Comparativas

- Rafa J. CID. Fotografía: Jorge BRICHETTE

Peugeot 308 GT • Renault Mégane GT Duelo de caballeros

Los GT que nos ocupan hacen honor a su nombre, Gran Turismo, y divierten al volante sin perder polivalencia diaria. ¿Cuánta deportividad atesoran?

En los últimos años hemos visto cómo se están consolidando, en muchas marcas, acabados a los que se les ha inyectado una deportividad intermedia, que no llegan a la fiereza de sus hermanos mayores, en este caso los conocidos Mégane RS o 308 GTi, pero que se apartan de sus burguesas versiones “convencionales”. Audi los llama S; Seat, FR; Opel, GSi… en nuestra comparativa de hoy, los apellidos que se están haciendo un hueco coinciden en ambas marcas: GT. 

La caja de doble embrague y el eje trasero direccional del Mégane casi logran equilibrar la pequeña ventaja en dinamismo de su rival. | Jorge Brichette

En primer lugar, su calidad comienza con una diferenciación estética propia en cada caso. Así, el Mégane destaca por su parrilla y defensa con amplias tomas de aire y rejilla estilo panal de abeja, el difusor trasero con marcados escapes, las llantas de 17” o los retrovisores en negro. 

En el interior, los asientos deportivos insinúan sus posibilidades dinámicas, y hay más detalles, como volante, inserciones, luces y costuras en colores vivos y relojes con el cuentarrevoluciones como protagonista. 

Con mucho menos peso, el 308 logra un mejor paso por curva. Además, comunica mejor al conductor con el asfalto. | Jorge Brichette

Mientras, el 308 GT propone elementos propios muy parejos a los de su rival, como una parrilla frontal propia –en la que se ha insertado el logo de Peugeot–, paragolpes, taloneras laterales, salida de escape doble y difusor trasero o carcasas de los retrovisores en negro. Y las llantas son de una talla más: 18 pulgadas. 

Por dentro, fundamentales para el aspecto racing y la sujeción correcta son los asientos deportivos, con cuidados pespuntes rojos coordinados con los del salpicadero. Volante y pedalier redondean la receta.

Calidad parecida, cambios semejantes frente a sus modelos base… pero el resultado no puede ser más diferente cuando analizamos el interior. Peugeot apuesta por líneas más simples frente a la recarga estética del Renault, modelo que también parece ligeramente más vanguardista gracias a la gran pantalla opcional, no tan grande ni brillante como las de Tesla, pero que nos recuerda a ellas. Pero la mayor diferencia la pone el diseño del puesto de conducción del 308, el i-Cockpit. Este no deja indiferente: a nosotros nos encanta, porque su volante pequeño y situado muy bajo es como los de competición. Pero, ojo, si eres muy alto o simplemente te gusta llevarlo elevado te tapará los relojes y no te gustará. Como decimos, a casi nadie deja indiferente, y la guinda la pone el cuentarrevoluciones, que escala de derecha a izquierda, el único del mercado, junto a algún Aston Martin.

Mecánicas

Ambos púgiles apuestan por bloques de 4 cilindros turbo y 1,6 litros de cilindrada. En el caso del 308, se trata del archiprobado THP, en esta ocasión con 224 caballos y 300 Nm de par, que entrega a las ruedas delanteras mediante la nueva caja de cambios de 8 velocidades y convertidor de par Aisin.

El comportamiento del Peugeot es el que esperamos de un compacto clásico

Mientras, el Energy TCe de Renault rinde 205 CV y 280 Nm de par, y ha sido asociado a una más que interesante caja de cambios EDC de 7 marchas y doble embrague. 

Y como ya sospechas, para el tacto deportivo se han endurecido muelles, amortiguadores y estabilizadoras, que además dejan a ambos ligeramente más cerca del suelo; también se han montado frenos más gordos.

En marcha

Si en comparativas recientes hemos visto cómo 150 caballos son lo justo para divertirse con utilitarios, pero se quedan algo cortos en compactos, subir a más de 200 CV hace que nos sintamos con potencia suficiente bajo el pie derecho para pasarlo en grande, y las cifras de aceleración y velocidad máxima son ya respetables. 

Con mucho menos peso, el 308 logra un mejor paso por curva. Además, comunica mejor al conductor con el asfalto. | Jorge Brichette

Así dotados, garantizan avances fulgurantes, y aunque su capacidad de tracción no lo hace imprescindible –entregan muy bien la potencia–, no les hubiesen venido nada mal sendos autoblocantes, al menos en opción, para incrementar las sensaciones de conducción.

El diseño del Renault es más barroco por sus líneas, y moderno por su gran pantalla. | Jorge Brichette

Otra interesante peculiaridad de los motores que nos ocupan son sus excelentes altos, en particular en el caso del Renault. La firma del rombo no logra entregar tan rápido el par como el Peugeot, y a cambio empuja más cuando nos acercamos a la zona roja, lugar que da muchas satisfacciones. 

Pero, claro, al ser más ligero, más potente y con unas cercanías de la zona roja que no están nada mal, el Peugeot 308 GT logra igualar la papeleta e incluso superarle en prestaciones.

La caja EDC y el eje trasero direccional marcan la personalidad del Renault

Para mover el motor, la caja de 8 velocidades Aisin del 308 es una virguería, y resulta más suave a baja velocidad –sobre todo al aparcar–, pero no llega a la rapidez de la de doble embrague del Mégane GT, cuyo único pecado es un tacto de la palanca no tan agradable como el de su rival. Pero este punto no es tan importante como cuando hablamos de cajas manuales. 

Ambos modelos disfrutan de un chasis endurecido frente a sus hermanos de gama, y su tacto es jugosamente deportivo sin llegar a la incomodidad. Notas que la amortiguación es firme, lo que permite un guiado muy preciso, pero cuando no quieres guerra disfrutas de un confort más que suficiente. 

El Peugeot ofrece llantas de 18 pulgadas de serie, por 17” de su rival. | Jorge Brichette

Los dos modelos entran en los giros con una enorme agilidad, y es el Peugeot el que tiene una dirección más comunicativa con el asfalto. Ninguno presenta balanceos de la carrocería.

En el vértice, ambos modelos poseen una trasera bastante amarrada al firme, aunque no inmóvil si la provocamos, y en este punto encontramos una diferencia peculiar: la trasera del Mégane se mueve de forma diferente por su eje autodireccional (4Control), que hace que su dinamismo cambie. Así, el conductor nota que necesita un poco menos de volante para redondear las curvas, pero no porque el eje deslice mínimamente como en el caso del Peugeot, sino porque gira por sí mismo. La sensación no es espectacular (como sí lo es en un Lexus LC 500, por ejemplo), pero los conductores dinámicos lo perciben con claridad y, tras una pequeña adaptación, se disfruta. 

Los dos modelos se diferencian estéticamente de sus hermanos de gama por elementos como parrillas, defensas o difusores traseros y escapes.  | Jorge Brichette

Antes de terminar, comentar que los dos cuentan con botones Sport, que afilan ligeramente las sensaciones, pero en pequeño grado: las amortiguaciones no son variables y el sonido se fomenta en parte por los altavoces. 

En general, la eficacia es tremendamente pareja, pero la ligereza del Peugeot, casi 200 kilos por debajo, marca diferencias y logra ser más rápido en el paso por curva, a lo que se suman más caballos de potencia al salir de ellas. Además, el 308 se percibe como un coche más comunicativo, garante de sensaciones más deportivas sin ser más rudo, está menos filtrado, con un comportamiento “tradicional”. Por ello, dinámicamente, es un punto superior. 

Muy pequeño, pues el Mégane le supera en lo que a tecnología se refiere gracias a la caja de cambios EDC (con Launch Control), mejor diseñada para divertirse en conducción deportiva, y ese eje trasero 4Control divertido y eficaz. Además, su motor empuja de lo lindo y no nos hace sentir con menos fuerza. Y en el día a día resulta más indicado, pues aísla mejor a sus ocupantes y se aprecia más suave. 

Ninguno pierde tracción, pero ambos serían más apasionantes con autoblocante. | Jorge Brichette

En definitiva, dos coches muy interesantes, el Peugeot 308 GT, un poquito más deportivo, y el Renault Mégane GT, algo más refinado. 

Fichas comparativas entre: Peugeot 308 5P 1.6 THP 224 GT - Renault Mégane 5P Energy TCe 205 GT