Nacional de Asfalto

- J.M. Fernández Pellón

Nos ha dejado Pepe Adell

Ayer falleció Pepe Adell. Reconocido copiloto en los años sesenta y setenta, fue navegante de conductores de la talla de José María Palomo, José Pavón o Jorge Babler, entre otros. 

Con estos tres pilotos consiguió las cuatro victorias del Nacional que componían su palmarés, una con  Palomo y Pavón, y dos con Babler. También acompañó a Pulgui Canela, Manuel Juncosa y un largo etcétera de pilotos. Babler-Adell fueron fijos en 1972 con el 124-1600 de grupo 5, terminando Pepe subcampeón de España gracias en parte a algún éxito previo conseguido con Pavón en el equipo Renault, ya que Babler terminó 3º en pilotos. Retirado de las carreras, Pepito Adell derivó su actividad a la logística. Son bien conocidas las paellas de Pepito que los dakarianos disfrutaban en Agadez o en lugares recónditos de África, aunque eso era la punta del iceberg de un gran trabajo de coordinación.

Pepe Adell

Muy ligado a la familia Babler, incluso se atrevió a ponerse al volante en algún rallye con un coche cedido por esa mítica saga de nuestro automovilismo.

Con Pepito Adell se va uno de los copilotos que quedan de una época irrepetible, cuando las notas de rallye empezaban a tomar una importancia caudal y el papel del que va a la derecha se transformó en algo más que en el de un acompañante, sino en el trabajo de un profesional del que dependía buena parte del resultado del equipo.

Uno de los pilotos de Adell, José María Fernández, ha dicho: " Pepito ha entrado antes de hora en el Control... sin lugar a dudas, un fuera de serie que todos recordaremos".

Pepe Adell

Se trata del segundo fallecimiento en pocos días de dos grandes copilotos. Hace muy poco nos despedíamos de Begoña Kaibel y ahora nos toca hacerlo de Pepito Adell. Los que le conocimos en su faceta de logística, en mi caso especialmente como cocinero de los equipos Seat Sport y Citroen Sport España, damos fe de su amabilidad. Siempre tenía la palabra adecuada y un lugar en la mesa de la asistencia, donde los periodistas, siempre comiendo a deshoras, pasábamos mucho tiempo, hablando con él, de las épocas doradas del automovilismo nacional, años en los que él jugo un papel fundamental. Descansa en Paz Pepito y un abrazo a toda tu familia, especialmente a tu hijo Pepe, que continúa con tu labor por todos los rincones del mundo, siempre ligado a los rallyes.

Mi agradecimiento, como siempre, a Josep Autet y a su equipo de Jas Infoservice por ayudarnos a que la memoria de nuestro automovilismo y la historia de personajes como Pepito Adell no se apague nunca. ¡Gracias!