Fórmula 1

- Redacción

Leclerc se consagra en Monza ante la parroquia Ferrari

Segunda victoria consecutiva para el monegasco que ha logrado dar una gran alegría a los miles de tifosi que han abarrotado la pista italiana.

Ha nacido una estrella. Si alguien todavía tenía alguna duda, hoy Charles Leclerc ha dejado claro porqué está llamado a ser uno de los pilotos que marquen la próxima década de la Fórmula 1.

El monegasco ha hecho buena la pole position y se ha alzado, no sin sufrimiento, con una tremenda victoria, segunda consecutiva, en el Circuito de Monza. Con los tifosis de la escudería italiana en éxtasis, Leclerc ha logrado mantener a raya los constantes ataques de Lewis Hamilton y Valtteri Bottas.

Los de Mercedes lo han intentando todo, sobre todo el británico, pero siempre se ha encontrado con la puerta bien cerrada por un Leclerc. Ambos han llegado a tocarse en una ocasión en la segunda chicane, pero hoy era el día del joven de Ferrari, que en el podio final ha sido bendecido por todos los aficionados de Ferrari en ‘la catedral’ del automovilismo.

Sainz lo ha hecho todo bien, pero una mala parada en boxes le ha dejado sin recompensa.  | Steven Tee

Hamilton, con una mayor degradación de neumáticos, se ha visto finalmente superado por su compañero Bottas, aunque el inglés sigue sólidamente líder con el tercer puesto final.

Carlos Sainz no ha tenido fortuna. El madrileño rodaba en la sexta posición cuando en la parada en boxes una rueda mal fijada le ha dejado fuera. Un error humano de un mecánico que ha impedido al español seguir peleando con los Renault, que han terminado cuartos y quintos con Daniel Ricciardo y Nico Hulkenberg.

Carrera para olvidar para el otro Ferrari, Sebastian Vettel. El alemán era cuarto cuando ha hecho un trompo y reincoporándose peligrosamente a la pista el Racing Point de Lance Stroll le ha roto el alerón delantero. Stop&Go para el germano y lejos de los puntos en un día que ha dejado claro el cambio de timón y liderato dentro del equipo rojo. Cambio de ciclo en Maranello, es ley de vida.

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