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- Rafael J. Cid

El Opel Insignia GSi bate al OPC en Nurburgring con 65 CV menos

La ganancia es de doce segundos, que ha logrado gracias a que es 160 kilos más ligero.

No pesan los años, pesan los kilos, decía aquel anuncio publicitario. Aunque Opel no nos ha dejado el tiempo definitivo, sí nos ha hecho saber que su nuevo Insignia GSi 2.0 Turbo de 260 CV ha logrado rebajar en 12 segundos el tiempo en Nurburgring de su predecesor, el Insignia OPC de 325 CV. La claves para ello son varias, pero la primera y más importante es el peso: el nuevo modelo es al menos 160 kilos más ligero que el anterior, y por ello resulta mucho más prestacional con menos caballos.

Los ingenieros de Opel han convertido el chasis del nuevo Insignia en otro nuevo para el GSi. Los muelles más cortos rebajan la carrocería en 10 mm y los amortiguadores deportivos reducen al mínimo los movimientos de la carrocería. Los potentes frenos Brembo con pinzas de cuatro pistones y la directa dirección han sido adaptados en consecuencia.

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El Insignia GSi equipa de serie el chasis electromecánico FlexRide. Este chasis adapta la dureza de los amortiguadores y la respuesta de la dirección en fracciones de segundo; la unidad de control varía también la calibración del pedal del acelerador y los puntos de cambio de la caja automática de ocho velocidades. 

Volker Strycek, piloto ganador del DTM y cabeza de OPC, ha declarado que "cuanto más exigente se hace la pista, como en las curvas o en los tramos con poca adherencia, es decir, cuando el coche ha de reaccionar de forma especialmente ágil y precisa, el GSi es definitivamente más rápido y más fácil de controlar” que el anterior OPC.

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