Dakar

- Kevin Muñoz

Los números hablan, la leyenda Carlos Sainz

Con más de 30 años dedicados al automovilismo, el ganador del Rallye Dakar acredita unas estadísticas que lo sitúan en el olimpo de las carreras.

Siempre se dice que lo difícil no es llegar a la élite, lo complicado es mantenerse en ella. Ejemplos no nos faltan en todo clase de deportes y disciplinas, y cada cierto tiempo aparecen unos pocos – los elegidos, dicen los expertos – que son capaces de romper todas esas barreras y moldes establecidos para marcar nuevos hitos destrozando los récords vigentes.

En España hemos tenido la suerte de disfrutar, desde hace más de tres décadas, de uno de estos genios tocados por la varita mágica, Carlos Sainz Cenamor. A sus 55 años, el madrileño sigue dejando huella allá por donde pasa, tal y como hemos visto estas dos últimas semanas por los desiertos de Perú, Bolivia y Argentina.

Carlos Sainz estableció ayer un nuevo récord de longevidad en el Dakar, ya que nadie a su edad había logrado cantar el alirón en esta prueba. Un nuevo hito que se suma a su dilatada, y repleta de éxitos, trayectoria. Y esto no va de fanatismos ni, mucho menos, patriotismo barato. En la figura del madrileño, los números hablan por sí solos.

Hardwick / SUTTON

En el Mundial de Rallyes, ‘El Matador’ cosechó dos títulos mundiales – en 1990 y 1992 con Toyota – y 26 victorias, un registró que fue récord absoluto del campeonato hasta que Sébastien Loeb lo batió. La carrera de Sainz en el WRC dejó atrás 196 participaciones, 97 podios y 757 scratch, unos datos que lo sitúan, objetivamente, entre los mejores de todos los tiempos de esta disciplina. Además podríamos hablar de otras variables no cuantificables como ser el artífice que cambió la filosofía del campeonato, siendo el primer piloto completo – capaz de ganar en cualquier superficie – o el primer foráneo en imponerse a los nórdicos en tierra sagrada, es decir, en el Rallye de Finlandia.

Tras poner fin a su carrera en los rallyes en 2004, con dos actuaciones esporádicas y beneficiosas para los intereses de Citroën en 2005, Sainz puso sus miras en el Rallye Dakar. De la mano de Volkswagen probó fortuna en la prueba más dura del mundo y se enamoró de ella. Ya lejos del desierto del Sahara, concretamente en Sudamérica, ‘The King’, como es conocido en el mundo anglosajón, logró en 2010 ser el primer español en levantar el trofeo Tuareg en la categoría de coches, éxito que ha repetido ocho años después tras vencer 31 etapas del Dakar y haber subido al podio tres veces. A su récord en raids hay que añadirle la Copa del Mundo de Rallyes Cross Country cosechada en 2007 con Volkswagen, ahí es nada.

Toda esta sarta de números y récords, que podría llevarnos horas y horas comentar, vienen a dejar sin argumentos a los ventajistas – que en España se cuentan de mil en mil – que siempre han aprovechado, para jactarse, de las desgracias deportivas de un Carlos Sainz que en el resto del mundo cuenta con el mayor de los respetos. Porque sí, ‘El Matador’ es una leyenda, aquí y en todas partes.