Pruebas

- Rafa J. CID. Fotografía: Jorge BRICHETTE

DS 3 Performance: Ahora, con autoblocante

Racing es ahora Performance en la gama DS 3, modelo que regresa con autoblocante y a un precio inferior, dos datos que incrementan enormemente su atractivo. Ah, y ya no tiene chevrones en su frontal.

Mientras Sergio Vallejo pelea en los tramos de toda España con su DS 3 R5, y los DS 3 WRC hacen lo propio en los del Mundial, en las calles ya tenemos la última evolución del modelo de serie. A primera vista, las cosas parecen no haber cambiado mucho, pero dos datos modifican de manera importante la personalidad del coche: el primero mejora uno de los puntos fuertes, el dinamismo excelso del DS 3 Racing, que el Performance hereda directamente; el otro lima una de sus debilidades; hablamos, en primer lugar, de la inclusión de un autoblocante tipo Torsen en su eje delantero, y por otro lado, de una importante rebaja de su precio, pues de casi 35.000 euros que llegó a costar se vende ahora por 29.690.

Así que, ahora, el DS 3 Performance logra mejorar la diversión al volante de su predecesor, y lo hace con una factura más asequible. Buenas noticias.

Cambios

Estéticamente, el Performance estrena nueva parrilla frontal, como el resto de la gama DS 3, cambio que tiene más miga de lo que parece: fíjate bien, en ella han desaparecido ya los chevrones de Citroën. DS es cada vez más independiente. Defensas y faros leds con xenón cambian sin tanto revuelo. Y a mayores adopta la distinción que en su día marcó el Racing, y que se aprecia en su pintura bitono, inserciones en fibra de carbono –algunas opcionales–, difusor trasero, escape o llantas específicas, a lo que se añaden ahora algunas superficies cromadas. Los logos también son nuevos.

Por dentro, continúa el enriquecimiento general ya visto en los Racing con excelentes asientos tipo bacquet, más inserciones en fibra (de nuevo, algunas opcionales) y otros detalles.

El DS 3 Performance ha actualizado el sistema multimedia, que ahora es táctil y se maneja a través de la pantalla táctil a color de 7 pulgadas. Hemos de acostumbrarnos a sus menús, algo farragosos, pero en poco tiempo lo harás y así se logran eliminar muchos botones. Además, el nuevo sistema multimedia es compatible con móviles Apple y Android, y tiene Bluetooth de serie. Eso sí, ahora el navegador no viene de fábrica, sino que se paga aparte. No se pueden bajar

5.000 euros así como así.

En general, el interior de los DS 3 es más rico que el de sus competidores habituales, y hay que irse a ejemplos como los Mini o los Audi A1 para encontrar una calidad pareja. Si a ello se une su diseño moderno, el resultado es excelente.

Dinámicamente, el Performance posee vías más anchas que los DS 3 convencionales, y la amortiguación deja al coche más cerca del suelo, al igual que su predecesor. Mientras, mantiene la misma arquitectura, con un eje delantero McPherson y un trasero semiindependiente.

DS3 11

DS3 09

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Motor

Se mantiene el propulsor 1.6 THP sobrealimentado de inyección directa, que incrementa su potencia hasta los 208 CV, tal y como estrenó el Peugeot 208 GTi. El par sube también de 275 a 300 Nm, aunque también se incrementan las vueltas a las que se alcanza: ahora a las 3.000. Caja de cambios manual de 6 marchas, tracción delantera y ahora autoblocante redondean la receta de la entrega de la potencia al suelo.

En lo referente a consumos, las cifras han bajado bastante y la nueva media ponderada ronda los 5,4 litros a los 100 km. Todo ello da una idea de que DS ha trabajado en mejorar este 1.6 THP, y las normas anticontaminación dictan que lo primero son los consumos. De lo contrario, los caballos hubiesen subido mucho más.

 

En marcha

Vamos al lío. Nada más arrancar comprobamos que todo sigue más o menos intacto: la amortiguación posee una respuesta muy firme, que se corresponde con el tacto de la caja de cambios, muy preciso, lo que ya nos da una idea de lo que va a ocurrir en las curvas. Su compromiso es muy emocional, y puede resultar incluso un poco rudo para un uso diario a quien no sea un apasionado. Para nosotros es perfecto, solo un paso por detrás de la radicalidad.

El autoblocante Torsen es eficaz sin ser agresivo con la dirección

Al acelerar, el motor sigue gozando de un amplio margen de uso, con buenos bajos, el conductor disfruta subiendo y bajando hierros por el excelente tacto de la palanca, y el coche se detiene con eficacia gracias a los frenos DS Performance de 4 pistones.

En pleno giro, el talante del chasis del DS 3 está muy bien medido: podemos jugar con la trasera provocándola, deja cierto juego, pero es noble y no da sustos, no es nerviosa. Además, el ESP no es demasiado intrusivo y puede desconectarse por completo, algo cada vez menos habitual.

Y es al acelerar de nuevo al abrir volante, al salir de las curvas, cuando nos sale una sonrisa en la boca y palpamos la novedad del Performance: el autoblocante Torsen. Su acción está a medio camino entre los de toda la vida, muy agresivos con la dirección –como si una mano te la moviese–, y algunos modernos, que apenas se perciben; el del DS 3 puedes notarlo sin que te ponga en apuros, de manera que percibes que rondas los límites de la física sin que ello suponga problemas. Una gozada.

Dado que el DS 3 Performance es pequeño y ligero, con unos 4 metros de largo y 1.250 kilos de peso, lo cierto es que es un arma increíble en tramos de montaña, un verdadero juguete.

Se cuenta entre los de talante Premium, y por ello, aunque ha bajado mucho su precio, sigue siendo más caro que otros ejemplos igual de dinámicos, pero menos elegantes y peor rematados. La única pega que podemos ponerle es que los rivales de su liga cuentan con amortiguaciones variables que te permiten jugar un poco con la dureza de la suspensión, a cambio de subir un poco más todavía la factura.

En definitiva, como empezábamos esta prueba, la inclusión del Torsen y la rebaja del precio han sentado de cine al DS 3, ahora Performance, un deportivo divertidísimo, de excelente calidad percibida y que enamora en tramos revirados.

Ficha: DS 3 Performance