Fórmula 1

- Josep Viaplana

Hamilton y Mercedes aprendieron la lección

Lewis Hamilton se impuso de forma brillante en el GP de China, tercera prueba de la temporada, en una carrera que tuvo siempre bajo control y en la que refrendó que la derrota de Malasia fue solo un accidente y que los Mercedes siguen estando un paso por delante de los Ferrari

Con la lección bien aprendida, Mercedes ha gestionado perfectamente la carrera de Hamilton y Rosberg, que han sumado el segundo doblete de la temporada, y así devolver a la tierra al equipo de Maranello, que llegó a Shanghai con las expectativas muy altas. Sebastian Vettel ha hecho otra gran carrera, sobre todo cuando llevaba los neumáticos blandos, pero en todo momento ha dado la sensación de que tanto Hamilton, quien sumó la cuarta victoria en este espectacular circuito, como Rosberg podían aumentar el ritmo, que tenían la situación bajo control.

La clave de este GP de China, que ha acabado con los coches detrás del safety car, ha estado en el excelente momento de forma que vive Lewis Hamilton, que parece haber puesto la directa hacia el tercer título, el segundo consecutivo. El inglés, que fue el más rápido en las tres tandas de entrenamientos libres y que sumó la tercera pole del año, ha dominado la carrera con gran inteligencia, cuidando y mimando en todo momento los neumáticos y conduciendo sin el más mínimo error. De hecho, su verdadero potencial solo se ha visto en las dos paradas en boxes del Ferrari de Vettel, puesto que entonces ha exprimido al máximo el coche para mantener la ventaja y para no verse sorprendido ‘copiar’ la estrategia de sus rivales.

La carrera de Rosberg, por otro lado, fue la de la impotencia. El alemán está atrapado detrás de Hamilton. Está muy cerca pero no puede con él y ello le desespera porque es consciente que en pista no puede lanzar un ataque desesperado contra él por el temor de que se repita el lance del año pasado en Bélgica, donde se lo llevó por delante.

Quien si acabó contento fue Sebastian Vettel. Tercera carrera consecutiva en el podio, luchando dos tercios de la misma muy cerca de Rosberg –hasta que montó los neumáticos duros- y segundo en el campeonato. Su arranque con la Scuderia no puede ser mejor. A Kimi Raikkonen, por su parte, que ha hecho la mejor carrera del año, le pasa un poco como a Rosberg. Está ahí, muy cerca, pero al final es el alemán quien siempre está por delante.

Ferrari está aún lejos de Mercedes, pero en Shanghai sí hemos podido comprobar que el salto dado por la Scuderia es una realidad. Están por delante de los Williams, sobre todo en lo que hace referencia al ritmo de carrera, mientras que también se ha ratificado el hundimiento de Red Bull, un equipo que es una sombra del que fue y, evidentemente, muy penalizado por la falta de prestaciones y la escasa fiabilidad del motor Renault.

En cuanto a Fernando Alonso, hay que señalar que ha podido completar su primera carrera tras su regreso a McLaren. De hecho, los de Woking han visto como sus dos coches, que han sido doblados por los Mercedes y los Ferrari, han cruzado bajo la bandera a cuadros. El objetivo es acumular experiencia, kilómetros y es cierto que han dado un paso al frente con respecto a las carreras precedentes, pero igualmente no hay que obviar que están lejos de mostrarse competitivos. Dos apuntes esperanzadores: Acabar la carrera con los dos coches y el ritmo mostrado en las últimas vueltas con los neumáticos blandos.

Por último, destacar que Carlos Sainz ha vivido la carrera más dura desde que debutó. Con una estrategia diferente, él y Kvyat han sido los únicos que han salido con los neumáticos duros, un trompo en la segunda vuelta ha arruinado sus posibilidades y por si restaba alguna opción tuvo que resetear electrónicamente el cambio a mitad de carrera cuando se volvió loco y parecía que iba a abandonar. En ambos casos cayó hasta la última posición. En cuanto a Roberto Merhi, a los mandos del poco competitivo Manor, señalar que ha acabado la carrera decimosexto, siendo superado en esta ocasión por Will Stevens, su compañero de equipo.