Comparativas

- Juan Manuel GARCÍA RUBIO. Fotografía: Antonio BANCOS

Mini John Cooper Works vs Audi S1 Sportback 2.0 TFSI quattro Enemigos íntimos

El Mini JCW y el Audi S1 son coches para disfrutar de su conducción deportiva, de eso no hay duda. En este caso los dos tienen231 caballos, motor de 4 cilindros, 2 litros y similar resultado, por lo que coinciden en muchas cosas. Y aun así son bien diferentes.

No hay coches más apasionantes que los de este tamaño tan contenido y gran potencia, como estos por ejemplo. Ya, ya sé que más de uno de vosotros me colgaría por decir esto. Pero es verdad, o mi verdad más bien. Son los que mejor sabor de boca te dejan al terminar una jornada con ellos.

Recuerdo, y muchos de vosotros también, míticos coches que responden a estas características, apasionados como ellos solos. Como los Peugeot 205 y 206 GTi, Renault Clio 16V y Williams, etc. Entre ellos, también el Mini Cooper, uno de los coches que hoy enfrentamos en este número. La fórmula de aquellos vehículos tan apasionantes, tan divertidos, tan juguetones, se ha ido perfeccionando, evolucionando. Y fruto de aquello son este Mini John Cooper Works, sobre todo, y el Audi S1 quattro, coches para tener en el garaje al lado de cualquier Porsche, Ferrari, etc. Son el complemento perfecto para no perder nunca el ritmo, pero a la vez gozar de una versatilidad de uso ideal.

Así, el Mini más deportivo en la actualidad es el mencionado John Cooper Works, cuya ascensión de potencia en todo este tiempo le lleva a situarse en los magníficos 231 caballos que oferta ahora mismo. No solo de potencia se trata en este coche, pues chasis y sensaciones acompañan más que de sobra para defender su estatus deportivo.

Justo en esas mismas circunstancias se encuentra el Audi S1 quattro, en este caso el Sportback. Coincide en potencia con el anglogermano, en número de cilindros, prácticamente en cilindrada y en muchas sensaciones al volante. Añade además la tracción a las cuatro ruedas, que le hace muy distinto en curva y aceleración, y la inyección mixta, que ya sabemos que combina en según qué casos la inyección directa y la indirecta para una mayor eficiencia en la gestión del combustible, y por ende en el funcionamiento óptimo o teóricamente idóneo del propulsor.

Rivales por naturaleza

Es verdad que si te pones a pensar el Audi S1 es más potente que los mismísimos Golf GTI en cualquiera de sus dos versiones (normal o Performance), pero con un peso menor y una mayor facilidad para moverse por cualquier terreno. Esto, junto a que es un Audi y además una versión S, ya es una carta de presentación de armas tomar. Y desde luego no defrauda lo más mínimo.

Es por eso que los 231 CV del S1, y aunque es más pesado que el Mini, consiguen sacarle mejor partido en prestaciones. Si bien el Mini, con un motor muy parecido y la misma potencia, empuja más desde abajo, el Audi tiene su mejor respuesta a partir de las 2.500-3.000 vueltas, y va de maravilla superadas las 4.000, donde casi parece que cobra una nueva vida o que se le haya inyectado algún aditivo revitalizante. Eso no impide que en ciudad pueda usarse sin el más mínimo problema de respuesta, pero sí es verdad que el JCW responde más contundentemente desde abajo. Aunque, como veremos más adelante, no es ventaja para que el John Cooper Works sea más rápido, porque influyen otros muchos factores, especialmente la tracción en aceleración.

Las versiones más potentes tanto del Mini como del Audi A1, el John Cooper Works y el S1, respectivamente, coinciden en potencia: 231 caballos

Si conduces el Mini, es normal que gires esa mágica palanca situada en la base del cambio hasta la posición Sport Mode, la más radical. La electrónica transforma al motor y a la suspensión principalmente, hasta el punto incluso de deleitarnos con un sonido también más deportivo. La respuesta al acelerador de este motor en esas circunstancias es superior porque es más rápida, y eso hace del Mini un coche que defiende su posición racing fuertemente, con esa sensación en el cuerpo de quererlo sin contemplaciones. De todas formas, hay otras dos posibilidades más con respecto a ese accionamiento de la base del cambio: una normal y otra con un cierto feeling propio del Mini, pero de la manera más eficiente posible.

El Mini es ya de por sí un coche muy particular, desde una posición de conducción más baja hasta una visibilidad delante más reducida debido a un parabrisas más largo que ancho. Sí es verdad también que en esta tercera generación el John Cooper Works ha ganado en confortabilidad por anchura, longitud y batalla, y que admite así mayores dosis de efectividad para llegar sin problemas hasta los 231 caballos que ahora nos ocupan.

Audi emplea en el S1 quattro su mejor background. Esto hace que, con la misma potencia y con un coche ligeramente más grande y pesado que el Mini al que se enfrenta en estas páginas, no solo sea más rápido, sino también más fácil de conducir. El motor, cuya única “pega” sería que no suena mucho, es una delicia igualmente con esos 231 CV. Como en el Mini, hace correr al S1 hasta límites muy altos, perfectos por otra parte para que seamos carne de cañón en los radares. Técnicamente, tiene eso que hemos nombrado de la inyección mixta, en principio una combinación muy avanzada y eficiente, además de distribución variable en admisión y escape. El turbocompresor, la culata y el colector de escape forman una misma pieza para que el funcionamiento del sobrealimentador por temas de temperatura sea lo mejor posible en un coche de serie.

A diferencia del Mini, el Audi S1 solo está disponible con tracción total, o quattro, pero también solo con cambio manual de 6 relaciones. Como el resto del coche, subir o bajar marchas es rápido y suave, fácil; en el Mini es algo más duro y fuerte, aunque también con un tacto más deportivo. Si el JCW tiene una sexta mucho más larga, en general las relaciones de cambio del S1 son más cortas y, junto a que pasa mejor la tracción al suelo, es capaz de aprovecharlo todo al máximo.

Audi S1 Audi S1

Mini JCW

Audi S1

 

Uno más nervioso, el otro sobre raíles

La tracción total es una gran diferencia frente a la delantera del Mini en cuanto a conducción rápida o deportiva se refiere. En aceleración, el Audi es capaz de mantenerse mucho más en forma que el Mini, que busca más el asfalto y que requiere más atención sobre el volante. Además, el S1 pierde menos rueda que el JCW, y es capaz por tanto de transmitir mejor la tracción. Tanto, que es más rápido que el Mini, aunque sea por décimas, y eso que ya sabemos que el Audi es algo más de 100 kilos más pesado que el Mini, en gran parte por esta circunstancia. Porque los dos tienen una suspensión dura y con barras estabilizadoras más gruesas, y además un equipo de ruedas muy bueno.

En ambos casos las unidades probadas montaban la opción de las llantas de 18 pulgadas, con gomas que agarran muy, muy bien

Por lo mismo, en curva es más fácil llevar al límite el S1, mucho más fácil. Es menos delicado tanto en la entrada como en la salida de las mismas, además de que puedes dar gas antes que en el Mini, y también aguanta mejor el ahuecar en pleno apoyo. Asimismo, el Audi también filtra más y tiene una dirección más suave, por ejemplo.

El JCW es más nervioso, se mueve más y la atención sobre el volante es mayor. Para muchos, también para mí, la facilidad que muestra el Audi hasta en la conducción deportiva más exigente contrasta con la mayor deportividad del Mini. Este último utiliza la electrónica del control de estabilidad para hacer las veces de autoblocante, aunque no con la efectividad de uno mecánico de última generación, ni tampoco es capaz de que sean más las ocasiones en las que las ruedas delanteras, las motrices, transmitan toda la potencia y el par al asfalto sin deslizar antes, perdiendo algo las formas. Es cierto que no es crítico, pero es una circunstancia a tener en cuenta, ya que es un coche con el que, como con el S1, levantarás rápido el pedal del embrague y acelerarás fuerte buscando ritmos alegres.

Un veredicto difícil

Es verdad que el precio del S1 es más alto que el del Mini JCW. Pero puede justificarse por una mayor versatilidad de uso y, sobre todo, por la tracción total, que, a la postre, le hace ser más rápido. Por mi parte, yo añado esa sensación de encontrarse a gusto en el Audi desde el primer momento, sin ninguna sorpresa. Por eso considero que está un poco más arriba en todo, incluida la valoración final.

El Mini, aunque se haya vuelto más cómodo que en generaciones anteriores, sigue siendo un coche con un tacto más particular y exigente (sin llegar a límites indeseables) que el Audi. No es malo, sino todo lo contrario, pero el S1 es un vehículo cómodo tanto en ciudad como en conducción deportiva, donde muestra, creo, la mayor facilidad de conducción posible, un auténtico multiusos con gusto racing.

Fichas: Mini John Cooper Works - Audi S1 Sportback