Internacional

- Kevin Muñoz

Kalle Rovanperä ya gana en casa

El joven piloto de 16 años se hizo con la victoria en el Rallye Vaakuna, primera cita puntuable del campeonato finlandés.

Que viene el coco. Eso debieron pensar los pilotos habituales del Campeonato de Finlandia de Rallyes cuando hace unas semanas la federación finesa anunciaba que permitía correr a Kalle Rovanperä en sus pruebas con un permiso especial debido a su acreditado talento al volante en el certamen de Letonia.

Recordemos que Rovanperä sólo tiene 16 años y ya luce en su palmarés el título absoluto de Letonia cosechado la pasada temporada. El hijo de Harri, ex piloto oficial de Seat, Peugeot y Mitsubishi en el WRC, lleva varias temporadas demostrando su precoz talento y al fin ha podido debutar en los rallyes de su querida y natal Finlandia.

El estreno no ha podido ser mejor. Este niño rubio con mirada de campeón ha dejado su huella a las primeras de cambio. Ayer, Rovanperä lograba su primera victoria absoluta en el campeonato finés al volante de un Skoda Fabia R5.

Este primer triunfo se produjo en el Rallye Vaakuna, primera cita de la temporada del campeonato nórdico y que se disputó sobre tramos cubiertos de hielo y nieve. El joven ‘finlandés volador’ se impuso en seis de los nueve tramos de los que constó la carrera y – a pesar de sufrir un pinchazo que le retrasó más de 30 segundos – ganó por un margen de 10.7 segundos sobre el Fabia R5 del experimentado Teemu Asunmaa, cerrando el podio a más de un minuto el veterano Juha Salo (Peugeot 208 T16).

Es realmente espectacular el nivel que Kalle Rovanperä está demostrando en cada prueba. Hace unos días, su manager reconocía que de seguir con esta progresión, su debut en el WRC estaba cada vez más cerca, es decir, en cuanto haya cumplido la mayoría de edad en un par de temporadas.

Sin duda estamos ante un talento inmenso, que recuerda y mucho a la explosión de calidad que tuvo Max Verstappen en el Mundial de Fórmula 1. Sólo nos queda esperar para saber si el proyecto de campeón de Rovanperä es real o, como en muchos otros deportes, se convertirá en un niño prodigio que no acabó de encontrar su sitio en el exigente mundo de la competición.