Comparativas

- Rafa J. Cid. Fotos: Jorge Brichette

Audi TTS Roadster vs Porsche 718 Boxster S Duelo abierto

El Boxster ha regresado con prefijo 718 y motores turbo. Le enfrentamos al Audi TTS en un duelo que suma a la pasión de conducción el placer de rodar a cielo abierto.

El Porsche Boxster acaba de aterrizar en los concesionarios con una actualización casi tan importante como un cambio de plataforma: esta permanece intacta, no tratamos con una nueva generación, pero la imagen exterior ha sido matizada, ha añadido los dígitos “718” en su nombre –al igual que su hermano mellizo, el Cayman– y, lo más importante, ha cambiado sus motores de 6 cilindros atmosféricos por los nuevos de 4 sobrealimentados.

Mientras, el Audi TT volvió totalmente renovado en 2014, y si su aspecto es continuista y clásico –al igual que sus planteamientos–, el interior posee un original toque vanguardista, como enseguida te cuento.

En breve habrá versiones más jugosas de ambos contendientes, pero a día de hoy el Porsche 718 Boxster S de 350 caballos y el Audi TTS de 310 CV son los más potentes a la venta, y por eso los hemos enfrentado. ¿Cuál es más apasionante? 

Por fuera

El restyling del Boxster se aprecia sobre todo en la trasera, donde una nueva línea horizontal negra de faro a faro es protagonista, y han cambiado también defensas, ópticas y pilotos en ambos extremos del coche.

Por dentro, todo permanece como de costumbre, con una postura de conducción simplemente perfecta para pilotar, con el asiento muy bajo y el conductor perfectamente paralelo al volante. Este cuenta con la evolución del interior más llamativa a la vista: un nuevo selector integrado para los modos deportivos al estilo del manettino de Ferrari. En conjunto, la calidad del habitáculo es un espectáculo, tanto por los materiales empleados como por sus ajustes.

Mientras, el TTS no le envidia en posición de conducción, muy deportiva. Eso sí, conjugada con una cintura altísima hace que la superficie acristalada parezca alta y escasa una vez sentados. Nada grave. Y si los acabados están casi a la altura de los del Porsche, en cambio en atrevimiento van más allá: los aireadores incorporan cada uno por separado controles electrónicos para medir su caudal, y los de los extremos del salpicadero suman los controles de calefacción en los asientos y en la nuca (opcional) de manera brillante. Y es que, desde el primer TT, los aireadores son una verdadera obra de arte que conjuga vanguardismo y clasicismo, términos de por sí opuestos.

Perfecta postura de conducción y calidad sublime la del Boxster S.

El interior del Audi TT es una obra de arte desde la primera generación.

Pero el verdadero protagonista del interior es el Virtual Cockpit. Este sustituye a los relojes y a la pantalla que suele ir en el centro del salpicadero, de tal suerte que muestra el cuentarrevoluciones grande como un sol cuando pilotamos… y casi desaparece si preferimos que toda la pantalla muestre el mapa del guiado por GPS. Sus posibilidades son variadas y se adaptan al uso que estemos haciendo del coche, algo imposible para relojes analógicos.

Dime dónde estás y te diré quién eres

Antes de hablar del poderío de los propulsores, es clave hablar de dónde están. Porque el Audi TTS Roadster es un coupé de motor delantero al que le han quitado el techo… y el Boxster es un motor al que le han añadido una carrocería abierta. La versión cerrada llegó después. Y esto es clave para entenderlos.

La colocación central del motor del Boxster y su nacimiento como deportivo abierto desde una hoja en blanco hacen que su destino sea la perfección en las curvas.

A pesar de no tener techo fijo, no necesita refuerzos estructurales, porque la rigidez se planifica previamente (con viga central y otras “ingenierías”) para adecuarse a tal disposición. Esto se aprecia nítidamente en que su peso es el mismo que el de la versión cerrada, porque este último, el Cayman, nació al ponerle un techo al Boxster. Si nunca has pilotado un coche de motor central, te lo recomiendo vivamente; es la disposición de los monoplazas, de los mejores Grupo B. Es “LA” disposición. Además, la arquitectura del propulsor, de cilindros opuestos, hace que baje aún más el centro de gravedad.

No hay por dónde ver el motor bóxer de 4 cilindros turbo y 350 CV. A cambio, sus dos maleteros aportan bastante polivalencia.

El motor TFSI es un viejo conocido y entrega 310 voluntariosos caballos.

Al contrario que el 718, el TTS parte del modelo cerrado de motor delantero –y por tanto con peor reparto de pesos– y ha necesitado casi 100 kilos en refuerzos para mantener una rigidez torsional adecuada. Esta cifra, de todas maneras, es reducida, pues el chasis del TT es verdaderamente rígido. Modelos no mucho más grandes, al abrirlos, suelen necesitar el doble de peso para reforzarse adecuadamente.

El nuevo motor de 4 cilindros bóxer ha inaugurado la era turbo en los 718 Boxster S, y deriva del 6 cilindros anterior, al que literalmente le han quitado dos. Tiene una cilindrada de 2,5 litros y entrega 350 caballos a 6.500 rpm, un régimen bastante alto para un sobrealimentado. Mientras, el 2.0 del TTS alcanza, con medio litro menos, 310 CV entre 5.800 y 6.200 vueltas. Y en este punto volvemos a encontrar una diferencia clave: mientras el Porsche entrega la potencia al eje trasero, su rival opta por la tracción total permanente. En ambos casos lo hacen mediante cajas de cambio de doble embrague, en el caso del Porsche capaz de variar la velocidad de funcionamiento

–rápida y casi brusca para pilotar, suave para conducir– y de emular más marchas de las que tiene, deslizando ambos discos, para rodar siempre en el régimen perfecto. Y en cuanto a consumos, los mejores registros son para el TTS.

En marcha

Al acelerar en ambos modelos, lo primero que llama la atención es el sonido. El del Boxster es totalmente nuevo. Ha perdido sus notas agudas en alta y ahora, aguzando el oído, hasta puedes escuchar sus cilindros uno por uno. “Es como el del Escarabajo”, dicen algunos, y es que efectivamente el Volkswagen contaba con un 4 cilindros opuestos, y fue el precursor de los Porsche. Así que, lejos de una crítica, es un piropo. Mientras, el sonido del TTS se percibe más elaborado, con gorjeo y petardeo al soltar gas. Es más espectacular, y algo menos real.

La potencia llega a mansalva muy pronto, algo que ya sabíamos en el TTS y que es nuevo en el Porsche: sus versiones anteriores, al ser atmosféricas, había que subirlas de vueltas para que diesen su do de pecho. Ahora, los bajos son brillantes en ambos, y también el margen de uso, con una ligerísima mayor rapidez de respuesta en el 718, cuyo turbo lag se mide en 0,3 décimas de segundo.

Porsche

Audi

AAP 06

Pero la tracción total es un grado, y con 40 caballos menos, y casi 100 kilos más de peso, el Audi TTS se queda muy cerca de su rival en aceleraciones puras, y le ganará si llueve.

Mientras avanzamos, las amortiguaciones de ambos se perciben como realmente duras, quizá la del Porsche sea algo menos seca. En todo caso, los dos poseen regulación electrónica de las mismas –electromagnética el Audi–, de forma que, cuando no queremos guerra, su confort es realmente digno y permiten viajar y ser usados a diario sin problemas. Sus modos Confort/Sport están bastante bien diferenciados, y en esto el Porsche es un referente.

En las curvas

Estaba deseando llegar. El Audi entra en ellas con ligero subviraje, menor que nunca, su nobleza de reacciones es excelsa, y permite acelerar antes que el Porsche. Como es habitual en los coches de la firma de los aros, subirse y llevarlo a sus límites es todo uno, te da confianza al momento, la trasera no desliza ni con ruegos y, sumado al cambio DSG de doble embrague, todo es fácil a sus mandos. La agilidad es un espectáculo, y no entiendo cómo ha recibido tantas críticas en algunos medios. Incluso supera en tacto deportivo al BMW Z4 en la actualidad. Pero… hoy tiene delante al peor enemigo.

Boxter S |

El Porsche posee uno de los reglajes más perfectos del momento. Entra en los giros con más precisión, la dirección es más directa y de mejor tacto, y el paso por curva, superior. Hay menos inercias gracias a la situación del motor, y al acelerar, aunque no puede hacerlo tan pronto como el Audi, la tracción es perfecta, y el resultado, más eficaz. Acelera más tarde, sí, pero cuando lo hace parte de una velocidad superior. Sentir cómo pilotas con el motor a la espalda, y que el deslizamiento al límite sea de las cuatro ruedas, es un chute de pasión.

TTS |

Pero nada es perfecto y la conducción del Porsche Boxster actual tiene algunos matices. Frente a lo tradicional en la casa, el nuevo Boxster, como los últimos 911, presenta más subviraje de cara a retrasar el sobreviraje del tren trasero. Hasta las ruedas son del mismo tamaño, algo no común en propulsados muy potentes. O sea, que al acelerar con decisión es más fácil que antes “irse de morro”, como en el Audi, mientras que la trasera sigue en su sitio. Para que esta “se vaya” hay que quitar los controles y forzarla. Esto ha rebajado un ápice su ajuste perfecto, y sobre todo hace complicado llevarlo “de lado” y disfrutar de su autoblocante trasero controlado electrónicamente: debería, como el Ford Focus RS, tener un botón de Drift, no para que derrape por ti, sino para que, si sabes hacerlo, te lo permita sin cortarte.

En todo caso, el resultado sigue siendo sublime y, a cambio, ahora el Boxster puede ser pilotado por muchos más conductores, porque la trasera requiere menos recursos cerebrales para ser controlada. Y no digamos ya con el control de estabilidad en modo Sport (PSM), que permite cierto deslizamiento y entra en acción cuando se desmandan las cosas. Este modo es perfecto para aprender a domarlo.

En definitiva, el Audi TTS es un deportivo con letras grandes, más eficaz que los A3 e igual de fácil de pilotar. Por ello es más recomendable que su rival para los que quieran ahorrarse 15.000 euros y busquen total seguridad en su pilotaje. También puede ser más indicado para disfrutar de un tramo de montaña complicado o que no te conoces a la perfección.

Pero el 718 Boxster S es superior para los amantes del dinamismo. Tanto por su eficacia, con el motor central como rey, como por el apasionamiento de la tracción trasera y el ajuste de la amortiguación. De hecho, es un coche mucho más preparado que cualquiera de motor delantero para la competición, aunque no está en ella, solo su hermano cerrado el casi desconocido Cayman GT4 Clubsport.

Fichas: Audi TTS Roadster - Porsche 718 Boxster S