Comparativas

- Rafa J. CID. Fotografía: Jorge BRICHETTE

Porsche Macan GTS vs BMW X4 M40i Deportivos talla XL

Hoy enfrentamos a dos de los SUV más deportivos del momento, que sorprenden por dinamismo y prestaciones. ¿Cuál es más apasionante?

No hay duda: el SUV más deportivo… es un turismo. Y es que, para el dinamismo, peso y centro de gravedad bajos son fundamentales, y los SUV tienen ambos desmandados. A igualdad de reglajes y motor, cualquier coche es superior en agilidad a uno de ellos, por pura física.

Pero, como hemos comentado muchas veces, este no es el camino para acercarse y entender a nuestros protagonistas. La clave es que, para los que buscan algo diferente a lo de toda la vida y han puesto sus ojos en un SUV, existen opciones que sí divierten al volante, sobre todo las que hemos escogido, la flor y nata de los SUV de talante deportivo: el Porsche Macan GTS y el BMW X4 M40i. Si te gustan los SUV y “pilotar”, estas han de ser tus dos primeras opciones a tener en cuenta.

Globalmente, el X4 M40i es superior… pero en dinamismo y lujo el Macan está por encima

Tanto es así que, aun manteniendo la afirmación anterior de que a igualdad de factores los turismos son superiores en dinamismo, el caso es que GTS y M40i mejoran a buena parte de los turismos “convencionales” en lo que más nos gusta: comportamiento en carretera y sensaciones; conducirlos apasiona, y si a ello unimos unos motores brillantísimos, de 360 CV, el resultado es envidiable… deseable. ¿Cuál es mejor y cómo lo consiguen?

Estética

Ambos contendientes quieren acercar su estética a la de los coupés, y por ello presentan líneas básicas afiladas, que se traducen en dinamismo visual y mayor atractivo. A cambio, debido a ellas, pierden un poco de habitabilidad interior y visibilidad trasera. En el caso de BMW, si no quieres perder esas cosas, no hay problema: entonces opta por los X3.

Estéticamente, ambos cuentan con aportaciones específicas que les diferencian de sus hermanos de gama y les hacen todavía más dinámicos a la vista, pero siempre dentro de la moderación y la elegancia, que nunca pierden.

Así, el BMW cuenta con retoques en gris metalizado, como los retrovisores exteriores, las varillas verticales de los “riñones” de la parrilla y bajo los antinieblas. Escapes en negro y llantas de 19 pulgadas redondean la receta.

Mientras, el GTS cuenta con elementos como defensas, alerón trasero, retrovisores, pilotos oscurecidos o llantas, todos ellos disponibles en opción para el resto de Macan y caracterizados por multitud de inserciones en negro.

Porsche Macan

BMW X4

Por dentro, en ambos casos los acabados son de cine, suntuosos y muy cuidados. Nos quedamos con el del Macan por la mejor calidad de los materiales empleados, la amplia utilización de la fibra de carbono –toca nuestro punto débil– o los cuidados pespuntes en rojo de puertas y salpicadero, a juego con los de los asientos.

Estos son, de nuevo, muy destacables, con infinidad de reglajes y garantes de buen agarre corporal, y en el caso del Porsche dejan al conductor un poco más bajo y paralelo al volante. Y como detalle racing, en el modelo de Stuttgart el cuentarrevoluciones preside los relojes: cuando pilotas, la velocidad solo puede ser una, la máxima; en cambio, las vueltas a las que gira el motor hay que controlarlas para optimizar los cambios.

Motores

BMW emplea el motor 3.0 TwinPower sobrealimentado de 360 CV, con 6 cilindros en línea, del xDrive35i, con evoluciones tomadas del propulsor de los M3/M4, como los pistones, y añade cigüeñal de acero al bloque de aluminio o un nuevo radiador. De inyección directa, presume de regulación variable de los árboles de levas (Doble Vanos), así como de las válvulas (Valvetronic). Entrega la potencia a las cuatro ruedas de forma permanente mediante una caja de cambios automática de 8 marchas con convertidor de par.

Por su parte, el propulsor del Macan, también de aluminio, no es muy diferente y se basa casi en las mismas tecnologías. Así, también recurre al doble turbo y repite la cilindrada (3 litros), la inyección directa o el control variable de válvulas (VarioCam Plus) para entregar semejantes 360 CV. Eso sí, estos son entregados a ambos ejes mediante la caja PDK de doble embrague. La configuración es V6, nada de cilindros opuestos.

En la práctica, BMW rompe la igualdad a su favor cuando empezamos a acelerar, a lo que colabora la mayor ligereza del conjunto, 55 kilos inferior a los 1.970 kg de su rival: entrega la potencia un poquito antes. Así, logra mejorar unas décimas el cero a cien, como ves en la ficha, y aunque el Porsche no tiene limitación a 250 km/h, como su rival, este no pasa de los 256 km/h. Además de esta ligera ventaja en prestaciones, resulta que consigue también mejorar los consumos del GTS por unas décimas, con lo que gana la partida definitivamente.

Sus motores son muy semejantes, con similares soluciones y potencias, 360 CV

En cuanto al sonido, lo cierto es que debes escucharlos para juzgar: ambos son impresionantes y cuentan con mariposas en el escape para fomentarlo, algo nuevo para BMW y de toda la vida en Porsche. Pero los atmosféricos bóxer sonaban mejor…

Dinamismo

Impresiona. Aprovechar al máximo las posibilidades de estos dos gigantes es una experiencia apasionante, y el conductor se asombra de su capacidad de aceleración y de entrada en los giros sentado en una posición tan elevada: tienen verdadero tacto deportivo y a sus mandos te crees Antonio Albacete en sus camiones de carreras. Los balanceos de la carrocería están muy bien contenidos, y no parece que estés sentado sobre casi 2 toneladas de acero. El tacto de la amortiguación, en ambos casos, es bien firme, notas tacto racing, pero a la vez garantiza un confort muy elevado, que permite viajar con gran suavidad. Sin duda, logran evitar ese problema de muchos SUV deportivos, que para no balancear van demasiado duros e incómodos, y si los suavizas parecen flanes.

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A ello colabora la capacidad de ambos de variar esa dureza de la respuesta de la amortiguación con el botón Sport, y que además influye en dirección o respuesta del motor. Y en este punto hemos de afirmar que estamos quizá ante las dos marcas que mejor tratamiento dan a este sistema variable, en las que más se nota cuando lo pulsas, y por tanto en ellas sí es recomendable.

Si esto tienen en común, el Porsche Macan GTS va un poco más allá en casi todo: en agilidad, en tacto y en la eficacia del cambio de reglajes con el botón Sport. Además, el eje trasero tiene más protagonismo en todo momento. En aceleración, se insinúa discretamente con el autoblocante trasero, dice “aquí estoy yo” sin ponerte en problemas, mientras aceleras a fondo, y en deceleración, sus reglajes “pasivos” le hacen más vivo, más capaz de deslizar un poquito cuando queremos que lo haga, al soltar bruscamente el gas cuando estamos ya girando, de cara a que lo haga en mayor medida y ayude a la dirección. Además, aunque la caja ZF de BMW es una perla y no te enteras de que incluye convertidor de par –y es más suave en el día a día–, el doble embrague del Porsche es más rápido.

Como puntos negativos de ambos, resulta casi imposible hacer que pasen de ese ligerísimo deslizamiento, parecen agarrados al firme como lapas y la electrónica se mezcla con la pura entrega de la fuerza controlando mucho tus acciones. Desafortunadamente, esto es cada vez más habitual, sobre todo en los 4x4.

En definitiva, entre los SUV, Macan GTS y X4 M40i son de lo mejor a la hora de divertirse al volante, y el primero en la lista es el Porsche: si lo tuyo son los SUV y la conducción, esta es quizá tu mejor elección de todo el mercado, y es la más apasionante sin duda alguna. Eso sí, el BMW está bien cerca en dinamismo, logra mejores prestaciones y consumos y cuesta 12.000 euros menos, con lo que puede ser mejor elección para muchos, y por eso tiene mejor nota global en la comparativa.

Fichas: Porsche Macan GTS - BMW X4 M40i