Rallyes

- Redacción

La eterna juventud de Walter Rohrl

Se cumplen 25 años desde que Porsche contrató al cuatro veces ganador del Rallye de Montecarlo, y bicampeón del mundo, como su representante y piloto de desarrollo.

 

 

Walter Rohrl tiene un palmarés envidiable en el Campeonato del Mundo de Rallyes, y está considerado como uno de los mejores pilotos de la historia. A sus 70 años sigue en plena forma, trabajando para la casa Porsche, donde un dudan que su criterio les ayuda a hacer mejores coches.

Fue campeón del mundo en 1980 y 1983 y ganó el Rallye de Montecarlo en 1980 (Fiat 131 Abarth), 1982 (Opel Ascona 400), 1983 (Lancia Rally 037) y ¡984 (Audi Quattro y Audi Sport Quattro).

En 1993, Walter Röhrl ya había tenido una relación cercana con la marca. Su primer coche fue un Porsche 356 usado y, después de éste, siempre figuró un Porsche 911 en su colección privada. En 1977, su 911 de rallyes le preparó el camino para un contrato con el equipo Fiat y, en 1981, Walter Röhrl se colocaba en la línea de salida del Campeonato de Alemania de Rallyes con un Porsche 924.

Incluso en ese punto de su excepcional Carrera en los rallyes, Röhrl estuvo involucrado en el desarrollo del superdeportivo Porsche 959 y en la tecnología de tracción integral para el Porsche 964. Cuando, a principios de 1993, se firmó el contrato que le uniría a la marca como representante y piloto de desarrollo había una condición: Röhrl se encargaría de que, al entonces presidente Wendelin Wiedeking, “siempre se le dijera la auténtica verdad sobre las nuevas evoluciones”. Desde entonces, Röhrl ha participado en el desarrollo y la puesta a punto de varios lanzamientos excepcionales, que van del 959 y el Carrera GT al 918 Hybrid, hasta todos los 911 y las versiones GT, pasando por el Porsche Panamera. El piloto de 70 años y natural de Regensburg cumple con ese antiguo acuerdo hasta ahora. Walter Röhrl siempre dice lo que piensa: “He aprendido una lección muy importante durante mi etapa en Porsche: el comportamiento más exigente que demandamos a un deportivo cuando le apretamos al límite es más de lo que necesitan los pilotos profesionales. También, lo ideal es que un coche deportivo sea fácil de controlar para un conductor normal”.

Oliver Blume, Presidente del Consejo de Dirección de Porsche AG, explicaba: “En Porsche, no sólo tenemos que agradecer a Walter Röhrl estos fantásticos 25 años de lealtad como representante y asesor, sino también sus célebres frases, que hace tiempo se convirtieron ya en aforismos. Me gusta ésta: un garaje sin un Porsche 911 es solo un agujero negro”.