Pruebas

- Rafa J. CID. Fotografía: Jorge BRICHETTE

BMW M4 CS, Spanische Hofreitschule

BMW España lanza la serie limitada M4 CS –Competition Sport–, que incrementa el poderío de su purasangre con un sinfín de aditamentos deportivos y 19 caballos más hasta los 450 CV. Solo se fabricarán 60.

En Viena hablan alemán, y desde hace casi 500 años se enseña doma y equitación siguiendo fielmente la tradición española en la Spanische Hofreitschule (Escuela Española de Equitación), declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Ahora, BMW España ha escogido lo mejor de su caballería alemana, el BMW M4, para crear el M4 CS –Competition Sport–, una serie limitada que solamente se venderá en nuestro país. ¿Te atreves a intentar domar sus 450 purasangres?

Situémonos. El BMW M4 es la estrella de la firma alemana, una de las berlinas deportivas más apasionantes del mercado desde hace décadas, y su versión actual entrega 431 CV. Hace pocos meses, la gama se coronó con la llegada de la versión GTS, que incrementa la potencia hasta los 500 caballos y radicaliza el talante deportivo. El BMW M4 Competition Sport, del que únicamente se han programado 60 unidades –todas ellas debidamente numeradas–, se sitúa entre ambos.

Como iremos viendo a lo largo de esta prueba, para poner en la calle al CS, BMW España ha escogido lo mejor del catálogo de piezas M Performance, ha maximizado el equipamiento deportivo tanto estético como funcional y ha eliminado la limitación de velocidad de 250 km/h, situándola en 280. Su precio, 132.900 euros.

Más músculo

El nuevo potro se distingue por sus defensas específicas y detalles en fibra de carbono, como el splitter delantero, las carcasas de los retrovisores o el llamativo alerón en la zaga, que solamente pesa 1.660 gramos. Son específicos también los faldones laterales y el difusor trasero. Todos estos elementos influyen en la aerodinámica, que ve mejorado el apoyo a alta velocidad. Además, las llantas de 20 pulgadas son semejantes a las que ha estrenado el GTS, pero sin el color naranja, y detalles como las molduras de la parrilla frontal, las branquias laterales, las salidas de escape o el logo “M4” han sido pintados en color negro.

Dentro, los asientos son un espectáculo: aúnan la eficacia de los bacquets con el lujo del cuero y una excelente terminación. Y pone la guinda su diseño, con originales aperturas en los laterales que dejan entrever lo que hay detrás. Otros detalles son inserciones en fibra de carbono en el salpicadero, bandas con los colores M en los cinturones de seguridad o la placa numerada.

Más potencia

La potencia del motor 3.0 de 6 cilindros en línea sobrealimentado por dos turbos crece de los 431 hasta los 450 CV gracias a una nueva gestión electrónica, lo que supone una consecuente mejora de las prestaciones. Por una parte, el 0-100 km/h baja 1 décima hasta los 4 segundos, y gracias a la eliminación de la limitación de velocidad la nueva punta es de 280 km/h. En cuanto al consumo, este no varía en “conducción tranquila” y se queda en 8,3 litros a los 100 km.

A su vez, el control de estabilidad ha sido adaptado a las nuevas exigencias de la mayor potencia, y afortunadamente sigue siendo totalmente desconectable.

Toda la fuerza es entregada a las ruedas traseras mediante la caja de cambios DKG de doble embrague y 7 velocidades –la manual no está en opción–, que incluye además diferencial autoblocante trasero.

Por último, es clave también en la dinámica la inclusión de serie del chasis M adaptativo y los frenos carbonocerámicos, más resistentes a la fatiga y capaces de ahorrar 6,5 kg de peso.

Devorador de curvas

Sobre el asfalto, mientras el M4 GTS cambia la arquitectura de la amortiguación y presenta un comportamiento más ágil y ligeramente más radical, el CS lleva al máximo lo ya establecido en el M4 sin llegar a modificar su personalidad: tratamos con las berlinas deportivas más eficaces y apasionantes del momento, y a duras penas pueden Mercedes y Lexus acercarse a ellas con sus Clase C AMG y RC F, respectivamente.

Con la amortiguación variable, el CS es tremendamente ágil en el modo M, pletórico de sensaciones –es el verdadero número 1 en esto–, y permite un uso diario y confort al pasar a los modos “tranquilos”.

BMW es, junto con Porsche y Mercedes (también Honda desde la semana pasada con el NSX), la firma que mejor consigue diferenciar ambas personalidades.

Fiel a su naturaleza

Sin los controles electrónicos, el CS es un caballo salvaje. Mientras algunas marcas, como Porsche, Lexus u Honda, ya optan por algunas medidas como impedir desconectar ciertas ayudas electrónicas, escoger reglajes más conservadores para evitar sustos de la trasera o añadir tracción total (a cambio de quitarle poder de decisión al conductor), el M4 CS sigue siendo natural como la vida misma y al acelerar a fondo en la salida de las curvas encontrarás un reto continuo. Puedes resolverlo científicamente, acelerando lo justo… u optar por la diversión máxima, haciendo deslizar la zaga con tanta reactividad a más o menos presión del acelerador que podrás llegar a creer que bajo el pie derecho tienes otro volante. Como puedes imaginarte, esta conducción se reserva a los más experimentados, pero si adquieres un CS podrás ejercitarla y aprenderla. Los Ferrari Italia son parejos en este sentido –aún no me he subido al 488–; también los Mercedes AMG.

En cuanto al motor, las diferencias son de matiz. Los 19 caballos extra son difíciles de notar sin el crono en la mano, sobre todo porque el par no ha variado y llega en el mismo momento, 550 Nm a tan solo 1.850 rpm. Es en la zona alta donde encontramos más chicha, y si en el M4 a secas a 5.500 vueltas ya tenemos los 431 CV oficiales, en el CS la aguja debe escalar por el cuentavueltas hasta las 7.000 rpm para encontrar los 450 CV. O sea, que contamos con la misma suavidad y facilidad de uso que antes, con los mismos consumos, y cuando queremos guerra y exprimimos el motor encontramos “arriba” esos 19 caballos extra que se suman a una cuadra espectacular. Y entonces los consumos suben unas décimas.

En forma

Además de por reglajes, agilidad y sensaciones, el M4, y con él el CS, brilla por su bajo peso. Si bien 1.600 kilos no son pocos y responden a su gran tamaño, resulta que son bastantes menos que la mayoría de los citados competidores.

Incluso con la llegada del BMW M2, al que muchos pueden preferir por su menor tamaño –más adecuado para pilotar en carretera revirada–, hemos comprobado que este pesa casi lo mismo.

Y es que el M4 cuenta con caros y ligeros elementos como techo o túnel de transmisión en fibra de carbono, por poner dos ejemplos, más otros muchos en aluminio. Y no podemos olvidar los frenos cerámicos en caso del CS, especialmente indicados para uso intensivo y que ahorran 6,5 kilos más. Estos no desfallecieron en todas las jornadas en las que le pusimos a prueba y son claves para rodar en circuito.

Para terminar, añadir que los CS incorporan más equipamiento, como el navegador Premium, el sistema de sonido Harman Kardon, faros leds, proyección de datos en el parabrisas, cámara trasera y un largo etcétera.

En definitiva, el BMW M4 CS es una berlina deportiva apasionante como poquísimas, lleva la filosofía del M4 a su máximo, presenta una estética diferenciada y pertenece a una serie limitada, cosas que explican su precio, 40.000 euros por encima del modelo del que deriva. Eso sí, resulta un poco excesivo, sobre todo porque le acerca al de los Porsche 911 semejantes.

Así que un BMW M4 a secas ofrece una relación precio/lujo/agilidad/sensaciones imbatible, y el CS se reserva para los que buscan aún más exclusividad.

Ficha: BMW M4 CS