Comparativas

- Juan Manuel GARCÍA RUBIO. Fotografía: Jorge BRICHETTE

Opel Astra 1.6 Turbo vs Renault Mégane GT TCe vs Peugeot 308 GT Tres en la carretera

Los de hoy son tres coches que rozan la perfección por muchos motivos. Tienen una buena potencia, en esa barrera de los 200 CV, no cuestan una barbaridad, y tienen en mayor o menor medida un toque deportivo.

Como siempre, hay, y habrá, gustos para todo. Pero esta semana hemos seleccionado tres coches que cumplen con muchos de los requisitos de los que no se conforman solo con un coche “a secas”. No son verdaderos deportivos, pero tampoco corderos de un rebaño.

Ni el Opel Astra 1.6 Turbo con 200 caballos, ni el Renault Mégane GT TCe ni el Peugeot 308 GT, ambos con 205 CV de potencia, y todos de gasolina, son deportivos puros y duros –por ejemplo, todos cuentan con carrocería de 5 puertas–, pero aúnan el uso de un coche normal con una buena potencia media, además de un toque racing que les caracteriza en mayor o menor medida.

Representan esas gamas medias que tienen una pizca de los coches más potentes por arriba, como serían los OPC, RS y GTi, respectivamente, pero sin tanta parafernalia ni potencia, ni algunas de sus incomodidades, y a un coste considerablemente menor.

El Astra Turbo, con sus 200 CV, 5 menos que los otros dos, es algo más rápido y mucho más barato, pero no el más deportivo

Es por eso que no alcanzan precios desorbitados, de los que a veces da miedo hablar. Por 21.560 euros, el Astra Turbo, el último en sumarse a este grupo tan apetecible, es el más barato si lo comparamos con el segundo en este particular ranking, que es el Mégane y que cuesta 25.660 euros, aunque ofrece 5 caballos más. De la misma forma, el 308 GT sube la apuesta hasta los 26.350 euros, a la postre también el más lujoso de los tres en presentación y otros elementos. Es verdad que el Astra, en esta nueva hornada del modelo, ofrece cosas como internet con 4G y soporta hasta siete dispositivos enganchados a la vez. Tiene, por tanto, la mejor conectividad, a la que tanta importancia se le da ahora en los coches, aunque para mí lo importante es conducir y cómo se conducen.

No es menos cierto que en esto de los precios conviene hacer un estudio concienzudo del equipamiento de cada coche, pues hay quien compensa un mayor coste de entrada con elementos que algunas veces en los más económicos hay que pagar aparte, aunque también puede suceder lo contrario. En este sentido, el Mégane cuenta con asientos deportivos que en el Astra hay que pagar aparte. Y lo mismo sucede con el navegador, aunque estos dos elementos por sí solos no justifican la diferencia de precio, pero por eso digo que el estudio debe ser a conciencia por otra serie de cosas.

La barrera de los 200 CV y el turbo

Que sea el Turbo no quita para que también se etiquete con el marchamo Ecotec. Tiene unos muy buenos 200 CV.

Las mecánicas de gasolina de estos tres coches son las tradicionales de 4 cilindros en línea. Si las potencias son muy parecidas, 200 caballos para el Opel y 205 para Renault y Peugeot, las cilindradas se sitúan en 1,6 litros también como denominador común.

Este motor, también de 1,6 litros, como el resto, funciona de maravilla y empuja con decisión. |

Este motor, también de 1,6 litros, como el resto, funciona de maravilla y empuja con decisión.

Una combinación muy razonable, pero no para estos coches si no se acompañara de otro dato compartido, el turbocompresor. Con él se logran esas interesantes potencias y una buena relación entre prestaciones, precio y espacio, además de consumos buenos y emisiones más que aceptables.

Comparte potencia final con el otro francés, 205 caballos, y hace lo propio cuando de tirar del coche se trata. |

Comparte potencia final con el otro francés, 205 caballos, y hace lo propio cuando de tirar del coche se trata.

De la misma forma, los datos de par me parecen mucho más que razonables. Aquí destaca el Astra, con 300 Nm ya desde 1.700 vueltas; no solo es la cifra más alta, sino también la que antes está disponible y la que le permite acelerar antes y con algo más de contundencia. El Mégane se descuelga con 280, y encima a partir de 2.400 rpm, la más baja, porque el Peugeot sube esa apuesta 5 Nm más y la entrega casi al mismo régimen que el Opel –solo 50 vueltas más–.

Todos esos datos, junto a peso y cambio, hacen que el Astra sea también el más rápido en aceleración, curiosamente con una imagen que no es la que más picante deportivo añade. El Mégane acentúa mucho más este aspecto exterior e interiormente con los mejores asientos, por ejemplo. El 308 GT consigue un ejemplar término medio en estas cuestiones, teniendo en cuenta que ninguno de ellos llega a los extremos de sus respectivas versiones más potentes. No puedo decir que la tracción sea mala en cualquiera de ellos, y de ahí que el Astra aproveche con solvencia la mejor cifra de par.

Vale, es una combinación algo más compleja, porque el Opel arroja 1.350 kilos en la báscula, mientras que el Peugeot (1.275 kg) es el más ligero y el que dispone de una menor relación peso/potencia, pero en general, y aunque por diferencias más o menos mínimas, el motor del Astra consigue mejores resultados dinámicos con también menos potencia. Es verdad que son diferencias mínimas, como decimos, pero son las que son para lo bueno y para lo malo.

El dinamismo se demuestra andando

Sin embargo, lo anterior no hace que en conjunto el Astra sea el más dinámico del grupo, porque es el Mégane el que adquiere esa faceta gracias a un chasis 4Control con eje trasero direccional que lo dota de un comportamiento mucho más dinámico en carretera, sin desmerecer a sus rivales. El Renault es al que mejor le va eso de las curvas entrelazadas o las de gran apoyo. Entra en las curvas muy plano y mantiene la trayectoria de forma notable, además de salir de ellas también con ejemplaridad. Astra y 308 hacen lo propio, pero son algo más blandos de suspensión.

Es la suspensión del Renault, por tarado y recorrido, más afín a los cánones deportivos que las de Astra y 308, la que hace que en carretera sea un coche más dinámico y racing. Y no es que el Astra y el 308 estén muy por abajo, sino simplemente que el Mégane va un poco más allá, queriendo parecerse más al RS que al resto de su gama por abajo. También paga por ello un canon en comodidad general, donde tanto el Peugeot como el Opel son superiores, especialmente el del logo del león.

También por dirección y tacto, el Mégane está un punto por arriba, pues es más ágil y transmite algo más que sus dos rivales. El eje posterior, por su parte, va todavía más asentado al suelo, dentro de que ninguno de estos tres coches se atreve con el tren totalmente independiente, que por ejemplo sí llevan dos de los mayores rivales de estos vehículos, Ford Focus y Volkswagen Golf, este último el rey en esta categoría.

Por todo esto, y concluyendo, el Astra Turbo ha sido capaz de llegar el último y mantenerse en un excelente puesto, pues es algo más rápido que el Mégane, aunque con una imagen que en nada, o poco, hace pensar que se trate de una versión con tanto recorrido.

A la postre, el Mégane GT TCe es el más deportivo, el más durito, el más incómodo… el más Mégane RS salvando todas las distancias. Y el 308 GT resulta un excelente término medio con algo más de lujo en sus materiales y tan buenas prestaciones como el que más. 

Fichas: Opel Astra 1.6 Turbo - Renault Mégane GT TCe - Peugeot 308 GT