Fórmula 1

- Kevin Muñoz

Alonso, diez años persiguiendo un sueño

Tal día como hoy en 2006, el piloto asturiano se adjudicaba su segundo y, de momento, último título mundial de Fórmula 1.

Diez años, 120 meses, 522 semanas, 3.654 días. Los fríos números no engañan, ese periodo de tiempo, una eternidad para muchos, es lo que lleva Fernando Alonso intentando emular a su ídolo, Ayrton Senna.

Lejos queda aquel Gran Premio de Brasil de 2006, carrera en la que el asturiano se alzaba con su segunda corona mundial consecutiva, aumentando todavía más su leyenda al ser el piloto más joven en convertirse bicampeón del mundo de Fórmula 1. Mucho ha llovido desde entonces, decisiones lógicas, malas y menos buenas al margen, lo que queda es el tesón y la ambición inagotable de Alonso por igualar los tres títulos que cosechó Senna en la categoría reina del automovilismo.

A veces, no valoramos como se debe la magnitud de aquella gesta protagonizada por un joven de Oviedo al volante del ya mítico Renault de color azul y amarillo. Quizá con el tiempo, como suele suceder en otros deportes, solo cuando Fernando Alonso pierda la ilusión de exprimir cada décima de su monoplaza y decida que ya es hora de volver a casa a disfrutar de la bicicleta (uno de sus mayores hobbies), la familia y los amigos, valoremos realmente la obra del español en un campeonato que hasta su irrupción, había sido un coto cerrado para nuestros pilotos, viéndose relegados a papeles ínfimos y secundarios.

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Un piloto de leyenda con un monoplaza de leyenda

Diez años pueden parecer una eternidad, pero vistos con cierta perspectiva, no lo son. Tras estas temporadas, en las que ha vivido más penas que alegrías, lo más admirable de Fernando Alonso es que siga ilusionado por ponerse el casco y dar el cien por cien cuando se sube a su coche.

La moraleja de esta historia sabida y conocida por todos es que el triunfo, el éxito, la victoria, todo es relativo. Tal día como hoy hace diez años Alonso se convertía en el bicampeón más joven. Hoy, pese a no haber agrandado su brillante palmarés con ninguna corona más, nadie del paddock de la Fórmula 1 osaría negar que Fernando es mucho más que un bicampeón, una leyenda viva de la especialidad más competitiva del mundo.