Fórmula 1

- Kevin Muñoz

Nico Rosberg, un campeón diferente

Retirarse días después de alcanzar el título mundial de Fórmula 1 sólo está al alcance de pilotos valientes, con las ideas muy claras. El alemán es el último en unirse a un selecto grupo de campeones que no defendieron su corona.

Nico Rosberg ha actuado siguiendo el principio de acción-reacción – también conocida como tercera Ley de Newton -  es decir, una vez alcanzada la meta por la que ha luchado toda su vida, no había otra opción que cerrar esa brillante etapa y buscar un nuevo objetivo, en este caso, disfrutar de su familia.

Ayer, el alemán anunciaba su decisión de retirarse de la Fórmula 1 tras haber alcanzado su meta: ser campeón mundial. La noticia fue como un terremoto inesperado, pillando a todos por sorpresa – incluso a su jefe Toto Wolff – y dejando tras de sí un infinitivo mar de rumores, ideas y sensaciones sobre tal sorprendente anuncio.

Rosberg nunca ha respondido al estereotipo de piloto moderno de Fórmula 1. Es extrovertido, amable, educado, cercano, y sobre todo, persona. Él mejor que nadie sabrá cuánto ha tenido que sacrificar por alcanzar aquello para lo que nació predestinado, ese objetivo que parecía inalcanzable y, por ese motivo, no es de extrañar que una vez conseguido, el bueno de Nico haya decidido que su vida merece un cambio radical.

No es la primera vez que un campeón decide no defender el título en la categoría reina del automovilismo mundial. De hecho, el alemán se une a un selecto y reducido grupo formado por Mike Wawthorn, Jochen Rindt – único campeón póstumo -, Jackie Stewart, Nigel Mansell y Alain Prost (1993), todos ellos grandes y con sus circunstancias para tomar la decisión que muchos nunca se atreven: dejarlo cuando eres el mejor.

Para Nico hora de dejar la Fórmula 1 y disfrutar de los más importante: la familia

Los pilotos del Siglo XXI saben que hay muchas cosas más allá de la Fórmula 1, y una persona tan cabal como Rosberg no ha dudado en decir adiós a aquello por lo que ha peleado durante los últimos 25 años. La recompensa por el trabajo bien hecho es impagable y poder disfrutar de ver crecer a la pequeña Alaïa, junto a su querida mujer Vivian, será a partir de hoy la meta del último Campeón del Mundo de F1.

Sin más, solo se puede agradecer a Rosberg todo lo que ha dado a la especialidad y sus aficionados. Si el Mundial tuviese más pilotos como él, la Fórmula 1 sería mucho más sencilla y fácil de entender. ¡Danke Nico!