Pruebas

- Juan Manuel GARCÍA RUBIO. Fotografía: Jorge BRICHETTE

Renault Mégane RS Energy TCe Perfecta dualidad entre coche de uso diario y deportivo

Las mejoras en el nuevo Mégane RS no afectan solo a la potencia de 280 caballos, especialmente buena en un coche como este, porque corre y suena que es una delicia. También destaca la dirección a las cuatro ruedas (4Control), los frenos o los topes hidráulicos. Así, el Mégane RS renueva sus votos como coche deportivo, rápido y muy divertido.

El Mégane RS se beneficia, claro, de las mejoras estéticas que se presentaron con la más reciente de las carrocerías del Mégane. Pero un RS no puede quedarse solo en eso. Es mucho más, y por eso este coche resulta fascinante en todos los sentidos. El propio color naranja de nuestra unidad de pruebas llama mucho la atención y confieso que me ha deslumbrado. Son los detalles estéticos y técnicos los que hacen que el Mégane RS sea fascinante con respecto al resto de la gama.

Por dentro, los asientos deportivos tipo bacquet impresionan y sujetan bien el cuerpo, dándole un aspecto muy racing y adecuado desde mi punto de vista. Todo eso tiene que convivir, claro, con el gran monitor central que tienen los Mégane, quizá lo menos deportivo, aunque a cambio es una pantalla táctil desde la que se controlan muchas funciones sin las que un coche hoy en día seguramente no se vendería bien.

Debajo del capó, el RS ha dado paso al bloque de 4 cilindros de 1,8 litros y ha dicho adiós al 2 litros. Esos fabulosos 280 CV son más, aunque a 500 revoluciones más tarde. No importa demasiado, porque es un motor que empuja muy bien abajo, en el medio y arriba. Se apoya en un turbocompresor de doble entrada que, dicho sea de paso, más bien parece un compresor, porque no hay tiempo de respuesta perceptible cuando pisas el acelerador.

Adiós al 2 litros y paso al 1.8, también de 4 cilindros, con 280 caballos a 6.000 vueltas y mucho empuje. | Jorge Brichette

Eso se transforma en empuje desde el primer momento y parece un propulsor más cercano a los 300 caballos o más dada la buena respuesta. Como la tracción acompaña en todo momento, el resultado es excelente en todo momento, porque es más difícil que el coche morree, y cuando lo hace puedes corregirlo de forma más sencilla y rápida. Además, con la configuración de chasis Cup la suspensión es todavía más dura. Esta no es de dureza variable y, aunque no tan cómoda en el modo más duro como la de un Golf R, por ejemplo, tampoco es ninguna “sacamuelas”. No deja que la carrocería incline, y la sensación de control y agarre en curva es tal que resulta fácil que te sientas un piloto consagrado.

En conjunto, el Mégane RS es uno de los más completos en precio, potencia, prestaciones y diversión al volante

El cambio de doble embrague, el EDC que ya conocemos, es un aliado perfecto de este motor; lo fabrica Getrag, y eso ya es buena garantía. Si quieres el cambio manual, de 6 velocidades, el Mégane RS baja la factura de compra unos 2.000 euros. El caso es que el automático convence, a mí por lo menos, y bastante. Es lo suficientemente rápido subiendo y bajando de marchas, y las levas del volante, de generoso tamaño, son bastante utilizables, aunque en algún momento cuando tienes girado el volante, y porque son fijas, tienes que mover las manos para buscarlas. Y convence mucho si sabes que manteniendo la leva izquierda pulsada varios segundos la caja puede llegar a reducir dos marchas de una tacada, lo que requiere que lleves el modo Sport o Race seleccionado, bien mediante el botón RS o en la pantalla central a través del MultiSense. También dispone de función Launch Control.

Agilidad superior

Impresionante la agilidad y el comportamiento del RS. Tampoco esperábamos menos. | Jorge Brichette

Es por eso que este RS resulta todavía más ágil que antes. Por un lado, la respuesta del motor es muy efectiva, mientras que, por el otro, hay detalles que hacen que esa facilidad de movimientos además incremente la sensación de control. Ahora, el motor se apoya en tacos hidráulicos, lo que no solo hace más confortable la absorción de las imperfecciones de la carretera, sino que hay una mayor conexión entre el motor y el chasis que se traduce en un empuje más directo. Por otro lado, la dirección 4Control, a las cuatro ruedas, hace especialmente preciso a este coche en curva. No es un giro brutal el que realizan las ruedas traseras en el mismo sentido que las delanteras, pero es el suficiente para que cuando estás sintiendo el apoyo típico en situaciones límite, o no, el eje posterior siga la circunferencia de giro con mucha precisión. Desaparece casi por completo esa sensación de punto de apoyo en la que quizá esperes que suceda algo como que el eje se descuelgue y derrape un poco o un mucho.

El color Orange Tonic es nuevo en la gama, y muy atractivo. | Jorge Brichette

Con la dirección a las cuatro ruedas y una suspensión firme, parece que alguien te ayuda en las curvas haciendo que el eje trasero las redondee casi como por arte de magia. Eso contribuye a la agilidad que decía, porque ya no hay que preocuparse de que las reacciones del eje trasero puedan sobresaltarte, aunque por lo mismo resulta difícil “tirarlo” y pierde cierto grado de deportividad en ese sentido. También es verdad que, si no te acostumbras, tenderás a meter el coche más y a tener que realizar correcciones de la trayectoria con más asiduidad de la normal.

Llantas de 18 pulgadas y neumáticos anchos para asegurar una perfecta pisada. | Jorge Brichette

Lo cierto es que este Mégane RS puedes meterlo más rápido en las curvas y apoya de forma asombrosa. El coche que ves está equipado con las ruedas opcionales Bridgestone Potenza de 19 pulgadas, en vez de las de 18” de serie. El agarre es total y la confianza que tienes en los apoyos parece no tener límite. Estas gomas van estupendamente en mojado y en seco, y ofrecen una magnífica sensación de aplomo.

El comportamiento en curva es fantástico con el sistema de dirección a las cuatro ruedas 4Control. Ayuda mucho a redondear las curvas y a minimizar los efectos de los apoyos fuertes

Como los frenos tienen mucha mordiente y la dirección ya te he contado lo que hace, está claro que el Mégane suple, frente a algunos de sus competidores, que el eje trasero no sea multibrazo, dejando un comportamiento fuera de toda duda. Se puede, como siempre, optar por un compromiso de confort en suspensión, cambio, dirección, etc., o por los modos Sport y Race, en los que el coche se vuelve más duro, más reactivo y más deportivo, que es como nos gusta. Lo ves porque cuando los seleccionas el cuadro de instrumentos se ilumina en rojo, para darle más sabor.

Con todo, el Mégane RS es un coche plenamente satisfactorio, con el que “desvenarte” a gusto en las carreteras adecuadas. También corre mucho y va muy bien en autopistas. Si a eso le sumas que con la oferta de lanzamiento es el más asequible de su categoría –cuesta 31.900 euros con descuentos y 36.200 sin ellos–, aunque frente a algunos de sus competidores se queda algo por debajo en potencia, el resultado es muy convincente. 

Ficha Técnica: Renault Mégane RS Energy TCe