Comparativas

- Juan Manuel García Rubio

BMW M2 Coupé vs Ford Focus RS Polos opuestos

Dicen que los polos opuestos se atraen. A veces sí y a veces no. Aquí hemos puesto a prueba al BMW M2 de 6 cilindros, 370 caballos y tracción trasera con el Focus RS de 4 cilindros, 350 CV y tracción total. Solo se parecen en que tienen cuatro ruedas, volante y más de 300 caballos. Ah, y en que corren como alma que lleva el diablo.

 

 

Esgrimir que los polos opuestos se atraen ha dado, y seguirá dando, muchos titulares, muchos ríos de tinta –ahora de dígitos, bytes o como lo quieras decir– para intentar justificar que dos cosas totalmente distintas convivan. La literatura siempre da mucho juego, a Dios gracias.

 

 

En este número nos hemos atrevido a hacer eso, a comparar dos polos opuestos que solo se parecen en que tienen cuatro ruedas, volante, pedales, cambio y todo eso que tiene un coche. Nos gusta.

 

 

 

 

 

 

Se trata como ves, por un lado, del BMW M2, a todas luces un coche del segmento Premium. Pero un deportivo heredero al más alto nivel de la filosofía original del BMW M3, y que ha perdido el actual M4 por tamaño y peso. Los argumentos del alemán son, a grandes rasgos, 370 caballos y tracción trasera. Es un coche para enamorarse de él y casarse. Resulta exigente.

 

 

 

 

 

 

Por otro lado, el Focus RS presenta un montón de virtudes y ventajas. Entre ellas, el precio, que fulmina al de su rival de estas páginas: cuesta poco más de 41.000 euros, mientras que el germano se va hasta casi los 63.000. Juzga, compara y si encuentras algo mejor, pues ya nos dices. No es un Premium y eso se paga, en ventaja me refiero. El Focus RS “democratiza” claramente lo deportivo en un coche que va como un tiro y con tracción a las cuatro ruedas. Siempre que veo el precio del Focus RS me parece admirable. Vale, es un Ford, pero qué pedazo de Ford, qué efectividad, qué potencia… Además, mientras el RS tiene una carrocería de 4/5 puertas y con unas plazas traseras aprovechables, el BMW es un coupé con unas plazas posteriores escasas, para contados casos, y un maletero más justo.

 

 

Las grandes diferencias

 

 

Vamos a dejar de lado el precio, que, como hemos dicho, marca una gran diferencia entre ambos y donde ya hemos dejado claro lo que hay. Fin de los comentarios. Y vamos a lo que importa después de pagar por ello. Me refiero al motor y la tracción. Las dos cosas, además del tipo de carrocería, aunque esto es meterse incluso en el terreno de la subjetividad, son las que claramente definen a cada coche, especialmente la segunda. Para mí son la clave en estos dos vehículos.

 

 

 

 

La primera impresión es que son coches muy diferentes. Y es verdad: 6 cilindros frente a 4, dos puertas frente a cinco, Premium frente a generalista…

 

 

 

 

No es lo mismo conducir un tracción total o integral que un tracción trasera. Tampoco es lo mismo si ambos especímenes tienen como mínimo 350 caballos, que es lo que ofrece el Focus. El tipo de conducción es totalmente distinto, aparte de que cómo va cada coche por suspensión, dirección y demás es totalmente diferente.

 

 

Imagínate que vamos montados juntos. Que vamos rápido y a unos cientos de metros tenemos una curva a la que llegamos más o menos “enchufados”. Es una curva larga, de gran apoyo y de gran velocidad. En el RS, que es duro de suspensión como el M2, pero hasta más suave si se quiere, no hay que poner tanta atención. El M2 tiene una dirección muy directa. Mejor por ello medir bien el giro del volante, porque admite menos errores. Si los cometes, tendrás que corregir, y eso significa balanceo de la carrocería, transferencia de masas y errores a cascoporro. En el Ford, si eso ocurre, admite con docilidad que intentes recuperar la trayectoria, al menos hasta un mayor nivel de velocidad y de veces.

 

 

 

 

Plantean modos de conducción que requieren cada uno su técnica. No es lo mismo un tracción trasera como el M2 que un tracción total como el RS

 

 

 

 

Toca frenar, como es en la teoría. Si lo haces fuerte, cualquiera de los dos coches pasa esa asignatura con sobresaliente. Frenan como demonios, parecen clavarse. Se levantan de atrás, pero mantienen el tipo. Después apuntar y seguir, para más tarde dar gas. En esta fase inspiran mucha confianza, porque ninguno tiende a abrir la trayectoria ni a salirse, aunque podamos pensar lo contrario. Agarran como bestias en esa fase en la que es mejor ni tocar frenos ni dar gas. Si hay que hacerlo, por lo que sea, el Focus es más estable y mucho más progresivo. Los dos tienen un equipo de ruedas bárbaro y frenos gordos que aguantan mucho.

 

 

En el Ford están más chupadas, por tanto, las curvas largas de mucho apoyo, a diferencia clara del BMW. El M2 es más delicado. También más deportivo si se quiere, pero demanda más dotes, especialmente si lo quieres hacer rápido o muy rápido, y no te digo nada si vas sin controles electrónicos. El RS en la misma circunstancia permite dar gas antes y salir con mejor tracción hasta en el peor de los casos. La excelente tracción del modelo del óvalo deja patente su facilidad para conducirlo. Es un coche que presenta un límite mucho más alto. Resulta más fácil llevarlo.

 

 

 

 

 

 

Si decides dar gas a saco en el BMW, es mejor abrir también con suavidad y algo antes la trayectoria con el volante. Hay que estar más atento, más vivo, más concentrado. No es un coche ni las circunstancias idóneas para no iniciados. Hay que ser conscientes. Sus sensaciones son mucho más intensas, más vivas… más difíciles, pero a la vez más gratificantes si lo haces bien. Siempre buscas la siguiente situación.

 

 

No sin un buen calzado: 19 pulgadas para 245/35 de alto. Detrás, el M2 monta de ancho 265 porque es donde se envía la tracción.

 

 

No es menos el Ford con 19”, aunque en las cuatro ruedas calce 235/35, lo que resulta suficiente porque es un tracción total.

 

 

Si te atreves a hacerlo sin los controles, eres un monstruo si lo haces bien. Lo dicho, a lidiar entonces con el verdadero espíritu del primer M3.

 

 

En curvas cortas, casi lo mismo, aunque a menor velocidad puede darse más brusquedad en las reacciones al meter el pie a fondo en el acelerador al salir de ellas. En el M2, y sin los controles, cuidado. Divertido, pero exigente al máximo. Por mucha más rueda que lleve detrás que delante (265/35 frente a 245), no hay tutía a la hora de contener el eje trasero. Lo más seguro es que derrape. Divertido, pero, como te digo, para entendidos. La diferencia con el Focus es que este es más estable, más sobre raíles, como solemos decir. El Ford tiene más par y permite ser más indulgente con el acelerador gracias a una tracción total que funciona muy bien, con autoblocante mecánico. Permite pasar más rápido porque, arañando momentos o fases, siempre puedes adelantarte un poco más.

 

 

Motores para gozarlos

 

 

Debajo del capó, efectivamente, todavía encontramos propulsores de combustión interna. Menos mal. Y dos motores para gozarlos plenamente, con mucha garra bajo el pie derecho. Eso mola.

 

 

Una mecánica absolutamente envidiable. Un 6 cilindros de casi 3 litros y 370 caballos. Empujan muy, muy bien.

Llegar a 350 CV con este 4 cilindros solo puede hacerse con turbocompresor. Frente a su rival, responde menos.

 

 

El del BMW es un 6 cilindros en línea y de casi 3 litros. Cabría pensar en una cifra de par mayor que la del Ford, que se “contenta” con un 4 cilindros de menor cilindrada, pero no. El Focus supera al M2 en este tema en 5 Nm. El Ford pesa algo más, pero no es mucha la diferencia. Tampoco lo es en el crono en aceleración, donde incluso el alemán saca ventaja. El motor del BMW tiene una respuesta mucho más contundente desde abajo que el del Ford. Ninguno desagrada, pero teniendo ambos para comparar el del BMW saca mejor partido a los cilindros, al turbo y a la inyección directa.

 

 

Es verdad que el consumo en estos coches es grande a ritmos deportivos, que son los que hubieras hecho tú también de haberlos conducido. Son vehículos que lo piden a gritos. Empujan con mucho ahínco, y de ahí su ímpetu.

 

 

 

 

 

 

El BMW tiene un tacto más duro en general que el Ford. El cambio automático DKG de esta unidad (lo hay manual, como el Focus) es más efectivo, pero vale lo que vale. Más de carreras, si se quiere, aunque no hay que olvidar que son coches para usar a diario también. En eso, claro, el RS es más útil por el tipo de carrocería, por tener más maletero, por todas esas cosas.

 

 

E insisto en mi “veredicto final”. El M2 es mucho más caro y mucho más exigente en su conducción. Muy divertido, pero no apto para cardíacos, como suele decirse. Muy gratificante como tracción trasera, como propulsión y con un nivel de acabados y materiales superior, bastante, al del Focus. El RS juega la estupenda baza del precio para un coche que ofrece sensaciones casi únicas, y más recomendable para “todos los públicos”. Pues eso, que los polos opuestos se atraen. 

 

 

Fichas comparativas entre: BMW Serie 2 M2 - Ford Focus Ford Focus RS 2.3 EcoBoost 350CV