Comparativas

- Juan Manuel GARCÍA RUBIO. Fotografía: Jorge BRICHETTE

Opel Adam S vs Opel Corsa OPC, by Esteban Vallín Evolución constante

Tanto el Opel Adam S, con 150 caballos de potencia, como el Corsa OPC, con 210, son los más deportivos en sus respectivas gamas. Son versátiles, corren mucho y bien y se adaptan tanto o más que el hasta ahora piloto oficial de la marca en España, Esteban Vallín, que lleva más de 20 años compitiendo y ganando lo que se le ponga por delante.

Dicen que muchos dueños de perros se parecen a sus mascotas. Pensando en algo equivalente, y salvando todas las distancias, claro, Esteban Vallín, hasta hace unas semanas piloto oficial de Opel en España, es como el Adam S y el Corsa OPC. No en vano, Vallín este año ha corrido, y ganado, con un Adam S en la categoría R2 y en la de coches FIA del Campeonato de España de Rallyes de Asfalto.

Me refiero a que Esteban es un piloto muy experimentado y completo, que ha corrido en multitud de disciplinas, incluida alguna etapa en circuitos, aunque lo suyo sean los rallyes. Esa adaptación, esa polivalencia, esa pasta solo la tienen los buenos pilotos, porque en su sangre no es que lleven gasolina, es que la acompañan de ruedas, asfalto y tierra. Y con éxito, como demuestran los más de 20 años que Vallín lleva corriendo en lo que haga falta, y además con el añadido de hacerlo como mínimo autofinanciándose, otro aspecto importante.

Mejora la especie

Vallín suele destacar y ganar en lo que se le ponga por delante, y para ello también está en constante aprendizaje, como nos comentaba durante esta sesión, porque estuvo en un curso de toma de notas en Italia donde ha aprendido a cambiar radicalmente la toma y apunte de estas en las pasadas previas en los rallyes: “La diferencia de tiempos, y sobre todo la confianza con la que afronto ahora cada rallye, ha sido total a partir de aquel curso”. Esta pequeña revolución de las notas no solo afecta, como digo, en que Vallín y su copiloto las tomen de forma distinta a como lo hacían antes, sino también a la hora de correr de verdad: “Hay gente que ya lo hacía por naturaleza y otros que ya han pasado por este curso en Italia”.

Opel es una marca que en los deportivos de calle sabe hacer coches muy buenos. Lleva muchos años también, y ya sabemos lo que dice el dicho: “la experiencia es un grado”. Las siglas “OPC” las han tenido muchos de sus modelos a lo largo del tiempo, incluso las ha llevado pegadas en algún momento el Zafira. Ahora, la más reciente generación del Corsa las perpetúa como es tradición en un modelo polivalente, para todo uso, pero sin olvidar que se trata también de un pequeño deportivo con 210 caballos, suspensión dura y carácter deportivo por encima de todos sus hermanos de gama. Un ejemplo de adaptación del coche al medio y al mercado.

El Adam S hubiera sido un OPC de existir esta denominación en la gama. Pero no. Con 150 CV, en nuestro caso con las llantas de 18” opcionales, el alerón trasero, los asientos Recaro y tantas cosas más, es un juguete perfecto. Con uno así precisamente el asturiano entrena los rallyes españoles; y con otro preparado de 200 caballos ha corrido este año, con el que ya antes de la cita madrileña que ha cerrado la temporada del Campeonato de España de Rallyes de Asfalto 2016 se había metido en el bolsillo el Trofeo R2.

Adaptación al medio

Me gustan los rallyes en los que vas metiendo marchas y vas subiendo de velocidad”, exclama Vallín comentando el mundillo de las carreteras en esta disciplina, pero con esa pasión que solo los buenos pilotos saben transmitir en cuanto empiezan a hablar, sin buscarlo. Eso exige, claro, saber hacerlo, adaptarse, porque hay otros rallyes más lentos y no porque te gusten menos has de dejar de ser competitivo. Yo creo que es como estos dos coches. Vehículos muy usables en todo tipo de momentos, muy polifacéticos. Están hechos para correr y disfrutar, pero sirven para todo, aunque con un claro carácter distintivo. Con estos dos coches puedes desplazarte donde quieras, disfrutar, divertirte y aprender.

El Adam S con 150 caballos tiene un motor, un chasis y una conducción muchísimo mejores que los de un Abarth 500, y a la altura o por encima de un Mini Cooper, por poner solo dos ejemplos, al menos para mí. Es muy firme en carretera y hasta el eje trasero va muy bien anclado, y con una batalla cortita es perfecto para carreteras ratoneras. No llega, claro, a la radicalidad del Corsa OPC, pero con las ruedas opcionales de

18 pulgadas es un coche muy rápido y deportivo. Lástima que mucha gente de la que busca este tipo de coches, pequeñitos, potentes y deportivos, no lo tenga en su mente a la hora de la compra. El Adam S es un coche para divertirse, no para llevar a la familia a un viaje largo.

Acompañado de unos excelentes asientos Recaro y un cambio manual muy bueno, cosas que también tiene su hermano mayor de estas páginas, la guinda es perfecta. Su mayor desventaja, para mí, es el precio, a muy poca distancia precisamente del Corsa OPC; poco más de 1.000 euros les separan, lo que hace que hasta el Corsa resulte barato, ya de por sí con un precio muy bueno. Es verdad que con los 2.500 euros que cuesta el pack Performance en el Corsa la diferencia de precio es más grande. Lógicamente, también el tamaño interior en cuanto a maletero y plazas traseras es más reducido, pero ya se sabe que con estas cotas es lo que hay, y no tiene por qué resultar una pega importante. Nadie se compra un Adam buscando espacio.

“El Corsa OPC es un poco más racing que el Adam S”, dice Vallín según vamos hablando de estos coches. Y tiene toda la razón: “Se nota en el set up de las suspensiones, y sobre todo en que es más potente, en el autoblocante delanterosolo si optas por el pack Performance, que cuesta 2.500 euros–, los frenos con más mordiente y las suspensiones más duras”.

Si el Adam S es rápido, el Corsa OPC va más allá, acelera todavía más y precisamente el autoblocante, que prácticamente no se nota nunca, permite dar gas antes en las curvas y que el comportamiento y la tracción salgan muy mejorados frente a, por ejemplo, anteriores versiones del Corsa OPC. Además, sufren mucho menos las transmisiones y hasta la caja de cambios.

Pero lo destacable del OPC es esa efectividad a la hora de dar gas y aprovechar mejor no solo esos 210 CV del Corsa, también el par, que es el verdadero protagonista en esos momentos de aceleración. Y es que si el S ya proporciona 220 Nm a casi medio régimen, el OPC lleva esa cifra hasta los 280, pero mucho más abajo, a 1.900 vueltas, y mantenidos hasta las 5.800. Un motor por tanto menos puntiagudo que entrega antes la fuerza, pero suave y explosivo a la vez con el turbocompresor, verdadera alma mater en este tipo de motores de baja cilindrada y elevada potencia.

Es verdad que “dinámicamente se nota la diferencia de potencia del motor”, mientras que con el Adam S se puede ir muy rápido, con el OPC eso se multiplica casi por dos.

El Adam S yo diría que es un coche más para el día a día, con tinte deportivo, un vehículo que dinámicamente se defiende muy bien con los 150 caballos que tiene y su poco peso, y muy agradable de usar sobre todo por los asientos Recaro, que tanto en este como en el Corsa reducen mucho la fatiga de uso”, nos decía Esteban.

Si el Adam S es muy efectivo sobre todo en carreteras secundarias, de muchas curvas y ratoneras, aunque tengo que decir que en autopistas buenas no resulta incómodo, solo corto de batalla para curvas muy largas en este tipo de vías, el Corsa OPC mantiene una mejor relación en todo tipo de vías. Amén de ser más potente y verdaderamente deportivo, el OPC es también muy rápido, muy asentado y con enormes posibilidades en carretera.

Un buen equipamiento

Los dos coches están muy bien terminados y cuentan con una presentación de clase superior. Esto también lo reconoce Vallín, ya fuera de cuestiones deportivas. La calidad de los materiales a la vista, y sobre todo al tacto, dice mucho de un interior.

El Adam S además juega con los colores del salpicadero en rojo en esa línea que lo atraviesa horizontalmente. Es parte de la personalización de este modelo, y hace juego con el exterior del techo. Pero lo realmente válido es que haya pocos plásticos duros a la vista y al tacto. El Adam en general, y este en particular, va dirigido a un segmento de clientes que no solo busca un coche para la ciudad; buscan también calidad, y de ahí, entre otras cosas, el precio.

Adam S y Corsa OPC, en este caso, tienen unos asientos Recaro que son la “releche”, de los mejores, si no los mejores, de estos segmentos. De cuero y muy envolventes, perfectos para proporcionar lujo visual al interior, pero también para sujetar perfectamente el cuerpo. Se matan, y bien, dos pájaros de un tiro.

El Adam S de 150 caballos y el Corsa OPC de 210 son perfectos para quien busque coches de talante deportivo y pueda elegir

No hay navegador en ninguno de los dos coches, pero esto se resuelve clonando las aplicaciones de los smartphones tanto funcional como visualmente en los respectivos monitores del salpicadero, además de aumentar con ello la propia funcionalidad del sistema al poder utilizar también otras apps.

El OPC es todavía más deportivo si cabe. Lo demuestra, por ejemplo, el volante, que está recortado por abajo. Para mí no es una ventaja práctica, más bien todo lo contrario, pero es lo que se lleva ahora en versiones de corte racing sobre todo.

Para terminar, son dos coches que van muy bien servidos en equipamiento, aunque en el caso del Corsa para dejarlo tan racing como nuestra unidad de pruebas hay que añadirle el mencionado pack Performance, por el que hay que desembolsar 2.500 euros, que incluye el autoblocante delantero mecánico con control electrónico, las llantas de 18 pulgadas con neumáticos Michelin Pilot Súper Sport, los amortiguadores Koni y frenos “gordos”, concretamente los Brembo con discos delanteros de 330 mm de diámetro, paquete que merece mucho la pena al hacer de un coche deportivo un vehículo todavía mejor, más racing. 

Fichas: Opel Adam SOpel Corsa OPC