Fórmula 1

- J.M. Fernández Pellón

Gilles Villeneuve, siempre en el recuerdo

Hoy 8 de mayo se conmemora el trigésimo séptimo aniversario del fallecimiento de uno de los pilotos míticos de la historia de la F1: Gilles Villeneuve. Un trágico accidente en los entrenamientos del GP de Bélgica de 1982, celebrado en el trazado de Zolder, acabó con la vida de un piloto llevado a ser, casi con toda seguridad, un gran campeón.

Pero Gilles, un malabarista del volante, un piloto rapidísimo que llevaba los monoplazas siempre hasta sus límites, en el filo de la navaja, se fue a los 32 años sin poder conseguir la meta que ansían todos los que compiten: el título mundial. Sin embargo, a Villeneuve, a quien, con trece años tuve la suerte de ver ganar épicamente el GP de España de 1981, siempre se le ha considerado como un campeón sin corona.

Villeneuve fue un piloto que gozó con el cariño de Enzo Ferrari, el fundador de la Scuderia, quien le quería como si fuera su propio hijo. Entre sus numerosos logros se encuentra la primera victoria de un F1 con un motor dotado de turbocompresor. Fue en el Gran Premio de Mónaco de 1981 a los mandos de un Ferrari 126 CK. Su fallecimiento, en el Circuito de Zolder, se produjo debido a la gran presión que estaban viviendo tanto él como su compañero en Ferrari, Didier Pironi, enfrentados tras un episodio vivido en el GP de Imola. Con Villeneuve liderando la carrera, Pironi ignoró unas ordenes de equipo en las que invitaban a los dos pilotos a no luchar por el triunfo, haciendo el francés caso omiso de ellas lo que puso al rojo vivo el ambiente entre ambos pilotos de Ferrari.

Jacques Villeneuve, su hijo, fue Campeón del Mundo en 1997 a los mandos de un Williams-Renault luchando por el título contra Michael Schumacher (Ferrari).