Novedad

- Rafael J. Cid

¡Audi aprende a derrapar!

Nos subimos al primer Audi moderno de tracción trasera, el R8 RWS de 540 CV.

Por primera vez en más de medio siglo de su todavía más larga historia, Audi ha olvidado la eficacia máxima y la seguridad que garantiza la tracción total Quattro de sus coches de serie y se ha soltado la melena: nace así el primer modelo moderno de la firma de tracción trasera, el Audi R8 RWS V10 (Rear Wheel Series), que entrega todos sus 540 CV al eje trasero a través de una caja de cambios automática de doble embrague asociada a un autoblocante mecánico.

“Muchos nos preguntan si hemos dejado de creer en la tracción total o si hemos cambiado nuestra filosofía sobre los coches: la respuesta es no. El R8 RWS es simplemente fruto de la voluntad de nuestros clientes, que reclamaban un modelo de estas características”, han declarado los responsables de Audi, que lo fabricarán en serie limitada a 999 unidades que llegarán en otoño.

Jorge Brichette/AUTOhebdo

Con el motor 5.2 FSI, acelera de 0 a 100 km/h en 3,7 s y alcanza una velocidad maxima de 320 km/h. Su consumo de carburante es de 12,4 l/100 km. Así armado, el RWS Coupé se convierte en el R8 más asequible, al precio de 168.500 euros, y el más ligero, ya que la eliminación de la tracción total ha rebajado 50 kilos su peso en la báscula. Mientras, estará también disponible en versión Spyder.

El Audi R8 RWS se distingue visualmente por detalles en negro como la parrilla frontal y las toma de aire delanteras y traseras, junto con la inserciones lateral (sideblad) superior; mientras, la inferior va en el color de la carrocería. 

Jorge Brichette/AUTOhebdo

 

En marcha

En la práctica, el R8 desliza como ningún otro Audi, y a ello suma las bondades de un motor atmosférico que corta a 8.500 vueltas, que lo da todo cerca de esa zona, y que además está situado en el centro de la carrocería. ¡Es pura diversión!

En marcha, es fácil romper a deslizar, aunque un pequeño retardo entre las órdenes del conductor y la respuesta del coche hace que haya que adaptarse para realizar derrapadas largas –las cortas son instantáneas y fáciles–, ya que las inicia unos instantes después del golpe de acelerador a fondo. Cuando llueve, o cuando no deseamos complicaciones, basta con dejar encendidas las ayudas electrónicas –totalmente desconectables– para que la zaga no nos ponga en ningún tipo de aprietos.

Curiosamente, la llegada de este modelo se produce cuando los más populares deportivos de firmas tradicionalmente amantes de la propulsión han comenzado a añadir tracción total, como el Mercedes Clase E AMG o el BMW M5, al que probablemente seguirá el BMW M4. Eso sí, en estos casos se ha optado por una tracción total desconectable para que no pierdan apasionamiento.

Jorge Brichette/AUTOhebdo