Comparativas

- Juan Manuel GARCÍA RUBIO. Fotografía: Jorge BRICHETTE

Volkswagen Golf GTI 2.0 TSI • Toyota GT86 Sport El uno y el otro

He aquí dos coches muy diferentes. Uno, el Toyota, con 200 caballos y tracción trasera, un deportivo con todas las de la ley. El otro, el Volkswagen Golf GTI, de 230 CV y tracción delantera. Un coche para lo que haga falta, para viajar, para el día a día, para correr divirtiéndose... para todo. Aun con la diferencia de potencia y tamaño, ambos están en un mismo rango de precio.

El dilema entre un tracción delantera o un trasera siempre ha existido. Y creo que siempre existirá, incluso si un día desaparecieran ambas opciones, incluso si un día todos los coches fueran tracción total… incluso si un día todos los coches fueran eléctricos, porque siempre hay que mandar la fuerza a algún sitio.

Es el caso que nos ocupa, que además incluye el dilema de ser deportivo sí o sí, o serlo y además parecerlo sí o no. En esas están estos dos coches, distintos a todas luces, pero unidos por el precio.

Jorge Brichette

La diferencia a pagar por uno y por otro es tan pequeña, pero existe, que ambos están en el mismo rango de precio. Eso sí, este tema no será en estos coches ni motivo de discusión ni motivo de que la balanza se decante a favor de uno u otro. De un lado, el Volkswagen Golf GTI es una berlina que sirve para todo, como coche familiar, como coche para el día a día, como coche para viajar y como coche para divertirse “deportiveando” lo que uno quiera. Un auténtico multiusos. Por el otro, su rival aquí, el Toyota GT86 es un coupé a la antigua usanza, de los que ya no quedan, con tracción trasera, que transmite mucho, más duro, más pequeño, pensado sobre todo para divertirse, porque además te obliga a sentarte más estirado de piernas y más bajito, percibiendo también más el eje trasero.

Treinta caballos de diferencia y mucho más

Hay otra cosa en la que coinciden estos coches, y mucho más que en el precio. Se trata de que los dos motores disponen de inyección mixta, es decir, que según el momento o los momentos ambos tienen la particularidad de funcionar como inyección directa o indirecta. Esto es una ventaja técnica a la hora de ofrecer la potencia, pero también en cuanto a los consumos. Viendo las cifras, es curioso que el Golf, más potente pero también más pesado, saque ventaja también en este apartado, incluso en conducción deportiva apasionada, donde los consumos no son ni por asomo los anunciados.

Los 230 CV del Golf, con turbo, suponen 30 caballos de superioridad.

Un motor como de moto: 200 caballos que suben hasta las 7.000 vueltas.

Lo cierto es que entre el Toyota GT86 Sport y este Volkswagen Golf GTI hay una diferencia de 30 caballos y solo el alemán tiene turbo. El japonés se despacha muy bien con 200 CV que, dicho sea de paso, se anuncian a 7.000 vueltas, una cifra que hace recordar a la de las motos y que hace que el motor parezca estirarse “hasta el infinito y más allá”. Resulta un motor muy “cachondo”, porque extraerle la potencia, la fuerza, el sonido incluso, resulta muy entretenido. Si juegas con cambio, embrague y acelerador, el Toyota es de lo más divertido.

Como la seda. El alemán se merienda las curvas con una facilidad pasmosa. | Jorge Brichette

El Golf GTI saca muchas ventajas frente a su rival. Antes hemos mencionado los consumos incluso en conducción deportiva. También lo hace en caballos, pues esos 30 de diferencia se los cobra el alemán como ventaja. Esos 230 CV llegan mucho antes que en el Toyota, se mantienen durante más tiempo y, aunque acaben casi 1.000 vueltas antes, resultan más utilizables en todo momento. En zona de curvas es más fácil llevar el coche en la zona buena con mayor efectividad, sin necesidad de tener que estirar como un poseso el cuentavueltas como en el GT86 para conseguir potencia, más avance y menor tiempo.

Muy deportivo. La tracción trasera, la postura bajita y el chasis hacen que el nipón sea muy divertido. | Jorge Brichette

El Toyota se aprovecha mucho más en zonas no tan reviradas. Me refiero en cuanto al motor, porque en zonas con muchas curvas, si bien no es tan rápido, su conducción requiere y ofrece una sensación única. No es tan veloz, pero transmite tanto que me recuerda a los deportivos de los años 80 o 90. Desde que insertas la marcha, sintiendo casi todos los engranajes, hasta que levantas el pie del embrague, aceleras y guías el coche con el volante, el Toyota te deja sentir todo lo que ocurre bajo tus posaderas.

Con precios muy similares, el VW Golf GTI y el Toyota GT86 son vehículos opuestos, pero deportivos

Totalmente opuesto es el Golf, donde la tracción delantera, el mayor filtraje de la suspensión, incluso en el modo Individual de la selección electrónica, y todo lo que tú quieras le hace ser un coche rápido, pero más fácil de conducir. El Golf no solo tiene un motor de cine, también un chasis espectacular. Con ambos elementos, y también metemos en el mismo saco al cambio manual en este caso, la combinación es perfecta. Transmite menos que el japonés, vale, pero también te cansas menos de él o mucho más tarde si así lo quieres.

La diversión está en las curvas

Es cierto que lo primero que haces cuando conduces estos coches, y con el motor caliente, es acelerar. En el GT86 Sport mola mucho esa sensación de motor que no se acaba nunca. Estira y estira y tú vas metiendo marchas, ganando aceleración. Es muy divertido. Eso sí, suena bien y hace parecer que es más rápido de lo que en realidad es.

En el Golf la aceleración es mayor, bastante mayor, y aunque no en exceso, pero sí comparándolo con el Toyota, hay que estar más atento al cuentavueltas, pues es una máquina de “tirar para delante”. Tiene una enorme capacidad de tracción y, sobre todo, de transmitirla al suelo casi con una naturalidad pasmosa. Tanto el Toyota como el Volkswagen disponen de diferenciales autoblocantes, que especialmente se agradecen en curvas, aunque ya ni se noten sus acciones como antes.

Pero lo verdaderamente diferente en estos coches cuando los conduces son las formas en las curvas. El GT86 es un tracción trasera, y con eso lo decimos todo. Si sabes controlarlo, y si no será fácil que lo aprendas, desconectas la electrónica y puedes derrapar. Aconsejo llevar siempre los controles, porque aun así es capaz de moverse de atrás, pero también corregirse muy bien. A la hora de entrar en una curva hay que apuntar y saber cuándo y dónde levantar y cuándo y dónde volver a dar gas. Esa sensación de sentir cómo va la fuerza al eje delantero, que incluso te puede deleitar con una sacudida, es sencillamente peculiar e inigualable.

Jorge Brichette

En el Golf se puede entrar mucho más rápido. Mucho más. Pero es más cómodo aquello de apuntar y dar gas sin tanta atención sobre el timón. Es más fácil, lo dicho, y ganará tiempo en el crono si es lo que se busca. Eso sí, de derrapar con tracción ni hablar, solo si sabes hacerlo de otra manera, ahuecando en pleno apoyo o deslizando de las cuatro ruedas a la vez si rebasas el límite de adherencia de los neumáticos, pero no de esa forma tan natural como puede hacerse con el Toyota. Una cosa por la otra.

Está claro también que, aunque la calidad del Toyota GT86, máxime con los últimos cambios del año pasado, es muy buena, en el Golf diseño, materiales y demás parecen estar en un peldaño superior. En cuanto a equipamiento los dos van muy bien servidos, aunque el Golf exponga o pueda ofrecer siempre un poco más, aunque sea con sobreprecio.

Fichas comparativas entre: Volkswagen Golf Volkswagen Golf GTI 5P 2.0 TSI Bluemotion 230CV - Toyota GT86 200 Sport Manual