Al volante

- Rafael J. Cid

Opel recupera las siglas GSi para el Insignia

Lo hemos conducido en Marsella. Además, también anuncia versión Corsa GSi.

Las siglas GSi tienen una magia especial para los fans del automovilismo, que recuerdan al Kadett GSi de los 80 como uno de los compactos deportivos más apasionantes de aquel momento. Ahora, vuelven para dar apellido al Insignia, que hemos podido conducir en la pista de pruebas de Michelin en las cercanías de Marsella. Aprovechando la ocasión, la firma alemana, ahora bajo el paraguas de PSA Peugeot Citroën, ha anunciado que también habrá Corsa GSi, sin por ahora dar más detalles del mismo.

El Insignia GSi estará disponible en versiones gasolina y diésel, ambas 2.0 turbo, con potencias respectivas de 260 y 210 CV. Ambas cuentan con tracción a las cuatro ruedas con diferencial trasero para un óptimo reparto de fuerza, y caja de cambios automática de convertidor de par y ocho relaciones. Así armados, los Insignia resuelven el paso de cero a cien en 7,5 (gasolina) y 7,9 segundos (diésel), unas cifras discretas. Mientras, sus velocidades máximas respectivas son de 245 y 231 km/h, y los consumos medios, de 8,3 y 7,6 litros. En cuanto a carrocerías, estarán disponibles las versiones sedán (Grand Sport) y familiar (Sports Tourer).

Nuestro compañero Rafa Cid, al volante del Insignia GSi. | AUTOhebdo

Estéticamente se reconoce por las nuevas defensas, la delantera con marcadas tomas de aire en sus laterales, enormes llantas de 20 pulgadas con cubiertas Michelin Pilot Sport 4, y alerón posterior. Dentro, los asientos tipo bacquet, de excelente calidad, son protagonistas. Y para frenar, nada mejor que sus frenos Brembo.

En marcha, el Insignia GSi se beneficia de amortiguación variable FlexRide, que permite jugar con su dureza. El tacto general del coche se caracteriza por un moderado toque deportivo, sin llegar a excesos que puedan llegar a comprometer el confort. En el modo Sport, además, el sonido es potenciado por los altavoces. Su comportamiento es neutro en todo momento, la trasera no desliza ni en aceleración ni en deceleración, y en general, los ajustes logrados por Volker Strycek, responsable de su desarrollo, del de todos los OPC, y primer ganador del DTM alemán, han sido moderados y encaminados a lograr un magnifico agarre y precisión sin nerviosismo, lo que ha hecho al coche muy eficaz y algo falto de sensaciones. 

Los precios partes de los 45.500 euros, ya se aceptan pedidos, y las primeras unidades llegarán a lo largo del primer trimestre de 2018.