Pruebas

- Juan Manuel GARCÍA RUBIO. Fotografía: Jorge BRICHETTE

Mercedes S 500 4Matic Coupé: Espacial

Hay grandes coupés deportivos y coupés Gran Turismo que no esconden su estirpe. Este de Mercedes tiene de ambos aspectos, especialmente del segundo por ese V8 de 4,7 litros sobrealimentado por dos turbocompresores, unos impresionantes 455 CV y unos no menos espectaculares 700 Nm de par desde solo 1.800 rpm. Es grande como él solo, y pesado, pero tecnológicamente es una referencia y corre como un diablo.

Hay coches que dejan huella por diferentes motivos. Este S 500 Coupé de Mercedes impresiona por muchas cosas. Una, por su tamaño, un Gran Turismo, pero un Gran Turismo de verdad, con unas líneas muy suaves que en total se cobran más de 5 metros de longitud por casi 1,90 de ancho. Otra, por la carga tecnológica que esconde en gadgets que ayudan mucho al comportamiento, pero sin llegar a ser eso que ahora llaman conducción autónoma ni otras gaitas.

Luego está la alta calidad del conjunto, que parece que te abraza y te envuelve. Y después, cómo se desenvuelve en general. Es pesado, sí, porque pasa de las 2 toneladas, y grande como te he dicho, pero con un motor de gasolina V8 de casi 5 litros, dos turbocompresores, 455 caballos y 700 Nm de par a solo 1.800 rpm que hacen que este Goliat del asfalto parezca una pluma que mueve el viento. Cuidado por cómo corre y cómo va.

 

Todo a lo grande

Cuidado también con las plazas de garaje estándar. Este coche no cabe si no es con mil maniobras o sobresaliendo el morro algo más de lo que cabría esperar, por no decir que si la plaza es estrecha te tocará hacer contorsionismo del bueno para salir. Las puertas son grandes y necesitan un gran ángulo de apertura.

Es verdad que luego por dentro, y aunque es muchísimo más espacioso que un BMW Serie 6 Coupé, las medidas no se corresponden tanto, es decir, que el morro se lleva muchos de los centímetros de este coche. Dicho esto, las plazas traseras, dos individuales, son bastante utilizables, y el maletero es de 400 litros.

Sobresale el salpicadero, muy lineal en su diseño y a mi juicio falto de originalidad, pero no se le puede negar que es muy grande y que se ve todo muy bien. Es muy tecnológico, como todo en este coche, en este Gran Turismo deportivo que está más pensado para el disfrute con suavidad que para lo deportivo puro y duro. El cuadro de relojes es digital, con varias configuraciones, y resalta también el gran monitor central, que parece ya un televisor de casa, de esos que se dejan en una habitación por ser el pequeño.

Casi diría que apabulla en este Mercedes, pero también es verdad que cuando seleccionas por ejemplo el navegador, es una auténtica gozada y ni el más miope tendrá problema en visualizarlo

Casi no hay botones a la vista, a diferencia de los 50 que una vez tuvo un Mercedes, y hasta el cambio automático de marchas se hace desde lo que en un coche normal sería el mando de las luces. Desde luego, impresiona la carga tecnológica, que supongo que es lo que buscan los compradores de este coche por encima de otras virtudes. Una “no virtud” que se me ocurre es el precio, 154.400 euros, aunque supongo también que para mí y no para sus posibles compradores.

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Los asientos delanteros, como la dirección y otros detalles, son muy especiales. Por lo pronto, parece que te envuelven, y encima la unidad probada tenía el sistema que compensa en las curvas el movimiento del cuerpo mediante el inflado de los lóbulos. En el lugar donde iría la palanca de cambios convencional, hay una “almohadilla” para manejar la pantalla y que incluso permite escribir con un dedo. Una virguería en todos los sentidos, pues además el tacto de todo es exquisito, sin fisuras en este sentido. De hecho, hasta los faros, de leds, como mandan los cánones, pueden estar adornados con cristales de Swarovski. Aunque lo interesante de verdad, para correr, para el comportamiento, está en cosas como la suspensión Magic Body Control, que prepara de antemano la suspensión para lo que se presente en la carretera (curvas, ondulaciones, etc.). Pese a todo ello, y a que este S 4Matic Coupé va como la seda en carretera gracias también a la tracción total, no hay que olvidar que nunca ganaría un concurso de delgadez, pues el peso influye en las inercias.

Pedazo de motor

No cabría esperar otra cosa que en el vano motor de este cochazo hubiera un propulsor también de los grandes. Mínimo un V8, que es lo que lleva precisamente. Uno de 4.663 cc de inyección directa de gasolina con 455 CV. Está asistido por dos turbocompresores capaces de generar la friolera de 700 Nm a solo 1.800 rpm, y manteniéndolo así hasta las 4.000.

Los reglajes y ayudas electrónicas hacen que este gran coche parezca una auténtica pluma, moviéndose como la seda según apretamos el acelerador

Pensarás que el consumo será grande. El homologado de 9,1 litros a los 100 km es hasta muy bajo para tratarse de este bicharraco. Otra cosa es si exploras todas las posibilidades de empuje de este motor. Entonces “apaga y vámonos”, con cifras tranquilamente pasando de los 25 litros en el ordenador, pero es más que normal, y tampoco creo que suponga un hándicap para sus propietarios. Si lo fuera, no sería su público objetivo.

Con esa potencia, y sobre todo con ese nivel de par a tan bajas vueltas, la aceleración es enorme, casi brutal podríamos decir, porque es comparable a la de otros de similar potencia pero de menor peso y, sobre todo, tamaño. Eso es también lo que hace grande, muy grande, a este coche, hecho para correr como un diablo, pero filtrando todo o casi todo lo que pisa. Ayuda, claro, el cambio automático de 9 relaciones, con una novena casi infinita, y todos sus reglajes electrónicos para sacarle el mayor partido. La sensación de poderío es total, así como la de suavidad, incluso aunque nos propongamos ser bruscos.

Es, desde luego, un coupé para entendidos, para sibaritas que saben lo que corre y de lo que es capaz este coche, pero que, más que demostrarlo continuamente, ni siquiera una vez, se contentan con saber que puede hacerlo y que los demás lo admiren, además de que es un coche para viajar con él hasta hartarse por su comodidad, y a pesar de ser un coupé de 4 plazas.

Ficha: Mercedes S 500 4Matic Coupé