Al volante

- Juan Manuel GARCÍA RUBIO. Fotografía: Jorge BRICHETTE

Seat Ibiza FR 1.5 TSI: carisma fraternal

Hemos tomado contacto la versión del Ibiza que equipa el motor 1.5 TSI de 4 cilindros gasolina con 150 caballos, y lo cierto es que va como un tiro, además de tener una estética y capacidades, siempre dentro de su segmento, en línea con las de su hermano el León.

Los datos de la historia del Ibiza son elocuentes. Lleva 35 años en el mercado y se vende en 75 países. Que es uno de los pilares de Seat ya es algo hasta rancio de decir. Pero es así, y de ahí su importancia. Este es un año, junto con 2016 –cuando el Ateca vio la luz–, clave en cuanto a lanzamientos para Seat, aunque de aquí a 2020 habrá más material interesante de la marca del que hablar.

La de ahora, la generación que se postula como la quinta y que hemos tenido ocasión de probar por un día, supera con creces a las anteriores. En todo. Claramente, bebe de las fuentes de diseño del León, que marca mucho su impronta, una estética de la que ya adelantamos sus características en el número 1615 de la revista, cuando Seat lo presentó en Barcelona estáticamente. De hecho, a ciertos metros de distancia cuesta distinguir si se trata de un Ibiza o un León. Para los que crean que eso le resta originalidad, pues vale, pero lo cierto es que la imagen es la de un coche superior, con mucha planta y con bastante fuerza visual. Que es mejor resulta indiscutible.

Hecho a conciencia

Aunque es sabido que los hermanos pequeños siempre heredan cosas de sus hermanos mayores, ya usadas, aquí cambian las tornas. Del León toma, como hablaba antes, las formas, el diseño, el enfoque. Pero por dentro es distinto. El de ahora es un Ibiza prácticamente igual de grande por fuera que su predecesor (4,06 metros de longitud, lo que le hace incluso unos pocos milímetros más corto), es compacto, pero más grande por dentro. Más “disfrutable”. La batalla es mayor –95 mm– y dentro se nota, porque es más ancho (87 mm). En maletero ha ganado un 20% –63 litros más–, lo cual no es poco.

Este Ibiza está hecho sobre la plataforma que el Grupo Volkswagen denomina MQB A0. Es el primero en utilizarla, y aunque esto parezca algo banal, nada de eso. Se espera que se fabriquen al año 700.000 de estas plataformas. Si tenemos en cuenta que más de 50 proveedores para esta estructura son españoles, es fácil imaginar la dimensión de este asunto.

También es cierto que esta plataforma es más ligera y que, junto a la nueva carrocería, le confiere una rigidez que se siente superior.

Con el motor con el que lo hemos probado, el gasolina 1.5 TSI Evo de 150 caballos, este FR no ha puesto pegas a nuestras exigencias en curvas durante nuestra toma de contacto. No ha rechistado en ningún momento, ni buscándole las vueltas tratando de encontrar defectos de tracción en pleno giro. Creo que es una base perfecta, si se da el caso, para futuras preparaciones deportivas de la marca, o privadas. Es importante contar con una base sólida y eficaz, la mejor posible, y aquí parece haberse logrado con creces.

A la carta

Esta potente versión que hemos tenido oportunidad de probar cuenta con la posibilidad de variar ciertos parámetros, como hacer la suspensión más dura, la respuesta del motor más rápida y hasta la dirección más deportiva, lo que la hace superior al resto. Todo ello huyendo de los settings más habituales, como el modo Eco y Normal que se utilizarán de manera cotidiana, y eligiendo el Sport o Individual que también propone. En este último, como en los Audi o Volkswagen mejor equipados, podemos configurar algunas de esas funcionalidades según nuestro gusto, y además prescindir del control de estabilidad. Es decir, podemos poner la suspensión más deportiva posible, pero la dirección no, por ejemplo.

Nosotros hemos elegido en prácticamente el 100% del tiempo que hemos podido probar el coche las posibilidades más “radicales”, pero eso no quiere decir que el coche se configure en un modo tan radical que se haga duro o incómodo de conducir. Recordemos que se trata de un FR y no de un Cupra –versión esta última que no va a existir en este Ibiza, como tampoco la carrocería de 3 puertas–. Ni mucho menos, incluso así es cómodo. Lo que pasa es que gestiona el fluido de los amortiguadores con mayor rapidez y con menos recorrido, y la dirección la hace algo más dura, pero repito que, aun siendo excelente para las carreteras de curvas, en ningún momento he sentido un coche seco de suspensión o una dirección demasiado directa. De ningún modo. Me ha recordado a la facilidad que tienen para dejarse conducir tanto un VW Golf como un Seat León.

Esta quinta generación inicia la fase de producción de la plataforma MQB A0, de gran relevancia tanto estructuralmente como por peso en el Grupo VW

Esta versión de 150 CV en color Desired Red, como lo llama Seat, y acabado FR con cambio manual de 6 velocidades es la más deportiva de la quinta generación del Ibiza. No hay que olvidar que los tiempos mandan y que ahora venden más conceptos como conectividad y equipamiento que ideas racing. Por eso, este Ibiza, y con la escasa información de equipamiento que tenemos (está aún por definir), dispone de sistema de carga inalámbrica de móviles (la unidad probada lo incluía) o faros delanteros Full Led mejorados. Hay que recordar que Seat desarrolló en Martorell esta técnica en la más reciente de las generaciones del León, y que también es usada, por ejemplo, en Audi. En cuanto a equipamiento, como lo hará el resto de la gama, estará muy completito, como no podía ser de otra manera.

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Sensaciones

No tenemos, porque no hay aún y porque no nos los han facilitado, datos oficiales de prestaciones de esta versión, ni del rendimiento exacto del motor. Pero lo cierto es que son un coche y una motorización bastante elogiables. Empuja bien y sube de régimen con facilidad a medida que pide que engranemos marchas para seguir adelante. El cambio manual, de 6 velocidades, parece bien casado con el propulsor. Incluso el tacto es recio, que no duro ni rudo. Perfecto a mi modo de entender.

En curva, la trasera ahora va incluso más asentada, fruto entiendo también de una mayor anchura y de mayores vías. Aguanta mucho más que en un apoyo fuerte ahuequemos, dejando de pisar el acelerador y transfiriendo más masa detrás que haga que se descoloque. No es que no se pueda hacer en un tracción delantera como este, es que el límite es mayor.

En general, me ha parecido mucho más preciso que antes sobre todo tipo de carreteras. En recta va muy aplomado y en curva es capaz, como decía antes, de mantener apoyos más fuertes sin que el conductor perciba inercias, y con una direccionalidad muy buena. Superior este Ibiza que, según sus responsables, “nos va a permitir marcar un nuevo estándar en el mercado”. Estoy de acuerdo.

Ficha: Seat Ibiza FR 1.5 TSI