Pruebas

- Juan Manuel GARCÍA RUBIO. Fotografía: Jorge BRICHETTE

Volvo S60 R Polestar: ¡Viva la revolución!

Enemigo directo de los BMW M3 y compañía, el S60 R Polestar de Volvo ataca con un motor de 2 litros sobrealimentado por compresor volumétrico y turbo y 367 poderosos caballos. Además de un equipamiento muy completo, se acompaña de un chasis adecuado, amortiguadores regulables y tracción total. Un cañón.

Hasta ahora, prácticamente todas las versiones Polestar de Volvo se limitaban más que nada a la apariencia. Pero con este S60 R Polestar las cosas cambian, se revolucionan. Y de qué forma. Cambian para el mismo S60 y cambian para competidores tan directos como el S4 de Audi, el M3 de BMW o el C 43 AMG de Mercedes, pues se mueve en las mismas aguas competitivas.

Las razones son variadas, buenas e importantes, incluso desde el precio, muy favorable para este producto sueco. Para abrir boca, el motor de 2 litros T6 del S60, convenientemente acondicionado, llega a unos más que estupendos

367 caballos en esta versión. ¡Casi 400 CV!

Además, chasis y amortiguación se benefician de los ajustes pertinentes para acompañar a tan insigne corazón de 4 cilindros. Exteriormente, como ves, no solo el color Azul Volvo Polestar se impone, también un sugerente equipo de ruedas, la bigotera delantera, el alerón trasero y una carrocería más baja. Un auténtico M3 sueco y un verdadero cañón en carretera que a veces ni siquiera parece lo que realmente es. El cambio automático de 8 velocidades con levas en el volante y la tracción a las cuatro ruedas cierran un círculo ideal.

Armas de seducción masiva

El S60 es un coche apetecible a todas luces, pero, con estas características, ahora es irresistible. Para ponerse a la altura de sus competidores alemanes más directos, Volvo ha tenido que ponerse las pilas, como no podía ser de otra manera. Y yo creo que lo ha conseguido por lo que anda, lo que se tiene en carretera y lo atractivo del conjunto en general, amén de una conducción hasta fácil diría yo. Es verdad que en radicalidad está, si se quiere, un punto por debajo del M3, ya que además el alemán confía en la tracción trasera, pero el S60 R Polestar es un coche más “todo uso”.

Empezando por el motor, que es por donde tenemos que comenzar primero, o eso creo yo, las cosas pintan muy bien. El 2 litros de 4 cilindros del T6 de Volvo recibe un turbocompresor más grande y además un compresor volumétrico, es decir, doble sobrealimentación. Huelga decir que válvulas, bielas, cigüeñal, etc., etc., han sido preparados para la nueva misión de recibir 367 caballos a 6.000 revoluciones, y una no menos despreciable cifra de par máximo de 470 Nm. En modo semimanual, sobre todo, el escape (convenientemente reconducido el aire que expulsa) produce un sonido deportivo muy bonito, pero para nada molesto. Creo que tiene el toque exacto de decibelios.

Explosivo si se quiere o alfombra persa si se prefiere, los 367 CV del S60 R Polestar son para disfrutarlos

Pero como las cifras son cifras si no se acompañan de sensaciones, y eso es lo que hemos hecho, este S60 cumple muchas expectativas. Es pisar el pedal del acelerador y la respuesta es poco más que inmediata, fruto primero del trabajo del compresor y luego del turbo más grande, que a su vez se ven acompañados de una entrada de aire más generosa, una bomba de combustible con más presión, etc. Jugando con el cambio automático y las levas del volante, la rapidez de este coche es poco menos que espectacular, muy ágil en general.

Es verdad que el cambio es de convertidor de par, como en el Mercedes C 43 AMG, pero inferior al de doble embrague del M3 (DKG). Sin embargo, la rapidez del software hace que el resbalamiento sea mínimo y la respuesta del cambio muy rápida y sin tirones, por lo que es de las pocas veces que no echo en falta el cambio del M3 o el Tiptronic del Audi S4.

Acelerar y cambiar rápidamente hace que tengas que tener muy agudizados los sentidos, porque el avance es trepidante, rápido y por donde tiene que ser. Mejor no tener vacilaciones, ya que todo pasa muy rápido. No en vano, las aceleraciones, como la típica desde parado, son muy rápidas y el coche además es muy ágil de dirección y frenos. Acelera como los grandes de su segmento, como las buenas berlinas deportivas, por debajo de los 5 segundos en el 0 a 100 km/h, y con la elegancia y el estilo de los mejores. Así de sencillo. Y así de complicado, porque buena parte de esa eficiencia viene dada por la óptima motricidad, que no deja lugar a dudas sobre cómo entregar toda la caballería al asfalto.

Suave y firme en carretera

El conjunto del chasis también ha sido configurado con maestría. Este M3 sueco se vale de un equipo de ruedas importante, unas Michelin Pilot Súper Sport, con perfil 30, ancho 245 y 20” de diámetro. Agarran mucho y muy bien, y son como mínimo las que cualquier cliente esperaría en un coche como este.

Este S60 R Polestar tiene tracción a las cuatro ruedas, como te comentaba antes, y una suspensión rebajada, aunque lo más llamativo y atractivo es que esta última es ajustable tanto de los amortiguadores del eje delantero como del trasero, mientras que los muelles son bastante más duros que los de cualquier versión del S60. Lleva unos amortiguadores Öhlins, que ya lo dicen todo.

Los traseros tienen la típica rosca para endurecer más o menos, y si bien no tiene la facilidad de hacerlo como en una moto (sobre todo por accesibilidad, aunque tampoco es que sea especialmente difícil llegar a ellos), el solo hecho de plantear la posibilidad de ajustarlos al gusto o las necesidades me parece un acierto, porque además ofrece más posibilidades que una suspensión electrónica por botón, y me resulta más racing. Se pueden poner muy duros si por ejemplo lo metes en un circuito, donde necesitas settings mucho más radicales. O mucho más blandos, pero siempre con un control de amortiguación excelente.

Los amortiguadores son Öhlins y puede regularse el tarado mediante el roscado telescópico.

En carretera va sencillamente planito, sin balanceos y transmitiendo mucha confianza con una pisada de esas que notas por efectiva. No es la dureza de un M3, ni tampoco su incomodidad, pero va durito como tiene que ser, y no es insufrible si no vamos todo el rato de carreras. De hecho, es menos radical en todo que el alemán de referencia, y por eso también ofrece un uso para todo tipo de circunstancias. Lo típico que un día puedes llevar a la familia al cine, y a la hora siguiente, o al día siguiente, emplearte a fondo en un circuito con él. Si ha de parecerse más en comportamiento, lo hace con el S4 de Audi y o el C 43 AMG de Mercedes.

Los frenos nos han aguantado unas buenas frenadas buscándoles las cosquillas, de las que no le harías a tu coche. Y no se han fatigado ni han perdido efectividad. Tanto delante como detrás, los discos son ventilados y de generoso diámetro; en cualquier caso siempre por encima de 300 mm y con pinzas Brembo de 6 pistones los delanteros, por lo que desde luego nada se ha dejado al azar. A eso hay que sumar un tacto más que adecuado, perfecto para parar el coche en tiempo y forma. Frenos ideales cuando este pedal se pisa casi tanto como el del acelerador.

Entra en las curvas como Dios manda y el agarre es total, o casi. El límite es como en los coches bien hechos, alto, muy alto, y ni la trasera se insinúa, y eso que recibe más par el eje posterior que el anterior, y tampoco el morro subvira en exceso.

La verdad es que es un coche para disfrutar de las curvas, y también de cualquier otro tipo de carretera, pero pide guerra por cómo acelera y por su alto paso por curva, fruto de una excelente tracción. Permite acelerar muy pronto a la salida de las curvas, y así ganar en aceleración y segundos en el cronómetro.

Presentación y equipamiento

Alicatado hasta el techo, o casi. El S60 R Polestar no deja casi lugar a opciones, o a muy pocas, porque casi todo lo tiene de serie.

Excelente calidad y ergonomía las del puesto de conducción de este S60 R Polestar. Muy equipado además.

Además de la citada calidad general y percibida en todos los materiales y en el diseño, desde la alarma hasta las luces automáticas o el programador de velocidad y el navegador vienen incluidos en el precio, lo que supone un gran valor añadido; más incluso si comparamos el coste total del vehículo frente al M3 y el S4 de Audi.

Sea como fuere, resulta un coche muy potente, competitivo sin lugar a dudas y diferente. Además, el comportamiento acompaña a una mecánica tan vigorosa y poderosa, de la misma forma que la tracción a las cuatro ruedas y el cambio automático le posicionan en un lugar muy alto. La guinda del pastel son, para mí sin duda, los amortiguadores regulables. 

Ficha: Volvo S60 R Polestar