Pruebas

- Juan Manuel GARCÍA RUBIO. Fotografía: Jorge BRICHETTE

Ford Fiesta ST200 1.6 EcoBoost, evolución lógica

Casi todos sus rivales han crecido en potencia y están muy cerca o por encima de la barrera de los 200 CV. El nuevo ST llega a esta cifra con nota, gracias a un motor de 1,6 litros convenientemente potenciado que también ha ganado en par y respuesta al acelerador. Además, se ha adecuado el conjunto para ofrecer mayor éxito en su manejo deportivo.

Hay rivales del Fiesta que superan ligeramente los 200 caballos, y algún otro incluso que no llega por poco. Lo seguro es que los fabricantes que optan en este segmento por mantener coches de corte deportivo (Skoda es la excepción, porque el Fabia dijo “adiós” a esta fórmula, al menos de momento) parecen haberse fijado esa cifra como más que buena. Y lo es, porque son coches que pesan relativamente poco y la cifra peso/potencia queda en bastante buen lugar en todos ellos, sobre los 6,0 kg/CV, por no hablar de la relación caballos/litro, que, en el peor de los casos, siempre supera los 100.

Es por eso que el Fiesta se ha puesto las pilas con el ST, que en la versión anterior ya ofrecía unos estupendos 182 CV, y esta potenciación a 200 caballos –que además conlleva una serie de ajustes pertinentes en elementos clave para acompañar al Fiesta de corte más exclusivo que hay– es muy adecuada. También el precio ha aumentado hasta los 25.200 euros, comparables a los del Peugeot 208 GTi, que es solo ligerísimamente más barato y potente.

Más apuesto

Este Fiesta ST de 200 CV conserva la misma base del ST anterior con el bloque de

4 cilindros y 1,6 litros sobrealimentado por turbocompresor, que daba 182. Si ya entonces resultaba un coche potente, ágil y divertido, ahora lo es más si cabe.

Quizá más importante que esa ganancia en caballos sea el aumento del par, que ahora es de 290 Nm desde 2.500 vueltas y hasta las 4.000. Primero, porque influye mucho a la hora de pisar el acelerador, que a la postre es lo que mejor hace este Fiesta ST frente al anterior, y segundo, porque ese margen relativamente amplio en el que se mantiene ayuda mucho en recuperaciones y en ciudad para mover con más facilidad marchas largas. Por si fuera poco, hay que considerar muy positivamente la función overboost que durante 20 segundos es capaz de asegurar un incremento de 15 Nm más, lo que en la práctica es un ansiado plus muy adecuado a los requerimientos deportivos de esta versión y aumenta considerablemente también la diversión a sus mandos. Vamos, que te puedes marcar un adelantamiento en un santiamén.

Influye también en esta mayor vivacidad del ST200 una reducción moderada de las relaciones de cambio, y de esa forma la inmediatez en la aceleración con solo tocar un poco el pedal derecho es mayor que antes y realmente gratificante. Todo eso se acompaña con un sonido de escape bastante tonificante y concluyente, el mismo que junto a una suspensión dura te hace creer cuando vas a 120 km/h que vas a 140 o 150.

Esta sensación de velocidad y deportividad está muy lograda, más si cabe que antes.

Por fuera, creo que el ST200, que no se diferencia en casi nada del anterior, básicamente el logo, tiene el toque exacto con ese color exclusivo de esta versión, las llantas negras, los faldones y poco más. Un toque racing pero sin estridencias, muy bueno. En el interior, esos asientos Recaro, grandes, cómodos y que sujetan perfectamente el cuerpo por los lados, ponen la guinda a un puesto de conducción perfecto. Ah, y sin el volante recortado por debajo de otros coches; el del Fiesta es redondo, como tiene que ser.

Curva va y curva viene

Por tamaño, por distancia entre ejes y por enfoque, este Fiesta se disfruta de lo lindo en las curvas. Ya, ya sé que parece de perogrullo, pero así es. La dirección es ahora más directa, los frenos no se enfrentan al gran trabajo de tener que parar más de 1 tonelada y media como en otros coches y casi hasta van sobrados, y la suspensión es dura y firme, para que la carrocería no balancee ni cabecee extremadamente. No necesita tampoco una suspensión trasera de geometría más complicada que la que lleva. La conducción rápida, acompañada de ese motor tan vivo y potente, ofrece un gran panorama en una carretera de montaña para la que el Fiesta ST200 parece haber nacido. En autopista o rectas es hasta nervioso debido también a esa dirección más rápida.

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El comportamiento en curva es muy asentado y se percibe un gran aplomo, de la misma forma que el eje trasero permite que se juegue con él, como casi es norma en este tipo de coches. Puedes apurar al máximo para buscar su límite, o jugar con él a descolocarlo. El ESP tiene tres modos de funcionamiento: el normal, donde actúa como un ángel de la guarda, el segundo, que deja deslizar un poco antes de su funcionamiento divino, o el tercero, en el que se desconecta del todo. A diferencia de un tracción trasera muy potente, en este Fiesta eres capaz de desconectarlo más veces sin temor a una desbandada intratable. No obstante, conviene pasar por el estadio intermedio antes e ir probando. Este vehículo, como sus rivales, en un buen coche “escuela” en ese sentido.

Ahora más que nunca, el ST200 está a la altura de los mejores rivales de su categoría

Por lo tanto, el Fiesta ST200 no solo es ahora más que nunca uno de los rivales perfectos entre muchos coches que compiten ahí, sino que además los cambios le han sentado como anillo al dedo, tanto los de potencia como los de setting del chasis, esto es, suspensión, dirección, etc.

Ficha: Ford Fiesta ST200 1.6 EcoBoost