Comparativas

- Juan Manuel GARCÍA RUBIO. Fotografía: Jorge BRICHETTE

Opel Insignia GSi • Skoda Octavia RS 245 Generalistas al poder

Cuando todos los fabricantes buscan sus coches más deportivos, tanto Opel como Skoda tienen sus siglas para ello, muy conocidas. Así, el Insignia GSi lo da todo con esos 260 caballos, cambio automático de 8 marchas y tracción total. Las no menos interesantes RS en el Octavia nos llevan a un coche de 245 CV, cambio DSG en este caso y tracción delantera. Uno es más grande y potente, y el otro corre algo más.

Muy estable, el Insignia GSi gana muchos enteros con la tracción total, los frenos “gordos”, unas gomas muy buenas y una suspensión más dura. | Jorge Brichette

Opel ha llevado las siglas “GSi”, las más deportivas, al Insignia, su coche más grande en toda la gama. No son todo lo que eran en la década de los 90, ni lo que representan en el recientemente comercializado Corsa GSi, pero están bien adaptadas a una berlina grande, lujosa y en este caso muy rápida y estable. Con 260 caballos, tracción total y cambio automático de 8 velocidades, este gran burgués pasa a tener una excelente connotación racing.

Predecible en su subviraje, el checo saca muy buen partido a su escaso balanceo y gran agarre general. | Jorge Brichette

Si nos pasamos al representante checo del Grupo Volkswagen, conocidas por su permanencia en el tiempo durante los más de 100 años de vida de la marca, son las siglas “RS” las que representan los modelos más deportivos. En este caso, el Octavia, un punto por debajo en tamaño (excepto por maletero) respecto a este GSi, se queda en potencia también por debajo del alemán, aunque los 245 CV no se quedan mancos precisamente en prestaciones finales. Es el típico coche, la típica berlina en este caso, adaptado perfectamente a un grado deportivo que lo mismo, como los Golf, se maneja con facilidad en ciudad que a ritmos rápidos. Se puede decir que, sin ser un deportivo puro y duro, está algo más por arriba que el GSi de estas páginas en este sentido.

Mucho y muy bien

Hace mucho tiempo, en 1984, que Opel se cubrió de gloria al incorporar a su oferta los modelos Manta y Kadett con el apellido GSi. Pero hasta ahora no me acuerdo que lo hubiera llevado “tan arriba”. Me refiero a una berlina como el Insignia, la más grande de Opel, aunque en la anterior generación sí se comercializaba con las siglas “OPC”, verdaderamente más deportivas. Son otros tiempos y otra década, marcada por la tecnología más que por otra cosa. Pero lo de GSi implica una carrocería rebajada con paragolpes delanteros más amplios y alerón trasero, neumáticos muy buenos, frenos Brembo con discos más grandes, aligeramiento general, muelles y amortiguadores más duros y un modo llamado Competición en el selector electrónico propio de esta versión.

Este 2 litros con turbocompresor saca unos excelentes 260 caballos que empujan decididamente. | Jorge Brichette

Todo lo anterior, sin duda, más un propulsor muy bueno de 260 caballos con turbocompresor, cambio automático de 8 velocidades y tracción total, conforma un 4 puertas en este caso con mucho pedigrí. Este GSi corre bastante, se conduce sin ningún aspaviento y encima está equipado casi hasta los dientes, lo que compensa en parte si se quiere la diferencia de precio que le separa del Octavia RS al que ahora le enfrentamos.

El Skoda es de inyección mixta y 245 CV, que empiezan entregando la potencia a tan solo 1.600 vueltas. | Jorge Brichette

El checo del Grupo Volkswagen directamente es algo más pequeño en medidas, pero ahí está. Eso sí, el gran maletero del Octavia –ha sido grande desde la primera generación– sorprende cuando menos. Fuera de eso, la versión más potente de los RS es esta de 245 CV, claramente por debajo del Insignia que nos toca juzgar. Sin embargo, no se amedrenta en ningún momento, como luego veremos, y deportivamente hablando está algún punto por arriba en cuanto a sensaciones, dureza general y demás. Ninguno de ellos es un deportivo puro y duro, sino berlinas derivadas de las de serie con un montón de modificaciones buenas y motores potentes que les hacen situarse en la cima de sus respectivas ofertas. Y lo consiguen hacer muy bien. Al contrario que en Opel con el Corsa GSi, Skoda ha hecho desaparecer de su gama el Fabia RS, es decir, mientras que Opel extiende ese carácter, Skoda lo sitúa casi exclusivamente en algunas de sus berlinas medias o grandes. Cosas de las políticas de marca. Pero, aparte de eso, está claro que en estos dos coches hay grandes diferencias.

Duelo en la carretera

Los grandes momentos, sin duda, están en la conducción de ambos modelos. Aunque el germano tiene más potencia, arrastra más peso y más tamaño. También la tracción a las cuatro ruedas, con un reparto normal del 50/50%, aunque puede llegar a dar más delante para que resulte casi la conducción de un tracción delantera, un plus que el GSi administra muy bien en cuanto a comportamiento se refiere. Se pueden desconectar los controles hasta un punto, pero no resulta demasiado recomendable si nuestro escenario no es un circuito, un tramo cerrado o algo así. Tanto esos controles como la tracción total, con un diferencial trasero bastante bueno, son capaces de proporcionar un alto paso por curva, aunque, como ya he dicho antes, no es una gran berlina superdeportiva, sino con un buen carácter racing. Eso sí, este Insignia GSi es menos pesado que el Insignia OPC de la anterior generación. En teoría, las siglas “OPC” en Opel eran superiores a las “GSi”, pero las tornas han cambiado de alguna manera.

Jorge Brichette

Si el GSi cuenta con la tracción total y el cambio automático con una marcha más que su contrincante, el checo también guarda sus ases en la manga. Por un lado, es menos pesado y, aunque la tracción delantera supone una conducción distinta, teniendo que estar atentos al subviraje, el agarre es muy alto y compensa en parte que solo un eje tire de todo el conjunto. Es evidente que está en desventaja frente al GSi, pero al ser menos grande y con menos inercias que este último demuestra que puede llegar a ser más ágil todavía, como así es. También el cambio tiene mucho que ver. En ambos casos son automáticos, pero el del GSi es de convertidor de par, y el del RS, de doble embrague, que una vez más tenemos que ensalzar aquí por sus bondades en cuanto a rapidez y comodidad.

No se puede negar que ambas marcas conjugan bastante bien lo que representan esas siglas para “despegarse” del resto de sus respectivas gamas: GSi en Opel y RS en Skoda

Además, en el Skoda se asume que hay menos potencia y también menos par, pero no es menos cierto que el propulsor es igual de intenso, e incluso, si cabe, más. Volvemos al juego de compensar unas cosas con otras, y el RS da tanto la potencia como el par a menos revoluciones que el GSi, y así menos potencia no significa menos posibilidades en este caso. Luego está la opción de que la suspensión electrónica puede seleccionarse en varios modos y adecuarse mejor a la conducción deportiva, donde interesa que no balancee tanto ni clave el morro o lo levante según frenemos o aceleremos bruscamente. Con ello, además, se mitiga o retrasa el carácter subvirador.

Prácticamente berlinas tricuerpo, aunque con portón posterior y aspecto atlético. | Jorge Brichette

Las prestaciones favorecen al Skoda en aceleración, y se desmarca también en consumo por unas notables diferencias a su favor. Los casi 200 kilos menos de peso que ofrece el Octavia parecen pasar una factura positiva para enfrentarse tranquilamente a un coche con una diferencia de potencia muy superior, y lo de la inyección mixta del motor checo-alemán se hace notar también en este apartado, desde luego.

Queda claro por tanto que optar en el Insignia por el modelo GSi implica un precio superior, pero también más posibilidades de uso y una conducción deportiva a un nivel mayor que en el resto de la gama. Sus 260 caballos son más que los 245 del Skoda Octavia RS, pero no así sus prestaciones, por lo que, en este caso, se puede comprar un coche algo menos grande, pero con más brío y prestaciones, aunque sea por poco.

Fichas comparativas entre: Opel Insignia GSi Grand Sport 2.0 Turbo 4x4 - Škoda Octavia RS 2.0 TSI 245 CV