Off road

- Juan Manuel García Rubio

Panda Raid: una aventura diferente

Este año, el Panda Raid ha cumplido su décima edición. De aquellos amigos amantes del deporte de competición que se juntaron un día y decidieron crear este evento, hasta hoy, el número de participantes y el éxito ha sido exponencial, y este año AUTOhebdo SPORT, con el apoyo de Fiat, ha acompañado a la caravana de 350 coches por los más de 3.000 km de recorrido.

Qué gran décimo cumpleaños. Y todavía queda recorrido, porque esta prueba está muy sana y tiene visos de seguir para arriba como un cohete. Tanto, que este año ha habido que parar el cierre de inscripciones antes de la fecha prevista por la avalancha de participantes. La organización decidió “pararla” en nada menos que 350 coches. Eso son 700 participantes en total, que, contando además con organización, apoyos, etc., son cerca de mil personas movidas por tierras de nuestro vecino sureño allende el Estrecho.

Un año más, el éxito de la prueba ha sido total. Y AUTOhebdo SPORT, con la colaboración de Fiat y en compañía de nuestro revista amiga Autobild, hemos podido comprobarlo siguiendo todo el recorrido al lado de los "matagigantes" Panda anteriores a 2003, los clásicos, con con un Fiat Panda Cross 4x4 con motor bicilíndrico de gasolina de 90 caballos de potencia.

En total, nuestro marcador de kilómetros desde la salida protocolaria en el Circuito del Jarama anotó más de 4.000 kilómetros sin desfallecer y, en algún momento, nos sirvió también como "morada" para pernoctar. Ahí es nada.
El Fiat Panda Cross es un “TT” que ha demostrado habilidades de los más grandes pasando sin problemas por verdaderas trampas de arena, ha superado alguna que otra trialera, se ha enfrentado a caminos interminables y polvorientos, a piedras tracioneras, y ha tenido muchas veces como acompañantes inseparables las grandes dunas del Erg Chebbi.

Nuestro Fiat Panda Cross 4x4 de serie se comportó fantásticamente, sorteó todos los obstáculos y no tuvimos ni un solo problema durante todo el recorrido. ¡Qué grande, pequeño! | Juan Manuel García Rubio

Todo ello solo con un incidente apenas reseñable, un pinchazo en una de las etapas más largas, la que tenía como destino final la ciudad de Zagora. Y hay que decir que el pinchazo fue ya en carretera asfaltada, no al final de un tramo lleno de piedras afiladas como garras de gato. ¡Ah! y todo ello con un coche estrictamente de serie. Nada de costosas ruedas para todo terreno ni preparaciones desorbitadas. La tracción permanente del Panda Cross 4x4, junto a la posibilidades de bloquear el diferencial, e incluso un control de descenso de pendientes, han demostrado sobremanera las buenas maneras de un verdadero matagigantes.
Por lo demás, alrededor de 3.000 kilómetros de raid han puesto a prueba no solo a los increíbles Panda anteriores a 2003, sean 4x4 o 4x2, también a sus pilotos, porque aquí se dan cita, como siempre, amigos, parejas, padre e hijos, madres e hijas, e incluso desconocidos que se juntan solo unirse en este “aventura”, de todo vamos. La convivencia es clave con tantas horas a escasos centímetros uno de otros y en un objeto en movimiento sin aire acondicionado, con ruidos y con firmes con baches. Para muestra de que todo esto normalmente une, en vez de separar, es una pareja se comprometió en matrimonio al final; y ya ha pasado en otras ediciones. A partir de ahora habrá que decir aquello de “que lo que ha unido el Panda Raid que no lo separe el hombre”.
En el camino ha habido de todo. Nos hemos encontrado situaciones que han desembocado en anécdotas y averías de todo tipo. Lo más normal, encontrarse Pandas en el trayecto con calentones, casi siempre por una mala previsión en el mantenimiento o sustitución previa de elementos claves en el motor –radiador, bomba de agua o termostato, por ejemplo–. Otros, con problemas de carburador e incluso de inyección y casi siempre por la misma causa de previsión.

También ha habido que solventar palieres que se negaban a seguir trabajando como es debido, o juntas que culata que han dicho en esas condiciones, ¡basta!. Sin embargo, todas esas incidencias o bien se resolvieron in situ, con ayuda de la propia organización, o al final de las etapas con los camiones de asistencia, repletos prácticamente de todo tipo de recambios usados. Porque de eso se trata también el Panda Raid. De seguir sea prácticamente como sea, pero de seguir. De hacer caminos, de leer el rutómetro y estar muy atento a la brújula, de convivir, de ayudar, de sacar el coche de la arrena y de, en definitiva, alcanzar el objetivo propuesto. Y todos lo lograron, los 350 coches.
Este año ha habido también muchos equipos extranjeros, siempre dos personas por coche. Destacaría la pareja española que vive en Camboya porque allí tienen una agencia de viajes y que prácticamente vienen a España solo para hacer el Panda Raid. Llevan así, que yo sepa, al menos tres ediciones. Y están encantados, amén de ser muy competitivos en los puntos. Otros equipos, la mayoría, no se plantean este raid solo por el simple hecho de la competición sino como una travesía espléndida por el desierto.
También he visto coches de muy al norte de Europa, aunque los más han brillado han sido los italianos. Claro, los Panda de turno son todavía utilitarios usados masivamente en el día a día en Italia, aunque para llegar aquí han recorrido 10.000 o más contando también con el recorrido. Unos cuarenta coches en total, todos 4x4 en sus distintas versiones, y algunos con preparaciones que ya quisieran para sí muchos coches de circuito o rallyes. Aunque esto no es lo más importante a la hora de afrontar el Panda Raid. Para muestra un botón: el tercer mejor clasificado en la categoría de 4x2 fue un Panda estrictamente de serie al que su propietario dos días después del evento, le da un uso diario como “el coche de casa”. No hace falta si no se quiere o no se tiene, un cheque en blanco para la preparación. Y además, la imaginación en la decoración también una buena de nota de color en este raid.


Por eso, digo yo, que el Panda Raid tiene un éxito y repercusión que yo creo que ni sus organizadores habían podido calcular hace una década. Se mezcla un coche que todo el mundo tiene en el recuerdo, y el que no, porque le hace gracia, como son los muchos equipos jóvenes que nunca condujeron, vieron o convivieron con estos coches en casa.
También lo económico de las monturas en el mercado, aunque según que modelos, especialmente los 4x4, alcanzan cotas de precios ya no tan asequibles, por decirlo de una manera suave. Además, se une el exotismo de Marruecos y el desierto, una mezcla casi inseparable. Solo nos separan 15 kilómetros de mar a través del Estrecho para vivir un país absolutamente distinto a cualquiera de los europeos. Es África en su más pleno sabor. Y luego la idea de que es un viaje organizado pero con esencia de aventura en los Panda. Todo un desafío que habla por sí solo.
Por cierto, si a ti también te llama o te entra el gusanillo del Panda Raid, vete apuntándote mientras puedas para la edición de 2019 no vaya a ser que te quedes sin plaza como a muchos les pasó este año.