Comparativas

- Rafa J. CID. Fotografía: Jorge BRICHETTE

Renault Twingo GT, Opel Adam 1.4 y Fiat 500 S A un paso de la diversión

Renault Sport mete mano al Twingo para crear la versión GT. Recién aterrizado en España, lo enfrentamos con Opel Adam y Fiat 500 S. ¿Hay chicha suficiente?

El Renault Twingo no pierde su vocación revolucionaria, y si al nacer se adelantó a su tiempo al convertirse en el primer monovolumen pequeño, ahora regresa totalmente reinventado: con motor y tracción traseros, algo único en su categoría (junto a su gemelo Smart Forfour). La versión que nos ocupa, el GT de 110 caballos, ha sido el último en llegar y lo hace firmado por Renault Sport… pero, como vamos a ver, en esta ocasión no parece que a los fieras de este departamento les hayan dejado hacer lo que les gusta. A su lado, hemos puesto a dos de sus rivales naturales: Opel Adam de 100 CV y Fiat 500 S de 105.

Coquetos

Nuestros tres protagonistas no son utilitarios cualesquiera, y tanto Adam como 500 intentan apostar por un diseño llamativo, al estilo Mini. Y en cuanto al Twingo, aunque Lapo Elkann, nieto del fundador de Fiat, dice que es una “copia francesa” de su 500, el caso es que en vivo resulta muy original, sobre todo por su portón trasero de cristal, que esconde el maletero más grande de este trío. Además, la versión GT llama la atención por su decoración, y el logo “Renault Sport” en su trasera abre el apetito.

Dentro, eso sí, son sus dos rivales los mejor rematados: Fiat y Opel apuestan por interiores de diseño más atrevido y la calidad percibida resulta superior. Mientras, el modelo galo vuelve a ganar en espacio interior, y aunque es por pocos centímetros, en coches de este tamaño resulta importante: es el mejor dotado para llevar a cuatro ocupantes.

Eso sí, su posición de conducción es la más elevada de los tres, con diferencia; y los asientos no recogen lo suficiente el cuerpo cuando buscamos marcha.

Motores

Nuestros protagonistas son buenos ejemplos del downsizing que protagoniza la industria internacional del automóvil, y por ello no es de extrañar que el Fiat 500 se mueva tan solo con 0,9 litros de cilindrada y 2 cilindros, mientras que el Twingo emplea semejante cilindrada con 3 cilindros. Para alcanzar sus respectivas cifras de potencia, 105 y 110 caballos, ambos emplean turbo. Mientras, el Opel está a punto de jubilar su 1.4, más tradicional, con 4 cilindros atmosférico y de inyección indirecta.

Sobre el papel, el motor italiano es el que logra mejores prestaciones y consumos, como ves en la ficha adjunta, pero vamos a matizar esta afirmación en cuanto nos subamos a los coches. Los motores de 3 cilindros suenan ligeramente distintos a los de 4, pero hay que afinar mucho el oído para percibirlo, como es el caso del Twingo. Sin embargo, el bicilíndrico de Fiat suena y vibra algo más.

En marcha

Al empezar a acelerar palpamos poca chicha en los tres, lo cierto es que sus niveles de potencia son perfectos para el día a día, pero no para mostrar un talante deportivo. Las cifras teóricas dicen que el motor EcoFlex del Adam es el que tiene menos potencia, y además el TCe del Twingo y el TwinAir del 500 tienen más bajos a menor régimen.

Pero lo cierto es que en conducción deportiva las diferencias son muy pequeñas, apenas se notan, y el conductor percibirá al modelo alemán como más lleno de fuerza cuando lo revolucionamos.

ESP y ruedas más grandes detrás hacen que te olvides de que el Twingo es un tracción trasera

Además, si bien a punta de gas el Fiat 500 no tiene rival en consumos, en cuanto aceleramos el paso tanto este como el Twingo elevan el gasto en una proporción mayor que el Adam, que por tanto les iguala, e incluso mejora, en conducción mínimamente dinámica. Suele pasar esto de que los motores pequeños apretados solo son verdaderamente ahorradores cuando conducimos como abuelitas. En este sentido, es una lástima que el Opel no cuente con inyección directa, que le habría hecho el mejor de los tres motores. El Fiat tampoco la tiene, pero su sistema MultiAir de control de válvulas la sustituye eficazmente.

En las curvas

El 500 es, de largo, el más confortable de los tres. Por ello, peca de poco deportivo, y los balanceos de su carrocería son muy acusados. Sin duda, Fiat demuestra su talante dinámico en las versiones Abarth, que en esta ocasión no hemos escogido, porque se van de potencia y precio frente al Twingo GT.

Este posee un excelente ajuste del chasis, con bastante firmeza, que podemos medir como un 40% más dura que la de sus hermanos de gama, y 20 mm más baja. Además, su tracción trasera es toda una promesa de sensaciones al volante.

Sin embargo, los responsables de Renault creo que no han dejado mano libre a Renault Sport, quien firma el GT en su trasera, para hacer un coche “Renault Sport”: su ESP no es desconectable y para más inri calza ruedas más grandes detrás. Excesivamente grandes. Con estas medidas, el Twingo GT es un tracción trasera que se comporta como un delantera, salvo que gira en menos metros. En conducción deportiva, la zaga no da señales de vida en ningún momento, y cuando buscamos sus límites ahí está el ESP para decirnos que no debemos hacerlo.

Mientras, el Opel Adam muestra unos reglajes del chasis bastante parejos a los del modelo francés en lo que a eficacia/confort se refiere, premiando más la agilidad, y con el tradicional comportamiento de un tracción delantera. Bien es cierto que la unidad de pruebas montaba llantas de 17 pulgadas en vez de las de 16” de serie.

Poca chicha

Como has podido comprobar, el Twingo es un excelente utilitario, un poquito más grande que sus rivales, el que mejor maniobra en ciudad, y con un motor que no consume nada a punta de gas. Por todo ello, es quizá el mejor de los tres. Sin embargo, como deportivo, las siglas “GT” y “Renault Sport” le quedan un poco grandes: su ajuste de la amortiguación lo merece, pero la potencia, muy justa, y ese ancla que le han puesto al eje trasero no son propios de un modelo de talante deportivo.

El Fiat 500 S, al carecer de un ajuste dinámico de la amortiguación, se aleja de sus rivales en agilidad. Su motor bicilíndrico se percibe como tal por su mayor rumorosidad, aunque su rendimiento resulta excelente. Es el más caro, y es fácil que para muchos sea el más atractivo por diseño y talante retro.

Y nos queda el Adam, prácticamente tan ágil como el Twingo, con una posición de conducción mucho más baja, mejor rematado y con un motor que en teoría parece menos moderno, pero que en conducción deportiva es más agradecido. Si a todo ello sumamos que su precio es el más asequible, nos parece el más interesante para divertirse al volante. 

Fichas: Renault Twingo GT - Opel Adam 1.4 - Fiat 500 S