Comparativas

- Rafa J. CID. Fotografía: Jorge BRICHETTE

Ford Fiesta ST • Volkswagen Polo GTI Rabia condensada

Hoy juntamos dos de los deportivos más asequibles del mercado. ¿Cuál es el más divertido?

Si buscas un deportivo a un precio asequible, la categoría de los “chulos” que nos ocupan es en la que debes fijarte. Nuestros protagonistas, junto con rivales como Renault Clio, Peugeot 208 GTi o Mini Cooper, se disfrutan enormemente en conducción deportiva. Esto se debe a que su tratamiento es de “pata negra”: amortiguaciones retocadas y endurecidas, frenos más potentes, cifras de potencia de 200 caballos… manjares muy, muy distintos a los de sus hermanos de gama menos potentes. 

Frente a los citados rivales directos, Polo y Fiesta se sitúan en un precio intermedio. Y por menos dinero apenas hay alternativas realmente interesantes capaces de transmitir tantas sensaciones. Nos iríamos a modelos como el Suzuki Swift o el nuevo Corsa OPC, ambos con mucha menos potencia. 

El Ford es uno de los utilitarios más divertidos de pilotar gracias a su potencia suficiente y reglajes agresivos y divertidos.  | Jorge Brichette

El GTI es el modelo más vendido de su categoría, y acaba de estrenar plataforma. En su última entrega, ha incrementado la cilindrada de
1,8 a 2 litros, se ofrece con cajas manual y automática DSG
 –la anterior versión carecía de la primera– y solamente está disponible con carrocería de 5 puertas.

El GTI disfruta de un tacto bien deportivo, aunque no se atreve a resultar tan apasionado como su rival.  | Jorge Brichette

Mientras, el Ford Fiesta ST acaba de aterrizar en el mercado, es también nuevo por completo, y si su rival ha sido uno de los pocos coches de todo el mercado automovilístico que ha crecido en cilindrada, el ST sigue la moda del downsizing y baja a 1,5 litros y 3 cilindros, apretados hasta los 200 CV. Mejora la amortiguación trasera y añade, en opción, un más que interesante autoblocante.

Por fuera

Para empezar, ambos modelos se visten como deben para diferenciarse al primer golpe de vista de sus hermanos de gama. El Polo GTI monta nuevas defensas y frontal, alerón trasero, doble salida de escape cromada y cuidados detalles en rojo, como una fina línea que desde la parrilla frontal penetra en los faros –un toque muy original y que nos recuerda a los primeros Golf GTI–, las pinzas de freno o el anagrama en el lateral. 

Jorge Brichette

Mientras, en el Fiesta ST destaca en mayor proporción la generosa parrilla frontal, con rejilla tipo panal de abeja, y son específicas también las defensas, las salidas de escape o el spoiler trasero.

En general, los dos modelos poseen una imagen diferenciada, si bien sus añadidos son “políticamente correctos” y no llaman la atención a gritos. 

El Fiesta ST sigue teniendo una trasera muy traviesa: es una fábrica de sensaciones

Por dentro, el Polo GTI marca diferencias con su rival y se sitúa en un punto ligeramente superior en calidad de acabados. Además, las inserciones en rojo y la tapicería Clark –opcional– aportan desenfado, ambiente racing y un toque histórico, al que se suman relojes digitales para añadir vanguardismo. Brillante. 

Mientras, el Fiesta ST, a pesar de sus inserciones en símil fibra o de su volante y palanca específicos, no posee un interior tan llamativo. Eso sí, los asientos Recaro tipo bacquet que porta resultan garantes de una mejor sujeción y son muy superiores a los de su rival cuando nos meneamos.

En definitiva, el Polo GTI es más llamativo y detallista por dentro, y el Fiesta apuesta por sujetarte bien mientras peleas con las curvas. 

Mecánicas

Con 3 cilindros y 1,5 litros, este EcoBoost entrega 200 contundentes caballos. | Jorge Brichette

Como esbozábamos líneas atrás, el motor EcoBoost del Ford Fiesta baja a 3 cilindros en línea, con capacidad incluso para desconectar uno de ellos en situaciones de baja demanda de potencia, como descendiendo o llaneando, en 14 milisegundos. Y como el motor de su rival, maneja tanto la inyección directa como la indirecta. Con 1,5 litros y turbo Continental Raax, entrega 200 caballos a 6.000 rpm, y su par es de 290 Nm a tan solo 1.600 vueltas. 

Entrega la potencia a las ruedas delanteras, opcionalmente (900 euros) con la ayuda de un autoblocante Quaife. Con él, además, se añade el sistema Launch Control.

A la contra: mientras todos menguan, el Polo hace crecer su motor de 1,8 a 2 litros, con 200 CV. | Jorge Brichette

Mientras, el motor TSI del Polo GTI crece hasta los 2 litros de cilindrada (por los 1,8 anteriores), también con turbo, y sus 200 CV (8 caballos más que antes) llegan a tan solo 4.400 rpm, con un par máximo de 320 Nm a 1.500 vueltas. 

Ahora cuenta con caja DSG de doble embrague en aceite de 6 marchas, en lugar de la anterior en seco de 7; en general, las cajas “secas” son más ligeras, bruscas y delicadas, y las bañadas en aceite, más pesadas, suaves y resistentes. Y por fin es posible optar también por versión manual de 6 velocidades. 

El Polo GTI es superior en refinamiento, confort y facilidad de conducción

Con ejes delanteros McPherson y traseras semiindependientes, nuestros protagonistas cuentan con botones Sport que influyen en la entrega de la potencia, la dirección, los controles electrónicos o el sonido, y en el caso del Polo, también en la dureza de la amortiguación, elemento de serie en nuestro mercado. Incomprensiblemente, en el modelo alemán el control de estabilidad no puede desconectarse por completo.

Además, ambos modelos cuentan con diferenciales electrónicos que frenan la rueda que desliza a la hora de entrar y salir de los giros, mejorando el dinamismo.

En marcha

Con 200 CV bajo el pie derecho montados en coches pequeños –aunque no tanto, pues miden 4 metros, que es bastante más que el primer Golf–, la potencia es más que suficiente para divertirse al volante. En las rectas echamos en falta más caballería, pero en terreno revirado realmente son el primer escalón de lo que podríamos llamar ser trepidante. 

El comportamiento de ambos motores es parejo: el par máximo llega a muy bajas vueltas, y las zonas medias del cuentarrevoluciones están absolutamente llenas de potencia. En las cercanías de la zona roja encontramos bastante “chicha”, sobre todo en el Volkswagen, aunque su rendimiento no es tan espectacular como el de un atmosférico y no es clave ir siempre al corte: de la zona media a la roja la potencia no sigue creciendo.

Discretos, pero bien diferenciados con múltiples detalles, desde parrillas a spoilers, pasando por llantas o salidas de escape.  | Jorge Brichette

Sus prestaciones resultan muy parejas, y son probablemente los 72 kilos de menos que pesa el Fiesta –1.283 kg frente a 1.355– los que colaboran a que sus prestaciones sean ligeramente superiores en aceleración, aunque la mayor punta es para el GTI.

Así que el conductor percibe un poco más de punch en el Polo GTI, en todo momento, pero en la práctica sus prestaciones son casi calcadas, como los consumos. Eso sí, en este último apartado, el Fiesta “traga” más cuando lo exprimimos de verdad. 

El motor del GTI es superior, pero ve anulada su ventaja por la ligereza del ST

Y no podemos olvidar que ambos suenan fenomenal. El Polo ruge de manera “clásica”, con un toque extra, como está de moda. Mientras, el ST entrega notas superiores, más llamativas y que te ponen la piel de gallina, pero, a la vez, el oído de su poseedor sabrá perfectamente que suenan 3 y no 4 cilindros. Un no iniciado no notará la diferencia, y simplemente le sonará mejor que el motor del Polo a pesar de todo. 

En las curvas 

Duros de amortiguación, ligeros y compactos, nuestros protagonistas tienen un paso por curva realmente espectacular. Los autoblocantes electrónicos logran mejorar el subviraje sin que nos enteremos, de forma que cuando entramos en un giro y frenan la rueda interior no se produce ese “mohín” de nuestra cabeza propio de los de primera generación, parece simplemente que hemos entrado a la velocidad adecuada. 

Los reglajes del Fiesta resultan ligeramente más agresivos y firmes, y por ello resulta un poco más incisivo. Pero la clave la ponen los ejes traseros. El del Polo GTI está bien amarrado al firme, lo que colabora a que se comporte como una madre que te perdona todo. En general, todo lo hace fácil y te permite subirte a sus mandos y exprimirlo al máximo desde el primer minuto. 

El tramo de Canencia se disputa desde hace casi medio siglo por la Sierra de Guadarrama. | Jorge Brichette

En cambio, el ST mantiene su ya legendaria trasera suelta. En terreno revirado puedes jugar con ella, y soltar gas en mitad de la curva hará que la zaga deslice y haga girar más al coche. Es perfecto para pilotar por zonas reviradas y desconocidas. Como te imaginas, este tipo de trasera puede resultar peligrosa en zonas muy rápidas, pero dado que manejamos 200 CV y no 400, y que además podemos dejar la electrónica encendida si no queremos sustos, resulta un reto que da muchas satisfacciones en conducción deportiva. 

Y en la salida de las curvas, aunque el Fiesta ST no necesita el autoblocante, pues su capacidad de tracción es notable –como la de su rival–, al montarlo el agarre mejora, y las sensaciones pegan otro subidón, lo que le hace muy aconsejable.

Jorge Brichette

En definitiva, ambos modelos cuentan con chasis realmente deportivos, no balancean, y frenan y entran en los giros como ases. Y el ST es el más incisivo, es más divertido de conducir que su rival, y la ventaja de este último es que resulta más fácil de pilotar. 

Cuando salimos de los tramos, apagamos el botón Sport en el Polo y la amortiguación se hace más suave que la de su rival. Por ello resulta más indicado para usar a diario, pues el reglaje del Fiesta ST es más firme que el modo más duro del Polo, y su botón Sport no varía la dureza de la amortiguación. 

Veredicto

Tras analizar lo expuesto, se entiende por qué el Polo GTI es el modelo más vendido de la categoría, y el Fiesta ST, el más divertido y recomendable para los amantes del dinamismo. 

Volkswagen Polo GTI logo

Ford Fiesta ST logo

El Polo GTI cuenta con un interior mejor resuelto, relojes digitales, mayor refinamiento y confort de marcha, y si analizamos su lista de posibles extras resulta superior, como el sistema de aparcamiento semiautomático.

Pero el Fiesta ST es superior en lo que nos gusta: las sensaciones. Porque apuesta más directamente por el dinamismo en todo. Resulta más agresivo en sus reglajes, y por ello más ágil, aunque no sea tan cómodo en ciudad. Y la trasera suelta es una fábrica de sonrisas. Si decíamos que su interior no es tan brillante, sí lo son sus asientos, garantes de un mejor agarre. El sonido, a pesar de no ocultar que es un 3 cilindros, es más llamativo, y aunque sobre el papel el motor Volkswagen nos ha parecido ligeramente superior, la mayor ligereza del ST iguala la papeleta. Y por último, en cuanto a la lista de extras, lo dice todo: más corta, pero con autoblocante y Launch Control en opción, impensables en su rival. 

Fichas comparativas entre: Ford Fiesta ST EcoBoost 200CV 5P - Volkswagen Polo GTI 2.0 TSI 200CV DSG