Comparativas

- Rafael J. Cid

Ford Fiesta ST-Line • DS 3 Sport • Seat Ibiza FR El primer escalón

Tienen hermanos mayores más poderosos, pero nuestros púgiles de hoy cuentan con talante deportivo a precios más razonables. Vamos a ver cuál es el más jugoso.

Desafortunadamente para nuestra común afición, el automovilismo, el dinero sí importa a la hora de adquirir un deportivo. Nuestros invitados de hoy intentan mantener la factura lo más baja posible, y a la vez ofrecer diversión al volante. Vamos a ver cómo lo consiguen.

Fiesta e Ibiza cuentan con apellidos ilustres, ST-Line y FR, que anuncian acento en el dinamismo sin llegar a las bondades de los ST “a secas” y Cupra (ahora marca independiente): son el escalón intermedio hacia ellos. Mientras, los DS entienden que el dinamismo es un factor que debe estar presente en los coches de lujo, su ajuste efectivamente es jugoso, y es el acabado Sport el que acentúa el tacto deportivo, como veremos, de forma pareja a sus rivales.

El Fiesta y el Ibiza son totalmente nuevos, han cambiado de generación hace escasos meses (en diciembre de 2017 el primero y en enero de 2018 el segundo). El Ford mantiene la plataforma anterior, pero evolucionada, un 15% más rígida y con vías más anchas (+30 mm delante y +10 mm detrás), cosas que mejoran el dinamismo. Mientras, el Seat estrenó la plataforma MQB A0, que también utilizan el Volkswagen Polo o el próximo Audi A1 y que hace al coche 87 mm más ancho y con mayor batalla (+95 mm). Mientras, los DS 3 datan de 2010, se basan en los Citroën C3, y han sido convenientemente actualizados en 2016.

Diferenciados

Los Fiesta ST-Line cuentan con parrilla específica, nuevas defensas, taloneras y llantas, que les diferencian de los demás Fiesta. Además, la nueva generación estrena un interior radicalmente distinto, ya que la pantalla central ha sustituido a buena parte de los botones, y encaja con las nuevas necesidades de conectividad. Allí encontramos nuevos detalles diferenciadores, como pedales de aleación mecanizados y volante o asientos deportivos con pespuntes en rojo.

Por su parte, el Ibiza FR incorpora detalles parejos, como parrilla tipo panal de abeja, retrovisores y techo en negro o llantas exclusivas. El interior, como su rival angloamericano, ha cambiado por completo e incrementado notablemente su calidad, de nuevo dando mucho más protagonismo a la pantalla central táctil. De manera similar al Fiesta, los FR marcan personalidad dentro con pespuntes en rojo o volante y, sobre todo, asientos deportivos. 

Mientras, el DS que nos ocupa no se diferencia de los demás modelos de la gama, pero debemos señalar que su tratamiento estético, de cara a hacerse más lujoso, incluye abundantes cromados de los que sus rivales carecen, una nota de distinción que efectivamente le hace parecer un coche más exclusivo. Y por dentro vuelve a marcar diferencias. Por una parte pierde, ya que en los últimos años están creciendo tanto las mencionadas pantallas centrales que la del DS hace que el interior parezca de otra generación previa a sus rivales. Sin embargo, aquí vuelve a mostrar músculo con sus detalles de calidad: más cromados y superficies de buen tacto o de lacado tipo piano lo ponen a un nivel superior.

Así que, en definitiva, Fiesta e Ibiza se aprecian como más modernos, y sus detalles deportivos son moderados, pero dan un toque racing a la cabina. A cambio, el DS sigue imponiéndose como el modelo con el interior de más calidad, y si bien su detallismo no es tan racing, el caso es que resulta más vistoso.

Motores

El motor tricilíndrico EcoBoost 1.0 de 140 CV no tiene carencias: presenta buenos bajos, aunque hay que exprimirlo para que lo dé todo.  | Jorge Brichette

Hay importantes diferencias. El que más se desmarca del grupo es el EcoBoost del Fiesta, que se adapta como un guante a la moda del downsizing: 999 cc con turbo y solamente 3 cilindros, para alcanzar los 140 CV. Su par se resiente, es el más bajo con diferencia (180 Nm), aunque llega bien pronto, como en los demás casos a unas 1.500 rpm. 

El 1.5 TSI del Ibiza, con 150 caballos, presenta los mejores bajos. | Jorge Brichette
El motor 1.6 THP garantiza las mejores prestaciones de este trío. | Jorge Brichette

Mientras, el Seat Ibiza TSI incrementa la cilindrada a 1,5 litros, y la potencia a 150 caballos. Muy parejo al THP del DS, que con 1,6 litros entrega
165 CV;
ambos de 4 cilindros, con cifras de par que rondan los 240-250 Nm y turboalimentados, el Ibiza con turbo variable para una mejor respuesta a bajas vueltas. 

Todos ellos entregan la potencia al tren delantero, ninguno cuenta con autoblocante ni en opción –no tienen problemas de tracción–, y lo hacen con cajas de cambio manuales de 6 velocidades. Los tres tienen en común ejes delanteros McPherson y traseros semiindependientes.

En marcha

Al comenzar a rodar palpamos que nuestros protagonistas cumplen su promesa deportiva: sus amortiguaciones son más firmes que las del resto de sus hermanos de gama, sin llegar a ningún tipo de incomodidad, lo que supone un excelente equilibrio entre eficacia y confort, con un moderado acento en el primero de esos dos términos. Entre ellos, el Ibiza FR tiene una pequeña ventaja en la amortiguación de dureza variable: tiene botón Sport (Driver Profile) y es capaz de variar también la respuesta del motor. Aunque no está demasiado marcado, con el paso de los kilómetros notas que tiene lo mismo que sus dos rivales: es más confortable en los modos suaves y resulta tan deportivo como el que más en los deportivos. Pero insisto en que las diferencias son realmente pequeñas y quizá el DS, por bien poco, es el más duro de amortiguación. 

Aceleramos a fondo, y en esa carrera percibimos que los motores tienen potencia suficiente para apasionar en carreteras reviradas, y en las medias y rápidas se quedan algo cortos. Es lo que tiene rondar los 150 caballos. Si aguzas bien el oído, notas cómo el Fiesta suena diferente por sus 3 cilindros, y si bien va sobrado de bajos para circular por ciudad, debemos subirlo de vueltas para que rinda como sus rivales. Esto provoca que sus consumos no tengan término medio: son los más bajos cuando aceleramos con la uña del meñique en conducción relajada, y los más elevados cuando buscamos exprimirlo a fondo. 

Los motores de Ibiza y DS son más parejos, se les ve un poco más llenos de fuerza en todo el espectro de revoluciones –en particular al Ibiza, con mejores bajos–, y por ello logran mejores prestaciones, tanto en aceleración como en velocidad punta, en particular el DS, como puedes ver en la ficha técnica. A cambio de correr un poco más, el DS también consume un poco más. 

En las curvas

Nuestros potros de hoy poseen dos ventajas muy interesantes a la hora de atacar las curvas: el peso y la ausencia de filtros de coches más caros. Los tres rondan los
1.200 kilos, y el Fiesta es el más ligero con 1.164, lo que supone una gran facilidad de manejo.
Una vez entramos en los giros, sus carrocerías balancean más que las de sus citados hermanos mayores, pero sin exageraciones, y la comentada ausencia de filtros les hace muy predecibles y fáciles de llevar a sus límites. Son muy, muy manejables. 

El nuevo Fiesta, con más ancho de vías, mejora la excelente base de la generación previa. Salvando las distancias, el ST-Line no es tan travieso como el ST “a secas”. | Jorge Brichette
El Ibiza tiene una excelente pisada y es el único que puede incluir amortiguación de dureza variable. | Jorge Brichette
Afortunadamente para los amantes del dinamismo, el tacto deportivo es, para DS, parte del lujo: el DS 3 Sport, sin duda, lo tiene. | Jorge Brichette

Una vez en el vértice, ninguno de los tres se ha atrevido con una trasera viva, cosa que nos ha decepcionado, sobre todo en el Fiesta. No porque sea uno de sus pecados –lo hace igual que sus rivales, nada que reprocharle–, sino porque la versión ST “a secas” tiene la trasera más viva que una bailarina de samba, algo que podría haber heredado su hermano pequeño, el ST-Line. Quizá es el Ibiza el que, provocando a la zaga, gira un poco más, pero como digo los tres llevan un ancla detrás. Eso les hace menos divertidos y superseguros en curvas rápidas.

Al volver a acelerar tras el vértice, no hay problemas de tracción en ninguno de los casos, por eso no se echa en falta autoblocante alguno, y en aceleración pura sus sonidos no están mal, pero tampoco llaman la atención por su tratamiento. 

Veredicto

Complicado, pues la igualdad es patente. Entre los tres, el DS destaca particularmente por su talante Premium, claramente superior, e incluso su tacto deportivo es el más marcado, aunque en este aspecto las cosas están muy parejas. Pero su interior no es tan fresco, ni por actualidad ni por detalles racing, y si no es el ganador de esta comparativa es porque su precio, 6.600 euros superior al del más asequible, le hace estar en otra guerra. Si esa cifra no es problema para ti, este es tu coche.

Jorge Brichette

Fiesta e Ibiza son más parejos. En casi todo: tacto deportivo, agilidad, precio… Entre ambos, finalmente, me quedo con el español porque sus prestaciones son ligeramente superiores, el motor posee mejor tacto y bajos, en conducción deportiva y normal consume menos –solo en conducción suavísima el Ford le gana–, es ligeramente más espacioso, algo importante en esta categoría, y por ello los 1.500 euros más que cuesta merecen la pena, además teniendo en cuenta que posee más equipamiento. 

Fichas comparativas entre: Ford Fiesta Ford Fiesta ST-Line - Seat Ibiza 1.4 Eco TSI 150CV FR - DS DS 3 THP 165 Sport