Comparativas

- Rafa J. CID. Fotografía: Jorge BRICHETTE

Alfa Romeo GiulIetta 2.0 JTDm-2 vs Seat León FR TDI El diésel resiste

En plena campaña de acoso y derribo a los modelos diésel, Seat y Alfa perseveran con deportivos movidos por potentes motores a gasóleo que superan los 175 CV.

Si haces muchos kilómetros al año y necesitas un compacto diésel, pero no quieres renunciar a elevadas prestaciones y tacto deportivo, los púgiles que hoy te traemos son dos de las mejores opciones que puedes encontrar. Y no hay muchas más con tanta potencia, están apenas el Peugeot 308 GT BlueHDi de 180 CV o el Volkswagen Golf GTD de 184.

El Alfa Romeo Giulietta nació en 2010, ya tiene unos años encima, pero en tal momento estrenó nueva plataforma modular, muy ligera, y por ello aguanta bien el paso del tiempo. Además, el pasado año recibió un restyling para su actualización. El León data de 2012, y utiliza la también modular plataforma MQB del Grupo VW, la misma que el Golf. Coches como estos, y como el Porsche 911 o el Peugeot 208, han sido el punto de inflexión en la historia del automóvil, en el que las nuevas generaciones de coches, en vez de pesar más que sus predecesores, pesan menos. Una de las principales causas de este cambio es que ahora sale más barato aligerar peso para mejorar prestaciones y consumos que evolucionar los motores, cosa cada vez más difícil por las normas anticontaminación. Los grandes beneficiados somos los adictos a las curvas, pues un chasis ligero las atraviesa mucho mejor que otro pesado.

Estéticamente, el Giulietta destaca en el panorama por su diseño, tiene personalidad propia y una elegancia natural que atrae las miradas: para bien o para mal, la firma italiana tiene tantos amantes como detractores. Unos se sienten especiales al conducirlos, por su historia, por su promesa deportiva; otros nunca se plantean comprarse uno. Te confieso que yo me cuento entre los primeros.

El León no levanta tantas pasiones, y a cambio se consolida como un producto que ha empujado hacia arriba la calidad y elegancia de Seat, y son las versiones FR como la que nos ocupa, y todavía más las Cupra, las que aportan el talante deportivo. Así, no es de extrañar que el Ateca sea un León alto, y el Ibiza, un León pequeño.

El Alfa prefiere un diseño más recargado, y aunque está en la misma liga que su rival, se queda en calidad ligeramente por detrás.

La calidad interior del León es muy elevada; está haciendo subir en los clientes la percepción de la marca.

Por dentro, el modelo italiano resulta más recargado que por fuera, y pierde algunos centímetros de espacio interior debido a concesiones al diseño. Mientras, el León le gana la partida en acabados, muy logrados, con un aspecto más espartano, alemán.

Motores poderosos

El Grupo Fiat, inventor de la inyección directa que tanto bien ha hecho a los diésel (y que posteriormente vendió a Bosch para que esta la hiciese fecundar en millones de coches), ha evolucionado su 2.0 JTDm-2 hasta los 175 caballos, cifra que el Seat eleva hasta los 184 CV con su 2.0 TDI. Ambos incluyen turbo de geometría variable, que les ayuda a entregar la potencia rápidamente y luego mantenerla sin problemas. Así, a 1.750 rpm ya dan todo su par, respectivamente 350 y 380 Nm. Así que, tras un inicio algo soso al empezar a andar, a menos de 2.000 vueltas ya son unos verdaderos fieras que proporcionan una importante patada que se mantiene hasta poco más allá de las 4.000 rpm. Entre ambas cifras de revoluciones habremos de mantenerlos para saborearlos bien, ese es su margen de utilización. En lo que a sonoridad y suavidad se refiere, los dos resultan agradables: suenan muy poco a diésel, aunque se echa en falta al exprimirlos el rugido de los gasolina.

Los dos entregan la potencia al suelo mediante cajas de cambio de doble embrague, en ambos casos en seco. Frente a las versiones con baño en aceite, resultan más asequibles y ligeras, pero pueden resultar algo más bruscas. En la práctica, solo lo son al iniciar la marcha o al aparcar, momento en el que debemos ser precisos con el pie derecho.

En carretera

La citada patada de los turbos hace que notemos a ambos contendientes, como esbozábamos, llenos de potencia: sorprenden. Y es el Seat el que se adelanta ligerísimamente en prestaciones sin descuidar los consumos, aunque por escaso margen.

Y ya en los giros, se aprecia su tacto deportivo, muy equilibrado, y que sigue garantizando mucho confort, de forma que podemos recomendarlos para todos los conductores: son más precisos y divertidos que la media en su categoría, sin llegar a ninguna aspereza.

Dinámicamente, la igualdad es patente: ligero toque deportivo y alta eficacia con confort

La paridad continúa al analizar las amortiguaciones, con ejes McPherson delanteros –lástima la pérdida del anterior doble triángulo del precursor del Giulietta, el 147–, mientras que los traseros son multibrazo (en el León lo tienen solo los modelos más potentes).

Las semejanzas siguen con la monta de autoblocantes electrónicos, Q2 en el Alfa y XDS+ en el León, que colaboran a eliminar el subviraje, aunque a la hora de acelerar de nuevo no aportan demasiado. La buena noticia es que su actuación, mediante frenadas selectivas rueda por rueda, pasa desapercibida para el conductor.

Y hasta en lo suelto de sus traseras se parecen: estas no dan sustos, pero deslizan ligeramente si las provocamos, lo que supone, de nuevo, un excelente equilibrio entre agilidad y seguridad, con un punto más de picante que la media.

Por último, ambos cuentan con botones Sport, DNA en el Alfa y Driver Profile en el León. El caso es que en el italiano no afecta a la firmeza de la amortiguación, lo que sí ocurre con el León, pero en él se paga aparte; no llega a marcar unas diferencias demasiado grandes. Eso sí, una vez en conducción tranquila, el León se aprecia ligeramente más suave y silencioso que su rival con o sin botón Sport.

La patada de los turbos, en ambos modelos, te saca una sonrisa al acelerar a fondo

En definitiva, ambos modelos son realmente parejos dinámicamente, tanto por firmeza como por reglajes y comportamiento en general. Corren, son ágiles, y si bien un gasolina equivalente sigue siendo más satisfactorio, con los Giulietta JTDm-2 y León TDI se disfruta al volante.

Veredicto

Como has podido apreciar, la igualdad es patente en esta comparativa, y las ventajas de uno sobre el otro son mínimas. En general, el Alfa se aprecia con mayor atractivo visual y originalidad, pero esto es algo muy personal y debes juzgarlo tú. En cambio, el León le supera en exquisitez, cuando acaban las curvas se conduce como un coche más refinado, suave e insonorizado: se nota que tiene algunos años menos. Además, su “patada” es mayor, y se percibe una ligera superioridad en prestaciones. Prácticamente empatan en lo dinámico, y en cuanto al precio, el Alfa se vende por unos 2.000 euros menos.

Fichas: Alfa Romeo GiulIetta - Seat León