Fórmula 1

- Enrique González

En Spa, el guerrero se llama Max

El GP de Bélgica tiene un nuevo ídolo en esta ocasión. El público corea su nombre y la afición le busca. Hablamos, como no, de Max Verstappen, que en esta ocasión corre prácticamente en casa. La parroquia holandesa se ha acercado en masa al mítico trazado belga para vivir en directo las evoluciones de un piloto que en su tierra ya es considerado como uno de los deportistas más queridos. Su llegada al equipo grande, a Red Bull, su descaro al volante del monoplaza de la bebida energética, sus declaraciones tan contundentes y esa personalidad que tiene, cuando menos llamativa, no han caído en saco roto ni en el paddock de la F1 ni entre sus paisanos. Si ya es un hueso duro de roer en territorios desconocidos, en Spa estamos seguros que la puede liar. A las dos, lo sabremos.