Coches

- Javier Arenas

Primera prueba: Porsche Macan

Un viaje a Leipzig (Alemania), corazón de la producción del nuevo Macan, varios cientos de kilómetros por carretera con sus tres versiones y un poco de desmelene (bastante, entre nosotros) en los circuitos de asfalto y offroad me han servido para decir que, efectivamente, este nuevo Porsche es un “aparato” serio.

No puedo reproducir con exactitud sus palabras, pero me cuentan que Walter Röhrl dijo que le había gustado mucho el Macan y que es más deportivo de lo que aparenta. Sé que en Porsche valoran mucho lo que dice el alemán y por eso me imaginé que si había alguien que lo había probado antes que nadie era él. Con ese veredicto mi impaciencia se agudizaba por momentos nada más aterrizar en Leipzig (Alemania). ¿Nervioso? No, qué va. Sólo quería pisar a fondo el acelerador del coche lo antes posible.

Leipzig es una pequeña ciudad de la antigua República Democrática Alemana en la que todavía se pueden ver restos de su pasado en forma de edificios rectilíneos con ventanas pequeñas. En medio de esta estética soviética se encuentra el centro de producción de Porsche, con una torre central en forma de cono invertido, que es un bofetón arquitectónico de modernidad en contraste con el resto de la zona. Inaugurado en 2002, allí se produjo el mítico Carrera GT entre 2003 y 2006. Entre sus instalaciones también nos encontramos con un circuito de pruebas de asfalto de 3,7 km, certificado por la FIA, y otro offroad de 6 km.

En la actualidad, las carrocerías de Cayenne y Panamera llegan en tren cada día para su montaje final; concretamente, dos trenes desde Bratislava y uno desde Hannover. Y desde hace apenas unas semanas allí también se construye el Macan. Es la primera vez que se produce un modelo desde cero y para ello se han invertido 500 millones de euros, para dar un fuerte impulso a la marca. El objetivo inicial de producción del nuevo modelo de Porsche, con tres turnos de trabajo diarios, es de 50.000 unidades al año. Una cifra que variará según se comporte la demanda, como también lo hará la inclusión de nuevas versiones de acceso a la gama, por debajo de Macan S y Macan S diésel e, incluso, por encima, con un Turbo S. De momento, las tres versiones con las que se lanza al mercado son: Macan S (V6 Biturbo 3.0, 340 CV), Macan Turbo (V6 Biturbo 3.6, 400 CV) y Macan S diésel (258 CV), este último con el “viejo” conocido bloque de Audi, 3.0 TDI.

El Macan nace en un momento óptimo no sólo desde el punto de vista empresarial, algo que seguramente quede reflejado en sus propios estudios, sino desde la propia mentalidad. Superada esa primera etapa en la que se puso el grito en el cielo con el Cayenne y después con la incorporación del motor diésel (¿un Porsche todoterreno?, ¿un Porsche diésel?), ya nadie pone en cuestión que Porsche va más allá del 911 o sucedáneos. Pero llegados a este punto, para colocar un nuevo modelo de carácter práctico en el mercado había que hacerlo de una forma más pausada. Fabricar simplemente un Cayenne a escala habría sido un error. De ahí que los guiños al 918 Spyder o la interpretación de la característica caída del techo del 911 sean sus señas de identidad, que es como decir “sí, soy un SUV, pero mi familia es de grandes deportivos”. Ojo…

Lo cierto es que se utiliza la base de un modelo que ya existe en el Grupo Volkswagen, el Audi Q5, pero a partir de ahí se vacía de contenido para ponerle el sello de Stuttgart. Del Q5 sólo queda un tercio; el resto es completamente Porsche. Su sistema de tracción permanente –Porsche Traction Management (PTM)– es el mismo que el del 911 Carrera 4, que se podría traducir como el placer de conducción de la propulsión, pero controlada hasta el punto de que si es necesario se envía (en casos extremos) hasta el 100% de la fuerza al eje delantero, aunque el trasero nunca se desacopla del todo. Las sensaciones, cuando lo controlas, son muy de un trasera. La caja de cambios, en todos los casos, es la de doble embrague PDK de 7 velocidades (bendito el momento en el que sustituyó al cambio Tiptronic), y la dirección asistida electromecánica también es heredada del “nueveonce”.

He visto al Macan hacer cosas que nunca creeríais

O, para ser más exactos, le he hecho hacer al Macan cosas que nunca creeríais. Duele meterlo en el campo, sí, y pensar que hasta las ramas se convierten en enemigos incontrolables, pero la realidad es que su capacidad offroad es bastante elocuente. Prácticamente ninguno de sus futuros dueños los va a comprobar de primera mano pero es algo que está ahí y no está de más saber que, dado el caso, se puede circular por sitios que, a priori, ni te podrías imaginar.

El modo 'Offroad', que controla las revoluciones del motor y los desarrollos del cambio, se activa mediante un botón en la consola central. También la distribución del par entre ambos ejes para, cuando es necesario, enviar la fuerza al eje delantero más rápidamente. El control de descenso –Porsche Hill Control (PHC)–, también conectable desde la consola central, es mordaz, capaz de controlar el coche en pendientes con bastante inclinación que pueden llegar a los 19 grados, a una velocidad de entre 3 y 30 km/h para que en ningún caso deslice. Y hablo, incluso, de pendientes de tierra en las que, de por sí, el paso es complicado hasta para un 4x4 puro. Si a todo esto le añadimos la suspensión neumática, que sube el coche 40 mm por encima de su nivel normal (hasta 230 mm del suelo), puede pasar por zonas a priori no aptas para un coche de estas características.

El Porsche Macan se presenta con tres niveles de chasis, uno de ellos (con suspensión neumática) opcional, como el Paquete Sport Chrono, muy recomendable en el Turbo junto con los frenos cerámicos. Os adelanto que después de probar por carretera sus tres versiones llegué a “conformarme” con el Macan S (que hay que recordar que también es biturbo). No encontraba razón para justificar la diferencia de precio de 25.000 euros respecto al Macan Turbo. Pero, una vez en el circuito, constaté que este último se come al 'S' con patatas. Lo podéis leer en el próximo número (1.470) de AUTOhebdo SPORT, que sale el martes 25 de febrero.