Pruebas

- Juan Manuel Fernández Pellón

Citroën Saxo Kit Car El primer “Chevron” de Loeb

Una visita al Conservatorio Citroën, a las afueras de París, tuvo como sorpresa final la oportunidad de realizar una toma de contacto a un vehículo con gran historia: un Saxo Kit Car empleado por Sébastien Loeb en los comienzos de su carrera deportiva.

Nacido en Haguenau, Alsacia (Francia), en 1974, Sébastien Loeb inició su trayectoria en los Rallyes en 1997 encuadrado en el Volant 106, el certamen hermano de nuestro Desafío Peugeot y que, como todos bien sabéis, existe aún hoy en día con el nombre de 208 Rally Cup. 

Antes de su debut en Rallyes, Loeb participó en 1995 en la selección de pilotos Rallye Jeunes que la Federación Francesa de Automovilismo (FFSA) lleva décadas convocando. Llegó a la final, pero otro chico, Nicolas Bernardi, se llevó el primer puesto…

Gracias al apoyo del equipo Ambition Sport Auto, fundado por dos apasionados de las carreras, quienes le ayudaron desde el principio, Loeb pudo competir en 1998 en el Trofeo Saxo Kit Car que la marca de los dos chevrones había puesto en marcha ese año en el país galo. Para Loeb, el Citroën Saxo Kit Car fue su primer gran coche de carreras.

En su primer año a bordo de un Saxo Kit Car, Loeb, que ya por entonces contaba con Daniel Elena como copiloto, se impuso en todas las carreras en las que acabó, pero aquella temporada sufrió varios accidentes y siniestró dos veces su coche. Pese a haber dejado muy tocada la economía de su equipo, juntos pudieron repetir en el Trofeo Saxo, consiguiendo el título el segundo año en el que participaron, 1999. Precisamente esa temporada, Loeb se convirtió en piloto de la FFSA, participando en varios rallyes del Mundial con un Saxo Kit Car.

La temporada siguiente, la 2000, Loeb compitió con el Saxo Kit Car en el Francés de Tierra, campeonato que ganó en su apartado de Dos Ruedas Motrices a bordo de ese vehículo. Desde la segunda carrera que disputó ese año, Citroën Sport le ofreció su apoyo y financió su temporada. Fue un gran año para Loeb, puesto que, además del apoyo de la marca, recibió la ayuda de dos grandes mecenas franceses, Jean-Pierre Champeau y Frédéric Schmidt. Esa temporada, la FFSA redobló su apuesta por Loeb y contó con él para competir en dos pruebas del WRC a bordo de un Toyota Corolla, todo ello por recomendación de Didier Auriol. Las grandes dotes de pilotaje de Loeb no pasaron desapercibidas para ninguno de los patrones de los equipos del WRC, pero Guy Fréquelin, el director de Citroën Sport, se adelantó a todos ellos. Tras ofrecerle el volante de un Xsara Kit Car para el Rallye du Var a finales de ese año, prueba en la que se impuso, “le boss” le contrató para disputar en 2001 tanto el Mundial Júnior de Rallyes (JWRC) con un Citroën Saxo Súper 1600 como el Campeonato Francés con un Xsara Kit Car. Sébastien y Daniel lograron ambos títulos (el certamen galo con una unidad del Xsara atendida en carrera por nuestros compatriotas de Piedrafita Sport).

En la temporada 2002, Sébastien consiguió con el Citroën Xsara WRC su primera victoria en el Mundial, al imponerse en el Rallye de Alemania. Tras ella llegarían muchas otras más, 78 en total, y a lo largo de su trayectoria en la máxima disciplina consiguió el título en nueve ocasiones, convirtiéndose en un piloto de leyenda.

El Saxo Kit Car de Sébastien Loeb y Daniel Elena es uno de los coches que posee el Conservatorio Citroën. | citroën

El coche escuela de “Seb”

En el Rallye Tour de Corse de 1997, Citroën Sport estrenó en el Mundial el Saxo Kit Car. A la espera de la entrada en escena del Xsara Kit Car, el departamento de Competición de la marca francesa articulaba un coche asequible para pilotos privados y con el que en su país crearon en 1998 el Trofeo con el que Sébastien Loeb tomó su primer contacto con Citroën.

Patrick Magaud, piloto oficial de Citroën por entonces, fue el encargado del debut del Saxo, vehículo con el que fue subcampeón de Francia aquel año. En aquella época, Citroën España y su equipo técnico, Piedrafita Sport, habían logrado varios títulos nacionales con su ZX 16V y con el Kit Car, unos vehículos desarrollados íntegramente en nuestro país por el departamento dirigido por José María Barroso. Incluso existió un Trofeo ZX de Rallyes en las temporadas 1997 y 1998 que contó con la participación de importantes pilotos nacionales. Javier Azcona fue el ganador de aquellos dos años.

En lugar de convocar un Trofeo, en Citroën Sport España se trabajó de un modo diferente con el Saxo Kit Car. Se otorgó un estatus de semioficialidad a los mejores pilotos del certamen, como fueron Javier Azcona y Sergio Vallejo, y apoyando además a David Guixeras, representante de la Red de Concesionarios de Cataluña. Esa primera semilla de la implantación del Saxo Kit Car germinó con gran éxito y este coche permitió incluso a la marca (de manos del equipo Auto-Laca) conseguir el título nacional en 2003 con Miguel Fuster al volante. Fue cuando el Nacional se restringió a los vehículos Kit Car y Súper 1600 y Piedrafita construyó un afinado Saxo con elementos de ambos modelos. El Saxo Kit Car y su posterior evolución, el S1600, fue un coche de gran arraigo en nuestros rallyes. Incluso Dani Solà, siguiendo los pasos de Loeb, se impuso en el JWRC con un Saxo al año siguiente de hacerlo el francés. Hasta el propio Jesús Puras disputó algunos rallyes del WRC con él, encuadrado en el equipo oficial Citroën. Nombres como Jon Casais, Iñaki Goiburu, Joan Vinyes, Sergio López-Fombona, Manuel Cabo, César González Raba, Jorge González “Rantur” o Dani Marbán, entre muchos otros, pilotaron este coche tan popular en nuestro país.

De museo

En el momento de su lanzamiento, Citroën comercializaba el kit de construcción de su Kit Car. Lo normal era que el propio equipo que lo adquiriera realizara su montaje partiendo de una carrocería construida por Matter. Lógicamente, la unidad del Conservatorio Citroën que tuvimos la oportunidad de probar es un coche fabricado directamente por el departamento de Competición de la marca en su sede de Versailles-Satory. Es el chasis número 2 de las construidas. Teniendo en cuenta que es un coche de museo, pudimos ver en él ciertas licencias en su configuración actual. Se trata, al menos esa es su decoración, de la unidad empleada por el nueve veces campeón del mundo en el Rallye Tour de Corse de 2001. Pero cuenta con varias particularidades. Mecánicamente es diferente, ya que posee un motor de serie (los Kit Car eran de admisión libre y sus posteriores evoluciones la llevaban restringida con una brida) y una caja de cambios en “H”, pero con las velocidades totalmente invertidas. La primera estaba donde la quinta, la segunda donde la sexta, resultando la tercera y la cuarta las únicas que estaban en su posición, puesto que quinta y sexta correspondían a las que habitualmente son primera y segunda. Los Saxo Kit Car nacieron con cajas de cambio en “H”, y para las versiones Súper 1600 se homologaron las secuenciales. Pese a disponer de un cambio en “H”, esta unidad de Loeb montaba la palanca de cambio de los de caja secuencial, con su correspondiente torreta y pomo con empuñadura en “L”.

De igual manera, en el interior, echamos en falta el display digital en el tablero de mandos, un elemento que en los primeros Kit Car era opcional. A lo largo del tiempo, el Saxo Kit Car recibió numerosas actualizaciones, una de ellas de imagen, adoptando los faros y la calandra del restyling introducido en 1999.

Pequeño y juguetón

Etiquetamos este encuentro con el Citroën Saxo Kit Car de Loeb como “contacto”, puesto que no se trata de una prueba al uso. Realizado por las calles del inmenso complejo industrial de la planta de Aulnay-sous-Bois, repleto de rotondas cada 500 metros, pudimos rodar, eso sí, todo lo que quisimos y más con este coche tan evocador. Se trataba de vivir las sensaciones que todos estos pilotos, especialmente Loeb, tuvieron rodando con este pequeño vehículo por los tramos.

El tamaño y la ligereza del Citroën Saxo es lo que más puede llamar la atención hoy en día, puesto que en su primera configuración de Kit Car tenía por reglamento un peso mínimo de 880 kilos. Un conjunto que, movido por un propulsor de unos 210 caballos de potencia extraídos de un bloque de 1,6 litros de cilindrada, era harto competitivo y lo sigue siendo actualmente, ya que aún hay coches como este corriendo por todo el mundo.

Tras superar el primer shock que supone encontrarte con una caja de cambios tan peculiar, comenzamos a sentirnos a gusto y las velocidades se enlazaban con mucha rapidez. Los Saxo montaban dos tipos de cajas de cambio antes de pasarse a la secuencial, las BE 3/6 y las Sman, ambas de
6 velocidades.
De dientes rectos, el “crac” que sonaba al introducir la primera y el empujón que daba el coche delataban que aquello era de verdad.

Copilotado por Nacho Villarín, un buen colega de profesión, dimos varias vueltas al circuito que nos habían preparado los responsables del Conservatorio. Rotonda va, rotonda viene, alguna de ella incluso redondeándola con un toquecito al freno de mano, el sonido del escape del Kit Car atronaba por el polígono. Una dirección muy directa y una suspensión (Dynamic) muy firme daban mucho juego. Al poner punto y final a nuestro periplo –primero me había tocado a mí el asiento de la derecha–, ambos nos miramos y nos reímos. Ni yo era Loeb ni él era Elena, pero nos lo habíamos pasado pipa con un coche que forma parte de la historia de los Rallyes. Un vehículo de museo. 

Conducir un coche que en su día pilotó Loeb es todo un privilegio. | citroën

 

Ficha Técnica: 

Motor
Emplazamiento: delantero transversal
Nº de cilindros: 4 en línea
Cilindrada (cc): 1.598
Diámetro x carrera (mm): 78,7 x 82
Potencia máx. (CV/rpm): 190/9.800
Par máximo (Nm/rpm): 200/8.500
Caballos/litro: 125,1
Alimentación: inyección electrónica Webber Marelli MF3l
Distribución: doble árbol de levas en cabeza
Válvulas por cilindro: 4
Transmisión
Embrague: bidisco de carbono
Caja de cambios: manual, 6 velocidades en H
dientes rectos. Crabots.
Tracción: delantera
Suspensión
Delantera: tipo pseudo McPherson, geometría regulable, muelles y amortiguadores Dynamic, barra estabilizadora
Trasera: brazos tirados con traviesa reforzada. Muelles y amortiguadores Dynamic
Dirección
Tipo: de cremallera asistida hidráulicamente
Frenos
Delanteros/diám. (mm): ventilados/345
Traseros/diám. (mm): ventilados/247
Ruedas
Llantas: OZ Racing 17 x 7
Neumáticos: Michelin 17/63/17
Dimensiones
Largo/ancho/alto (mm): 3.740/1.735/variable
Batalla (mm): 2.405
Vía del./tras. (mm): 1.565/1.485
Peso
En orden de marcha (kg): 880
Rel. peso/pot. (kg/CV): 4,4