Comparativas

- Fernando Rivas

Opel Corsa GSI • Seat Ibiza FR 1.5 TSI Caminos paralelos

Estos dos modelos ofrecen estética atractiva y un comportamiento deportivo. Y ambos lo hacen tomando como base utilitarios de éxito constrastado. Aunque el resultado no puede ser más diferente. Chico para todo el Ibiza, compañero de batallas el Opel. 

Desde que el automóvil moderno existe hemos conocido multitud de modelos urbanos que se han convertido en best sellers. Compactos que como colofón a su éxito han desarrollado una variante deportiva y pasional. Que levante la mano quien no haya girado la cabeza en la calle al paso de un 16V, un GTI, un GSi, un FR...

Comparten estilo y potencia, pero su imagen cautivará a un público bien diferenciado. Más racing el Opel, más versátil el Ibiza.  | Jorge Brichette

Pero lo grande de la industria del automóvil es que con el mismo punto de partida cada marca consigue un resultado bien distinto. Y eso les pasa a los protagonistas de esta prueba. Y es que, pese a que comparten filosofía y potencia, el resultado no puede ser más desigual. Ambos tienen argumentos más que de sobra para tener éxito, pero seguramente convencerán a clientes que buscan cosas opuestas. O no.

Estéticamente, el Opel nos entra enseguida por los ojos. Lo hace gracias a un atractivo color amarillo mandarina y a detalles como las enormes llantas opcionales de 18 pulgadas, acabados en símil carbono y unas taloneras o spoiler trasero específicos. Aunque en este apartado el Ibiza se muestra más cauto, también nos cautiva con detalles que marcan su filosofía deportiva, como sus paragolpes específicos, sus llantas de 17” de serie o sus dos enormes salidas de escape cromadas.

En la posición Sport, los amortiguadores de regulación electrónica del Ibiza nos deleitan con un tacto firme que nos facilita el guiado.  | Jorge Brichette
El comportamiento del GSi es noble y predecible. Se muestra algo subvirador, reacción que se corrige con solo levantar el pie del gas. | Jorge Brichette

En lo que respecta a sus dimensiones, el Corsa GSi nos ofrece una carrocería que solo puede ser de 3 puertas, mientras que el Ibiza FR siempre es de 5. Pese a ello, ambos son de similares dimensiones, pues sobrepasan por poco los 4 metros. Esto lógicamente será uno de los aspectos más a tener en cuenta por muchos clientes, ya que el Ibiza ofrece una mejor habitabilidad en las plazas traseras. Además de un acceso más cómodo para realizar operaciones como subir y atar a un niño en una silla homologada.

Potencia bajo control

En Opel han decidido montar en esta edición GSi un motor de 4 cilindros y 1,4 litros que, gracias a un turbocompresor, eleva la potencia hasta los 150 caballos. Misma cifra que en el Ibiza, que opta por un camino similar, pero en este caso con una cilindrada de 1,5 litros. Además, el modelo de Martorell cuenta con la ventaja de que dos de sus cilindros son capaces de desconectarse en situaciones de bajo exigencia para circular en modo bicilíndrico y lograr consumos realmente bajos.

Ambas mecánicas ofrecen una respuesta muy agradable por debajo de las 2.500 rpm. En esa zona, el caminar de los dos se traduce en suavidad y no nos parece que estemos montados en un coche con tintes deportivos. Pero a partir de ahí, y si estrujamos nuestro pie derecho sobre el gas, nos encontraremos con unas mecánicas alegres y competentes capaces de acelerar con decisión entre curva y curva.

Si bien no es fácil darse cuenta, puesto que las diferencias son mínimas. El motor del Ibiza FR se siente más lleno y consigue coger velocidad con algo más de diligencia. Digamos que camina con mayor énfasis, y no en vano consigue completar el 0 a 100 km/h gastando 1 segundo menos. De esta manera, logra también una punta de velocidad algo mejor (215 km/h frente a los 207 del Corsa), aprovechándose de un peso ligeramente menor. Un dato, este último, que viene avalado por una caja de cambios manual de 6 relaciones perfectamente escalonadas para realizar cruceros altos a bajo régimen. 

Pese a que la cifra de potencia no es exagerada, 150 caballos, el propulsor 1.5 TSI ofrece una respuesta más enérgica de lo que te esperas.

El motor 1.4 turbo del Corsa ya estaba en la gama del fabricante alemán y se ha adaptado como un guante a las necesidades de este utilitario deportivo.

Cada uno en su lugar

En lo que respecta a su comportamiento, han optado por seguir caminos distintos para el mismo fin. En esto se nota que el Corsa GSi es un compacto de claro enfoque racing y el Ibiza FR es un urbano con pretensiones deportivas. Vamos por partes.

El Corsa GSi tiene un planteamiento 100% agresivo. Y lo hace con unos muelles 10 mm más cortos que en la versión normal, unos amortiguadores específicos firmados por el especialista Koni, una barra de torsión más rígida en el eje trasero y una caja de cambios manual de 6 marchas con un tacto suave, unos recorridos cortos y unos desarrollos muy bien conseguidos.

Con este cóctel, el modelo alemán consigue una estabilidad genial en la que el tren trasero pasa por donde el delantero, pese a que marquemos un ritmo infernal. Además, lo hace con una nobleza muy de agradecer que permitirá a los conductores menos experimentados sentirse a gusto y coger confianza más pronto que tarde. 

Dispone también de la ayuda de un control de estabilidad que no es desconectable. Pese a ello, trabaja con la más absoluta discreción y no es fácil lograr que se manifieste. Asimismo, este GSi logra realizar los cambios de trayectoria con una precisión asombrosa, haciendo que la transferencia de masas entre un apoyo y el contrario sea un juego de niños.

Como veis, el Corsa ha puesto el listón bien alto en lo que respecta a su comportamiento. Pero que nadie piense que el FR de Seat se queda atrás. Además, su plataforma de nueva generación MQB (que montan el Polo o el Audi A1) trabaja de manera impecable en zonas rápidas, y en autopista es un mejor compañero de viaje que el Corsa GSi. 

Eso sí, cuando llegan las zonas lentas su comportamiento difiere en ciertos matices. Y es que con el Ibiza podremos jugar con la respuesta de su tren trasero, puesto que, si apretamos el freno en pleno apoyo, el cambio de pesos jugará a nuestro favor para redondear los giros con un leve deslizamiento de su zaga. En las manos adecuadas esto puede resultar un juego más que divertido y eficaz. Como añadido podemos contar con los amortiguadores con control electrónico, pudiendo elegir dos durezas diferentes. 

Capacidad y calidad

En lo que se refiere a su frenada, el Corsa GSi monta unos impresionantes discos delanteros ventilados de 308 mm, con unas pastillas de compuesto blando firmadas por Galfer. Mientras, el Ibiza se tiene que conformar con discos de 276 mm en su eje anterior (264 mm lleva el Corsa detrás). Pese a ello, en su uso de calle el Seat no muestra síntomas de fatiga alarmantes. Además, el sistema de frenado del Corsa GSi tiene un tacto más deportivo gracias a un servofreno algo menos intrusivo. Esa mayor dureza de pedal del Opel, junto con la disposición de sus pedales, nos ayuda a poder realizar la maniobra del punta-tacón de manera natural.

Son el tope de gama de sus respectivas familias y ambos lucen con orgullo este título bajo una apariencia muy deportiva.  | Jorge Brichette

Para finalizar tenemos que apuntar que el interior del Corsa GSi es algo simple en lo que a ambiente racing respecta. Y solo destaca por unos impresionantes bacquets que son opcionales, pero que no permiten bajar mucho la posición y nos obligan a conducir algo encogidos de piernas. Mientras, en el Ibiza se ha escogido el camino de la calidad y los buenos ajustes para desmarcarse del resto. También tiene una imagen comedida, rota por unos pespuntes en color rojo que le dan cierto aire juvenil.

Fichas comparativas entre: Opel Corsa GSI 150 cv 3 puertas - Seat Ibiza 1.5 TSI 150CV FR