Fórmula 1

- Enrique González

Sainz se mereció más

Fin de semana para olvidar. El GP de Bélgica de este año no ha sido la mejor carrera  de Carlos Sainz desde que milita en el "Gran Circo". El piloto madrileño sufrió mucho tanto el viernes como el sábado con un monoplaza al que se le atragantó el mítico trazado de Spa e incluso el mismo no adivinaba a entender su lentitud, un segundo por debajo de lo esperado. La prueba de este descalabro es que en la calificación del sábado solo pudo ser decimocuarto, una posición nada habitual en él,  y que dejaba numerosos interrogantes para la carrera del domingo.

Sin embargo, nada más ponerse el semáforo en verde, Sainz se puso el traje de gladiador. Arrancó como un poseso, abordó Eau Rouge a la velocidad del rayo, merendándose todo lo que se encontraba a su paso. Tanta hambre, tuvo su recompensa. En el primer paso por línea de meta era séptimo, una heroicidad para conducir un Toro Rosso. Pero, poco le duro la alegría. Unos cientos de metros más adelante, precisamente después de pasar Eau Rouge, uno de sus neumáticos se reventaba y ponía fin a un prólogo que estaba siendo alentador para haber escrito un libro de éxito. Lástima. Otra vez será.