Comparativas

- Juan Manuel GARCÍA RUBIO. Fotografía: Jorge BRICHETTE

Renault Mégane dCi EDC • Honda Civic 1.6 i-DTEC Sin azúcares añadidos

Hay coches que no necesitan de muchos aderezos para ser buenos. Los dos de esta ocasión, ambos diésel, un Renault Mégane de 1,5 litros y 110 caballos y el Honda Civic 1.6 de 120 CV, son así. No buscan la deportividad, pero tienen un comportamiento excelente y son los reyes del bajo consumo.

La mayoría de los coches que se venden no son deportivos, ni derivados de deportivos, aunque entre esos dos grupos hay un gran repertorio en prácticamente todas las marcas.

Tanto el Renault Mégane de 1,5 litros y 110 caballos diésel como el Renault Civic de 1,6 litros y 120 CV, también de gasóleo, pertenecen a ese gran elenco. A pesar de eso, tienen un excelente comportamiento hasta en carreteras viradas y consumen muy poco. No son cazarrécords, pero dinámicamente hablando se benefician de toda o casi toda la vanguardia de la que goza ahora cualquier automóvil.

Los no deportivos también existen

Pues eso, seguro que deseas un deportivo, como nosotros, y no siempre puedes tenerlo. Afortunadamente, te puedes conformar con un coche de este tipo. Me refiero a que tanto este Renault como este Honda no buscan reventar los cronos de ninguna marca, y de hecho sus aceleraciones están por encima de los 10” en el 0 a 100 km/h, pero andan bien, consumen poco y tienen una gran estabilidad. Son muy equilibrados.

El 1,5 litros dCi de este Renault es de 110 CV y empuja, sin ser descomunal, bastante bien desde abajo. | Jorge Brichette

El motor del Renault de 1,5 litros lo puedes encontrar con 110 CV o 130. Nosotros hemos preferido el pequeño para ver qué es capaz de hacer con el 1.6 del Honda Civic. Es verdad que es menos potente y con menor par, pero el resultado, a tenor de las cifras, es muy bueno, aunque esté algo por debajo.

Aunque menos potente, como decía, los 110 caballos del Mégane, todo hay que decirlo, rinden muy bien. Mucho más quizá que verlo en cifras. Me refiero a que tiene una buena respuesta al pedal del acelerador, especialmente si nos decidimos por el cambio de doble embrague EDC, como el de la unidad probada y del que carece el Civic. En el modo más deportivo permite que el coche sea más rápido. En el modo Comfort es algo más perezoso para subir de vueltas acelerando desde parado, ya que se entiende que busca la máxima eficiencia del depósito de combustible.

Hay más caballos en el nipón, 10 más concretamente, y 300 Nm (40 más que el Mégane). Por tanto, tiene un poco más de “pegada”. | Jorge Brichette

Los 10 caballos y 40 Nm de ventaja del Honda Civic no presentan frente al Mégane una diferencia enorme, pero sí es verdad que se puede hablar de mayor alegría y de una perfecta linealidad en la entrega de potencia que, sobre todo en uso urbano, resulta mejor. Aunque, insisto, la diferencia no me parece determinante en ningún momento.

No siempre tratamos con superdeportivos. No por ello, como es el caso, tenemos que dejar de lado diésel como estos, que consumen poco y ofrecen calidad y límites altos

Lo mismo sucede en cuestión de precios. Están muy parejos y en este caso resulta mucho mejor estudiar muy bien el equipamiento, donde pueden compensarse en función de lo que cada cual necesite o requiera de verdad. Estéticamente, resultan dos compactos muy diferentes, y con mucha identidad de marca. Es cierto que el Civic es algo más grande en longitud y un poco más amplio por dentro, pero no es menos cierto que su postura más baja de asientos puede resultar menos cómoda para entrar y salir con asiduidad, de la misma forma que para quien busque una postura más baja de conducción puede que sea mejor. De todas formas, frente a los mandos del Mégane la postura resulta agradable e idónea desde el punto de vista ergonómico.

Tranquilos, pero buenos

Lo dicho, no hay ni aderezos ni azúcares añadidos en estos dos coches. Frente a lo que normalmente traemos a estas páginas, les falta cafeína, no hay duda. Pero por eso mismo hay que “bajar” en algún momento a pisar la Tierra. Y eso hemos hecho.

Jorge Brichette

No obstante, el Civic muestra un agarre muy bueno, debido en gran parte al esquema de suspensiones de paralelogramo deformable en ambos trenes. León o Golf han perdido esa buena costumbre en todas las versiones y solo la emplean a partir de determinadas potencias hacia arriba, mientras que el Civic lo ofrece siempre. Técnicamente es superior, y más cara, aunque en algunos casos otras marcas compensan tal circunstancia con otros elementos.

Renault, por ejemplo, incorpora en algunos de sus coches un eje trasero direccional (4Control) que desde luego cuando lo pruebas, lo notas. Y este Mégane diésel de 110 caballos va muy pegadito al suelo, incluso buscando los límites para los que no está hecho, aunque no tenga ese sistema citado.

El francés es muy agradable de conducir por una postura muy buena al volante, su agilidad para cambiar de carril o lo bien asentado que va en carretera. Forzando los límites, es decir, buscando el límite del subviraje en las curvas, puedes comprobar que está muy cerca del Civic, en tanto en cuanto se coloca bien, apoya francamente y permite jugar con el volante y el acelerador tanto en la transferencia de masas como en la salida de las curvas.

El galo, aunque por poca diferencia, pesa algo más que el japonés, y la relación peso/potencia es bastante pareja, logrando un comportamiento tan excelente como el de su contrincante, cuyas prestaciones casi llega a alcanzar.

Renault Mégane dCi EDC Logo

Honda Civic 1.6 i-DTEC Logo

Hay que recordar otra vez que no son versiones deportivas, y que sus aceleraciones superiores a los 10” no marcarían ningún récord en Nürburgring, pero en general corren bien y en cualquier tipo de trazado, incluso el de curvas divertidas, pueden hacer un más que correcto papel. Es verdad que hay una guerra declarada al diésel, pero fuera de eso son coches bastante recomendables.

Fichas comparativas entre: Renault Mégane Energy dCi 110 EDC - Honda Civic 1.6 i-DTEC 120CV