Coches

- Rafael J. Cid

El Opel Insignia renueva la versión OPC

Mantiene intacto el motor V6 de 325 CV, se hace eco de las modificaciones estéticas recién llegadas a toda la gama y trae consigo una evolucionada suspensión trasera.

Sensaciones fuertes a precio competitivo. Esta es la receta del Opel Insignia OPC, el buque insignia de Opel –valga la redundancia– que vuelve a la palestra para enfrentarse a rivales de la talla del Audi S4 de 333 CV o del BMW 335i de 306 CV. Si bien no alcanza tal nivel de refinamiento, les planta cara en prestaciones, y les barre en precio: aunque el de la nueva versión no ha sido desvelado todavía, estimamos que no superará por mucho los 40.000 euros, lo que supone entre 10.000 y 20.000 menos que aquellos.

En la mitad de su vida comercial –su lanzamiento data de 2009– el Opel Insignia OPC cambia de cara gracias a retoques en el frontal, que mantiene sus característicos “dientes de sable”, y en la trasera. Dentro son nuevos el volante, los relojes o la consola central, que intentan marcar distancias frente a sus hermanos de gama hacia un estilo más exclusivo y deportivo, como logran también los asientos Recaro.

Mecánicamente, el motor V6 de 325 CV permanece intacto, al igual que la tracción total, pero la suspensión trasera ha sido retocada con un 60% de componentes nuevos. A su vez, el ESP recibe una nueva reprogramación de cara a mejorar, sobre todo, su funcionamiento en modo deportivo. Un paso de cero a cien en 6 segundos y una velocidad máxima de 250 km/h son algunas de sus cifras.

Podremos ver el nuevo modelo en directo en el Salón del Automóvil de Franckfurt, que abrirá sus puertas en dos semanas.