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- Javier ARENAS (Milán, Italia)

Primeras impresiones | BMW i8: Nos sigue gustando conducir

BMW se refiere a él como su vehículo más innovador. Un complejo ensayo tecnológico, sencillo en el uso, que mezcla lo mejor de la vieja escuela de los deportivos con los sistemas mecánicos más avanzados. Es, dicen, el deportivo del futuro. Pero la realidad es que ese futuro ya es presente.

Los primeros kilómetros al volante del BMW i8 nos han dejado un buen sabor de boca. El norte de Italia ha sido el escenario en el que hemos podido probar el primer deportivo 2+2 híbrido enchufable de BMW, que une un tricilíndrico de 1,5 l y un motor eléctrico que, en conjunto, llegan a desarrollar 362 CV de potencia. Pero no es eso lo relevante sino los casi 600 Nm de par que ofrecen un gran empuje. La dupla gasolina-electricidad funciona, porque es suave cuando se utiliza en modo eléctrico puro (eDrive) y se muestra lo suficientemente agresivo cuando se requiere de ambos motores en modo Sport. Aunque lo haga utilizando la “imaginación”, con unos altavoces que simulan el sonido de un V8.

Lo que es indudable es que es un coche que llama la atención. No hay más que fijarse en la apertura de puertas vertical que, por cierto, no pesan nada. Aunque, para ser justos, hay que decir que el objetivo de su diseño no es sólo ese. Su escultura es una obra de arte basada en una arquitectura de dos cuerpos. Uno, el que aloja los motores y las baterías, y el otro, una célula de habitabilidad construida principalmente en fibra de carbono. Sus líneas están diseñadas de forma que la carrocería es sorprendentemente aerodinámica.

El i8 elimina parte del ADN de BMW (no es el primero) porque ya no es un trasera. Aunque aloja el motor de combustión en el eje posterior, se conjuga con el eléctrico, que está montado en el delantero. Como actúan ambos, el resultado realmente es el de un tracción total. Y así se muestra en la conducción, semejante en algunos aspectos, que no igual, a la de un Audi R8, porque es mucho más liviano. La diferencia es que las cifras de consumo son ridículas respecto a un V8 convencional. Sólo hay que pensar en que a una velocidad máxima de 120 km/h, y con una autonomía de 37 km en modo 100% eléctrico, habrá días en que el consumo de combustible sea prácticamente nulo.

Lee la prueba completa en el número 1.489 (8-14 de julio) de la revista AUTOhebdo SPORT.