Nacional de Asfalto

- Josep Autet

Historia: Pep Bassas-Josep Autet, 1987, un año apasionante

El motivo principal de esta historia significa ¡retroceder 30 años! justo los que hace desde que copiloté a Pep Bassas Vilasís en el equipo Telefunken BMW del Campeonato de España de 1987. Será un relato dividido en cinco episodios que comenzamos hoy.

Arrancamos hoy cinco días de historia sobre mi relación con Pep Bassas como epicentro de una temporada fundamental en la carrera deportiva de un piloto que marcó una época en nuestro deporte.

En los textos que leeréis queda bastante claro mi punto de vista sobre aquella experiencia, tal como la viví y tal como siempre la he expresado. A finales de 2008, pocos meses después de que falleciera Pep, en la IV Volta a Osona Classic Rally y con el esfuerzo de muchas personas, encabezadas por un realmente comprometido Pere Nogué, antes de la salida se hizo un bonito homenaje a la figura de Pep, editándose un interesante librito con diversos artículos redactados por las personas que intervenimos en el acto y otras que también le conocieron. He rescatado el texto que escribí para aquel volumen, lo he ampliado y adaptado ligeramente al momento actual pero manteniendo en todo caso la esencia de todo lo que contaba en mi relato.

Pep Bassas era un autodidacta que con esfuerzo y constancia alcanzó las más altas cotas, de ahí la admiración que suscita a todos los que le conocimos. Ambos debutamos en las carreras el mismo año, 1978, pero mi relación con Pep viene de principios de los 80, cuando él corría con un R8 TS que el mismo preparaba fuera del horario de trabajo en Pou Padrosa, el concesionario Renault de Vic. Yo en aquellos años era responsable de la página de motor de El 9 Nou, una excelente escuela por cierto para mi formación como plumilla, y a través de ese cometido contactaba a menudo con Pep para saber más de sus actuaciones.

Cuando compró el R5 Copa a su compañero de trabajo y expiloto Antoni Cruells, mi contacto con la pareja Bassas-Mas fue más intenso, ya que sus resultados les llevaron a ser fichados por la Red Renault de Catalunya, en la que yo había competido con Jaume Pons. En fin, los lazos que había entre todos, potenciados porque además todos éramos de Osona, nos hicieron estrechar relaciones.

Bassas

Antes de llegar a ser su copiloto sustituyendo a su entonces novia, Pili Mas, entablé cierta amistad precisamente con ella. Mujer de carácter, de mirada observadora, aunque no lo pareciera Pili era alguien muy sensible en un mundo de rudezas. Asistió a algún cursillo de copilotos que hice con la gente de TAC y nuestras charlas en las carreras o fuera de ellas son algo que recuerdo con cariño y cierta nostalgia, más que nada porque al dejar yo el equipo estuvimos bastantes años desconectados. Si la muerte de Pep fue todo un mazazo, la de Pili fue un golpe duro para los que la conocimos y tratamos.

Así las cosas, es momento de hacer un pequeño repaso de aquel 1987 tan intenso, al estilo del que hice hace un año con la temporada 1986 del RS200 y AZ. Nada es comparable, cada año es completamente distinto y mucho más al tratarse de un piloto y un coche diametralmente opuestos. Mi deseo, espero que con vuestro beneplácito, es aportar algo más de información sobre la trayectoria deportiva de un piloto querido y reconocido, diría que único. O sea, ¡mañana empezamos!

Lejos de querer hacer un nuevo artículo glosando su pérdida, hoy dedicaré este tiempo a dar a conocer una parte del camino que Pep y yo recorrimos juntos en los rallyes, una disciplina que tanto y tanto nos dio a ambos –y a mi me sigue dando– a lo largo de los años. Siempre es bueno dejar escrita una parte de la historia y más ahora, cuando uno de los dos ya no puede hacerlo.

A finales de 1986 yo venía de hacer una temporada completa asfalto-tierra con Zanini, pero para el año siguiente Antonio no tenía programa de asfalto. Fue entonces cuando Jaume Rodríguez me contactó para proponerme formar parte de la nueva estructura que con BMW y Luis Canomanuel se estaba preparando en torno a Pep Bassas y su gente. A mí me agradaba la propuesta, era un equipo con apoyo del importador BMW, significaba que podía seguir corriendo en asfalto y con un cariz plenamente profesional y había otras facetas que me interesaba poder hacer, como coordinar la asistencia y colaborar en las labores de comunicación del equipo, una tarea a la que posteriormente me he dedicado al cien por cien y que ya en aquellos tiempos me atraía mucho.

Al principio hubo cierta reticencia por parte de algunos miembros del equipo sobre mi incorporación, pero BMW quería profesionalizar al máximo el nuevo equipo, este cambio empezaba por el copiloto y finalmente fui admitido. Para Pep era la primera vez que alguien realmente externo al círculo íntimo se situaba a su derecha en el coche. Una gran mujer, lamentablemente también desaparecida, Pili Mas, en aquellos momentos vital para Pep y con la que yo mantenía una buena amistad, era la persona ideal para acompañarlo, pero nadie podía olvidar que también era su novia y esto era precisamente lo que no se quería seguir mezclando.