y que había llevado Beguin, lo cual ya daba un cariz de internacionalidad bastante evidente.

Pep y yo habíamos ido a unos test del equipo Prodrive en Francia, con el propio Bernard Béguin y Jean-Jacques Lenne en el habitáculo, y nos pudimos dar cuenta que aquel coche era una cosa seria.

La carrera alicantina no nos fue mal, puesto que hicimos segundos por detrás de Carlos Sainz-Antonio Boto y el Sierra RS Cosworth, que allí ya iniciaron el camino hacia su primer título estatal, a pesar de que nosotros mantuvimos el liderato después del rally. Es digno de destacar que fuimos líderes de la carrera bastante tiempo, aún logrando tan sólo 1 scratch pero otras 20 posiciones entre los tres primeros, en parte porque al Sierra de Sainz se le rompió el turbo y tuvo que pedalear de lo lindo para atraparnos. El M3 era más brusco de funcionamiento y reacciones y sus prestaciones exigían unos reglajes concretos para cada superficie, saber escoger las ruedas adecuadas... y conducir de otro modo.

Una máquina exigente

Al principio a Pep le costaba pilotar un coche duro de suspensión, con unas prestaciones importantes que exigían una conducción precisa e incisiva y un cuidado hasta aquel momento no conocido de los neumáticos. En aquella época, el Pep piloto no tenía nada que ver con el Pep de un par de años después, cuando conducía el coche casi cómo jugando con él, tal como lo había hecho con el anterior 325. En los entrenamientos de Alicante tuvimos un grave choque frontal con el canario Carlos Alonso Lamberti, con el que se destrozaron los dos coches (el 325 se tuvo que jubilar) y, también, un tobillo del copiloto contrario, Víctor Rodríguez. Víctor, gran copiloto canario, falleció hace dos años. El accidente de Alicante podía haber sido más grave de lo que fue, pero las medidas de seguridad hicieron su trabajo.

En carrera, Pep pilotó con fuertes dolores y cuando el tiempo de parada lo permitía recibía masajes de un fisioterapeuta. En el esfuerzo final tuvimos un pinchazo que a la postre nos descartó en última instancia por la victoria. Fue una pena, perdimos el rally por 19” pero también hay que observar que Sainz marcó 22 scratch y que sin el percance técnico hubiera arrasado.

Joan Aymami

Y llegó el Rally de Llanes, donde nos retiramos por primera vez debido a problemas de embrague. Volvió a ganar Sainz pero nosotros seguíamos líderes. En Llanes tuvimos un arranque fulgurante y nos colocamos líderes, marcamos tres scratch seguidos y nuestro poderío era ya más que un deseo, Bassas iba realmente rápido, pero de nuevo los pinchazos marcaron nuestra carrera y al final tuvimos que desistir por los problemas de embrague descritos.

En aquellos dos primeros rallyes con el M3 la cosa ya empezaba a ponerse seria, el liderato ponía presión, BMW, Telefunken y el propio equipo creían que sería posible mantener el primer lugar, pero yo no veía que estuviéramos capacitados aún en aquellos momentos para luchar contra todo un Sainz, con Ford detrás. Aún con el excelente trabajo de todos, para mí seguían habiendo reminiscencias del equipo amateur del pasado y salieron las primeras fricciones. Y eso no significa que el equipo no trabajara bien ¡para nada! Lo daban todo siempre, sin pausa, pero a mi manera de ver la llegada del M3 tenía que habernos concienciado que también teníamos que dar un giro de mentalidad al mismo nivel de la máquina. Además, nuestro liderato lo que hacía era acelerarnos a todos pero no evolucionábamos mentalmente, tal como lo exigían los nuevos tiempos que nos venían encima.

Empezó entonces el periplo canario. En el Rally El Corte Inglés, en Gran Canaria, quedamos detrás de otro M3, el de José Mari Ponce-Gaspar León, al que ni vimos durante toda la carrera, tal era el ritmo que impusieron a muy poca distancia de Sainz-Boto, que ganaron nuevamente, pero nosotros con el tercer puesto seguíamos líderes. Una semana más tarde en Tenerife, en el Rally Islas Canarias, el coche no rendía lo esperado y se notó mucho que nos faltaba reaccionar y sentirnos más a gusto sobre unos tramos difíciles que exigían una decisión al volante mucho más clara. Terminamos cuartos y nuestro liderato en el Campeonato de España cada vez se veía más amenazado por un nuevo triunfo de Sainz.

*Fotografías cortesía de Aymamí Foto Racing