Rallyes

- Redacción

Los alumnos de Monlau “resucitan” el motor de un 107

Los estudiantes de último curso de la escuela volvieron a dar la vida al Peugeot 107 que rompió el motor la pasada temporada y con el que llevaban trabajando desde hacía meses.

A pocos días de su graduación, los alumnos de segundo curso de Mecánica de Competición de Automovilismo de Monlau Repsol Technical School tuvieron la oportunidad de vivir un test de rallyes. Después de meses de trabajo teórico y práctico, los estudiantes vieron cómo el Peugeot 107, que ellos mismos habían puesto a punto, rendía a la perfección con Álex Teixidor al volante del coche.

La práctica tuvo lugar en el circuito La Codina, propiedad del piloto mundialista Xevi Pons. Un marco idóneo para que Monlau Repsol organizase una jornada de test idéntica a la que celebraría cualquier equipo de competición. Los alumnos se dividieron por grupos y se repartieron diversas tareas asignadas, típicas de un entrenamiento, como la puesta a punto, las asistencias o la comunicación con el piloto. En todo momento, estuvieron guiados por los profesores de la prestigiosa escuela española, todos ellos con una amplia experiencia en equipos profesionales.

El test se desarrolló sobre tierra y asfalto con el Peugeot 107 con el que Monlau Repsol disputó el Volant RACC 2016. Eso sí, los alumnos debieron realizar un gran trabajo previo a lo largo de todo el curso académico para tenerlo a punto, especialmente en la asignatura de motores: “Hemos hecho renacer este motor que se rompió el año pasado. Hasta conseguirlo, hemos dedicado muchas horas e ilusiones para hacer el motor prácticamente desde cero: cilindros, bloque, pistones, culata… Hemos conseguido que resurja y vuelva a dar guerra. Siempre tienes la duda de cómo responderá durante el test y, por eso, nos sentimos orgullosos al ver que todo funciona. Es muy bonito llegar hasta aquí y la sensación compensa todos los sacrificios”, reconoce el alumno Francesc Pelegrina.

Todos y cada uno de los alumnos recibieron un premio extra: sentirse copilotos durante un tramo. “Después de trabajar muy duro durante dos trimestres, los alumnos viven una experiencia muy bonita como copilotos, que les permite ver cómo se comporta el vehículo y quedarse cien por cien seguros de haber hecho bien su trabajo”, sentenció el profesor Ribas.